La pobreza subió casi el equivalente a la población de Bucaramanga

Según el Dane, el año pasado 17,4 millones de personas estaban en esa situación. Expertos lanzan alertas por los efectos que traerá la pandemia. 

Pobreza

De acuerdo con el director del Dane, para medir la reactivación no podemos solo fijarnos en el crecimiento del PIB, también hay que ver la conexión con la pobreza. 

AFP

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octubre 13 de 2020 - 11:05 p. m.
2020-10-13

El número de personas en condición de pobreza monetaria, es decir que ganan menos de $327.674 mensuales, aumentó en 661.899 el año pasado, lo que equivale a un poco más de la población de la ciudad de Bucaramanga este año (607.438), según anunció ayer el Dane. Los resultados, de acuerdo con analistas, prenden las alarmas por el impacto que va a tener la pandemia por coronavirus en el país.

(Pobreza monetaria y pobreza extrema crecieron en Colombia en el 2019). 

El reporte presentado ayer por el Dane, que tiene una actualización en su metodología en la que venían trabajando hace más de dos años, dice que 17,4 millones de personas están en situación de pobreza monetaria, pues pasó de 34,7% en 2018 a 35,7% en 2019.

(¿El país retrocedería 20 años en la reducción de pobreza?). 


Otro dato preocupante que se dio a conocer ayer es que la pobreza extrema en 2019, es decir las personas que ganan menos de $137.350 al mes para sobrevivir, pasó de 8,2% a 9,6%, 1,4 puntos porcentuales más en 2019 con respecto a 2018, lo que equivale a 728.955 personas nuevas en esa condición, y deja al país con 4,6 millones de personas en pobreza extrema.

Para Juan Daniel Oviedo, director del Dane, estos datos se explican por cuenta del aumento del desempleo el año pasado en el país. “El punto de más que ganamos en situación de incidencia de pobreza monetaria es el resultado de tener un aumento en la tasa de desempleo de 0,8 puntos porcentuales en el total nacional”, dijo.

(Coronavirus agudizará la pobreza extrema mundial). 


Y si se mira por regiones del país, las ciudades que tuvieron un mayor incremento en el número de personas en situación de pobreza fueron Cúcuta, con un aumento del 6,4% (42.076 personas nuevas en esa condición); Santa Marta, con un alza de 3,1% (con 20.583 ciudadanos adicionales), y Sincelejo, con un incremento de 2,7% (17.825 personas).

Si se revisa por clases sociales, Oviedo hizo énfasis en que en zonas como Quibdó, Riohacha, el área metropolitana de Cúcuta y en Popayán, la mayor cantidad de personas está concentrada en las clases más pobres. Por ejemplo, en el caso de la capital chocoana, el 60,9% de los habitantes están en condición de pobreza, 14,8% son vulnerables, el 22,2% son de clase media y apenas el 2,1% figuran como clase alta.

En el caso de la pobreza extrema, se ve que el aumento en 18,4% en la cantidad de personas en esa situación se explicó en mayor medida por las condiciones que presentan los colombianos en los centros rurales y en otras cabeceras. “Esto implica un retroceso en la evolución socioeconómica del país”, subrayó el director del Dane durante su presentación.

EL IMPACTO DE LA PANDEMIA 

Los resultados que presentó ayer el departamento estadístico son una foto de las condiciones de pobreza que tenía el país antes de la pandemia, y que con los cambios metodológicos, la diferencia es de 7,5 puntos porcentuales. Ante ese panorama, expertos consultados hacen énfasis en que la situación de pobreza debe ser la columna vertebral para la reactivación y el crecimiento económico del país en los próximos años.

De acuerdo con Jairo Núñez, investigador de Fedesarrollo, y quien ha hecho estimaciones de cómo quedará la foto de la pobreza por cuenta de la pandemia por la covid-19, “los resultados demuestran que hay una brecha en la situación de pobreza que se ha estado ignorando y con la que se empezaron a tomar decisiones en los planes de desarrollo del pasados y por lo que ahora vemos un aumento en los índices de pobreza”, agregó.

Esa situación, explicó Núñez, se profundizará por cuenta de la pandemia. Según le confirmó a este diario el investigador, la pobreza monetaria alcanzaría el 49% para 2020, teniendo en cuenta las transferencias monetarias que ha hecho el Gobierno a través de programas como Ingreso Solidario, Familias en Acción, Colombia Mayor y Jóvenes en Acción y que según datos del Departamento de Prosperidad Social ya le han llegado a 8,5 millones de hogares durante la pandemia. “Hay que tener en cuenta que, por ejemplo, los $160.000 de Ingreso Solidario, por ejemplo, no son suficientes si se mira que la línea de pobreza monetaria es de $327.674 y la extrema de $137.350”, agregó.

Roberto Angulo, socio fundador de la firma Inclusión y quien también fue uno de los expertos para los cambios metodológicos que hizo el Dane de los datos de pobreza, manifestó que, ante estos, “el Gobierno debería incluir entre sus planes de reactivación y tener en cuenta cómo se empeorarán las situaciones de zonas como la rural dispersa, que han mostrado un mayor deterioro en las condiciones de pobreza”.

Angulo también destacó que en el caso de Bogotá, los nuevos datos deberían ser determinantes para las medidas para la recuperación, teniendo en cuenta que el Plan de Desarrollo Distrital se hizo con base a cifras que, con el cambio metodológico, se duplicaron y que por la pandemia, como ya se ha visto en las cifras de desempleo y contagio, ha sido una de las más afectadas.

“Para medir la reactivación económica no solo podemos fijarnos en el crecimiento del PIB, hay que pensar cómo crecer con equidad. Los datos que se publicaron prenden las alarmas en ese sentido”, agregó Angulo.

Por eso, los economistas coinciden en que los planes de reactivación que implementen los gobiernos locales y el Nacional deberían tener en cuenta medidas urgentes para no solo mejorar la situación económica,  sino jalonar un crecimiento sostenible que tenga en cuenta la situación los hogares más vulnerables. 

LOS CAMBIOS EN LA METODOLOGÍA 

La actualización metodológica que hizo el Dane, con la ayuda de 8 expertos, tres instituciones internacionales (Banco Mundial, la Cepal, y el programa de Naciones Unidas para el Desarrollo) y tres nacionales (DNP, el Dane y el DPS), logró que se tuvieran en cuenta los nuevos hábitos de consumo de los hogares; que las líneas de pobreza monetaria y extrema sean distintas para las 23 ciudades; que el ordenamiento de los hogares se determine a partir de cada población; que se incluyera el consumo de alimentos por fuera del hogar y que se midiera el dato con respecto al gasto total y el gasto de alimentos (coeficiente de Orshansky).

María Camila González Olarte
Twitter: @CamilaGolarte

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