La pandemia relanza la intervención del Estado en la economía

Por la emergencia, los estados han tenido que salvar a las industrias e imponer mayor control, influencia que se mantendría tras la crisis.

Coronavirus

Establecer cómo funcionan las actividades es uno de los nuevos roles del Estado.

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mayo 26 de 2020 - 11:45 p.m.
2020-05-26

La pandemia ha obligado a la mayoría de gobiernos a intervenir casi por completo sus economías. Rescates de industrias, inyecciones a empresas privadas y un mayor control ciudadano son solo la punta de lanza de una serie de planes que han hecho que esta influencia sea clave para la supervivencia de compañías y personas. No obstante, muchos empiezan a creer que esta mayor presencia gubernamental no es pasajera y que el coronavirus revolucionó por completo el rol del estado en sus territorios.

(La covid-19 frenó toda la producción de esmeraldas). 

Desde el punto de vista político, las alertas no han tardado. Desde El Salvador hasta Rusia, pasando por Turquía o Hungría, varios organismos han puesto de manifiesto que hay gobiernos que han aprovechado las emergencias para expandir su poder y control, coartando así libertades y derechos de los ciudadanos.

Teresita Chávez, coordinadora de Transparencia Internacional para Latinoamérica, le dijo a este diario que “ya vemos afectaciones a la democracia porque hay congresos sin sesionar, cortes cerradas, populistas que se están aprovechando y libertades vulneradas. En países como El Salvador hemos visto cuestionamientos sobre el respeto de las libertades. Como dijo nuestra directora, la emergencia no es un cheque en blanco para lo que sea, se deben respetar los principios del Estado de Derecho”.

(Luz verde para regreso a entrenamientos del fútbol colombiano). 


Pero esto tiene un reflejo mayor en la intervención económica. Como explican los expertos, se ha visto cómo gobiernos han adoptado un rol activo en su participación en industrias y empresas, la cual no se acabaría tras la pandemia.

Ejemplos hay muchos, pues en el mundo se han visto intervenciones a alquileres de inmuebles o salarios, rescates de empresas como aerolíneas u hospitales privados y pagos de nómina, así como seguimiento de personas por geolocalización, medidas fundamentales y necesarias para unos, y excesivas para otros.

“El papel del Estado, que fue muy fuerte pero coyuntural en 2008, se va a reforzar en esta crisis. Los desequilibrios, los sectores más afectados y las poblaciones más vulnerables van a requerir esa presencia. La pregunta es ¿de qué forma asumirán este papel? ¿Van a inyectar fondos en industrias deficitarias sin contrapartida? ¿Van a tener un papel de Big Brother a través de la vigilancia de la ciudadanía? ¿O lo aprovecharán para un cambio a un modelo más sustentable?”, cuestiona Jean-Marie Chenou, profesor de economía internacional de la Universidad de los Andes.

Para algunos, la consolidación de ese rol es clave para combatir las desigualdades, como puede ocurrir en Latinoamérica.

Como apunta Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal, “esta pandemia ha dado lugar a un rol más prominente para garantizar las medidas de confinamiento y paliar los choques. Pero debe surgir un nuevo Estado social que ejerza legitimidad política y fortaleza institucional, equilibrado para evitar medidas autoritarias en democracia. De hecho, la desigualdad y el debilitamiento del Estado y la provisión de bienes públicos universales serán una barrera al control de la pandemia y a la recuperación económica”.

RELEVANCIA DE LA SALUD 

Si hay un sector económico en el que la intervención estatal se ha vuelvo más clara es en el sanitario, pues las características de la crisis han llevado a que sean los gobiernos los que han tenido que garantizar los suministros para cada país.

Y estos efectos pueden ser permanentes. Juan Carlos Lázaro, profesor del IE Business School, apunta que “los gobiernos tendrán que asumir roles que antes solo eran hipótesis. La lección para muchos es que deslocalizar la producción de ciertos bienes estratégicos, como productos sanitarios, ha sido un error. Vamos hacia un mayor proteccionismo e intervencionismo en la economía, entre otras cosas para asegurar la producción nacional de esos productos, y porque muchas compañías van a tener que ser rescatadas con fondos públicos, lo que hará que los Estados entren a su gestión”.

Precisamente, la mayor intervención no solo se espera en países en los que ya es una realidad, como en Europa, sino que podrá ver en otros en los que el sector privado domina la industria, como Estados Unidos. “El sector sanitario va a tener mucha más inversión en personas e infraestructura tras la pandemia. Además, es probable que vayamos hacia una red de seguridad social más generosa y eficiente”, dice Edward Stuart, profesor emérito de economía de la Universidad Northeastern Illinois.

Por supuesto, uno de los roles que más se le asume a los gobiernos será el de garantizar una mayor preparación ante posibles episodios futuros como la actual pandemia del coronavirus.

En este sentido, Félix Arteaga, investigador principal de Seguridad y Defensa del Real Instituto Elcano, considera que “se va a potenciar el rol gubernamental en lo que se refiere a la gestión de las crisis, a mecanismos de respuesta y a la inversión en equipos y medicamentos. También van a ganar importancia las autoridades locales”.

Pero los expertos apuntan también a que estas medidas hacen que un repunte del proteccionismo sea casi inevitable. “Todos los países quieren producir sus máscaras y sus respiradores, aunque el proteccionismo no necesariamente significa populismo. De hecho, los populistas pueden salir deslegitimados. El rechazo de la ciencia como en Estados Unidos o Brasil no constituyen una buena propaganda para el modelo populista”, afirma Chenou.

¿PASARÁ EN COLOMBIA?


Aunque esto es una tendencia mundial, ya se ven cuestionamientos de si algo similar está ocurriendo en Colombia. Aunque, de acuerdo con los expertos, no es un fenómeno nuevo.

Juan Nicolás Garzón, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de La Sabana, explica que “la presencia del Estado en la economía no es algo nuevo, ya está más presente de lo que muchos consideran, y por supuesto esto no quiere decir que sea negativo. De hecho, su rol durante los últimos 50 años en temas como la lucha contra la pobreza y la mejora de otros rubros sociales son gracias a su labor. Se puede una mayor intervención directa en la actividad económica y en rubros en los que no estaba tan presente como temas de protección laboral”.

Por último, de acuerdo con Andrés Mejía Vergnaud, consultor y conferencista de educación ejecutiva de la U. de los Andes, esta mayor participación es un hecho. “La forma más novedosa e insospechada de intervención ha sido el uso de poderes de emergencia para determinar qué actividades económicas pueden funcionar, cuáles no y en qué condiciones, algo llamativo en un sistema como el nuestro, en el que cualquier industria, con que sea legal, puede operar. Más allá de si esto es positivo y necesario o no, cuando un Estado accede a nuevos poderes, dejarlos le cuesta trabajo, por lo que será necesaria la presión ciudadana para que eso no ocurra”. 

Rubén López Pérez

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