‘La fascinación tecnológica puede ser una trampa’

“El rigor y la objetividad han sido fundamentales para que el sistema construya decisiones legítimas” afirma Jaime Calderón, director del IETS.

Jaime Calderón, director del Instituto de Evaluación Tecnológica en Salud (IETS)

Jaime Calderón, director del Instituto de Evaluación Tecnológica en Salud (IETS), entidad que está cumpliendo su sexto aniversario.

Cortesía IETS

POR:
Portafolio
noviembre 26 de 2018 - 09:34 p.m.
2018-11-26

El 27 de noviembre de 2012 inició actividades el Instituto de Evaluación Tecnológica en Salud (IETS).

Su creación respondió a la urgencia de contar con una entidad que estudiara, entre otros aspectos, el impacto presupuestal, el valor terapéutico y la utilidad de medicamentos y dispositivos, que estaban siendo pagados indiscriminadamente y a cualquier precio con los recursos públicos de la salud.

Próximo a retirarse, Jaime Calderón, el tercer director que ha tenido el IETS, habló con Portafolio e hizo un balance con motivo del sexto aniversario.

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¿Cuál ha sido el mayor logro del IETS?

El IETS ha logrado convertirse en una entidad preparada para suministrar información adecuada para la toma de decisiones.

Hace un tiempo, un estudio de la Unión Europea concluyó que el IETS, entre cinco entidades nacionales del sector, era la que gozaba de mayor percepción de transparencia.

El rigor y la objetividad han sido fundamentales para que el sistema construya decisiones legítimas, cada vez más aceptadas por pacientes y actores del sistema.

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¿Quedó conjurado el temor de que el IETS recortaría beneficios a los pacientes y autonomía a los médicos?

Era un temor infundado. Fue el propio Instituto de Evaluación Tecnológica en Salud el que recomendó la inclusión en el Plan de Beneficios de 22 terapias de primera línea para el tratamiento del cáncer, que al final generó eficiencias por más de 26.000 millones de pesos al año, y fue el IETS el que recomendó que se usara laparoscopia para 33 procedimientos.

Y así hay muchos ejemplos en los que demostramos que racionalizar no es racionar.

¿Cuántas evaluaciones han hecho y cuáles de ellas destacaría?

Hemos evaluado 115. Destaco el protocolo para el tratamiento de la infertilidad, que encontró un equilibrio para que ni las familias ni el sistema se quiebren por cuenta de los tratamientos de fertilidad.

También destaco el concepto en el que advertimos que la musicoterapia o la equinoterapia aportan poco a los pacientes con autismo y generan un gasto de 3.500 millones de pesos anuales. Así mismo, la radiografía del tabaquismo en Colombia, que mostró que las enfermedades causadas por el cigarrillo cuestan 4,2 billones de pesos al año, y las guías para distintas enfermedades…

¿Qué retos quedan?

Lo fundamental es garantizar la sostenibilidad de la entidad.

Como fue creada por ley, con carácter de entidad mixta pero de derecho privado, y por eso le deben ser asignados recursos de funcionamiento y de inversión, hemos propuesto que se vincule al Ministerio de Salud.

Así podría recibir recursos sin sacrificar su independencia. Segundo, tenemos que fortalecer la participación ciudadana en la toma de decisiones. Y tercero, el IETS debe liderar la analítica del big data y la implementación del machine learning para darle información robusta al sistema en la era de la medicina digital y la robótica.

Ya estamos estudiando aplicar la blockchain para fortalecer la trasparencia de nuestras recomendaciones, de tal manera que se extienda a los tomadores de decisiones.

¿Complejo lidiar con la industria farmacéutica?

Aunque los aportes de la industria son bienvenidos, tomamos su discurso con precaución.

Los resultados que ella presenta tienen sesgos que pasan inadvertidos para muchos, y sobredimensiona las bondades de la innovación.

Pero la fascinación tecnológica puede ser una trampa. La experiencia cuenta mucho en el ámbito de la salud. Muchos tratamientos antiguos pero con beneficios ampliamente comprobados aportan valor a un costo razonable. Por eso son necesarias las evaluaciones del IETS.

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