Las decisiones de la Anla se apoyarán con imágenes satelitales

El director de la entidad, Rodrigo Suárez , dice que hay 18 proyectos de alta complejidad en hidrocarburos, vías, minería y energía.

Rodrigo Suárez Castañp

Rodrigo Suárez Castaño, presidente de la ANLA.

Cortesía ANLA

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noviembre 19 de 2018 - 09:00 p.m.
2018-11-19

La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) que realiza más de 13.000 trámites al año, se propone dar un salto tecnológico para hacer seguimiento ambiental al 100% de los proyectos, facilitar el acceso a la información y ser más oportuna en sus pronunciamientos.

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También busca hacer énfasis en los procesos de planeación de los proyectos y trabajar en las regiones para reducir la conflictividad en los territorios.

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Rodrigo Suárez Castaño, ingeniero ambiental y sanitario y administrador de los recursos naturales, quien fue director de Cambio Climático del Ministerio de Ambiente, es el actual director de la entidad.

“La Anla no solo son licencias ambientales”, dice Suárez Castaño, quien asumió el reto de modernizar la entidad, eliminar trámites innecesarios, involucrar a los institutos de investigación del Sistema Nacional Ambiental y a las corporaciones autónomas regionales con mayor capacidad en el proceso de seguimiento de los proyectos. Cree que también es clave generar confianza para disminuir los conflictos sociales en los territorios.

¿Qué encontró y para dónde va la Anla?
La Anla es una entidad que necesita ajustarse a los nuevos tiempos y no solo a las transformaciones tecnológicas sino también a las nuevas visiones mundiales como el cambio climático, la necesidad de trabajar en las regiones y aplicar esa visión regional en las decisiones, incorporar a cada proceso indicadores de cumplimiento y fortalecer los canales de información para que no haya dudas sobre la transparencia y la ética con que actuamos en esta entidad.

¿En cifras, qué significa la Anla?
Somos más que licencias ambientales de los sectores de hidrocarburos, energía, infraestructura, minería y agroquímicos. Ejercemos la función del seguimiento en cerca del 20% del territorio continental. Pero adicionalmente, gestionamos más de 13.000 permisos y trámites al año, más de 60.000 requerimientos de la comunidad y cerca de 1.000 de entes de control.

¿Cómo cuáles?
Son alrededor de 43 trámites que van desde el seguimiento a la gestión de medicamentos vencidos y vistos buenos para la importación de vehículos, hasta certificados de beneficio ambiental en proyectos de fuentes no convencionales de energía renovable y seguimiento a los zoocriaderos.

Usted decía que se están transformando. ¿Qué resultados hay a la fecha?
Pusimos en marcha el Autoliquidador, que permite a los usuarios realizar el pago por medios virtuales reduciendo el trámite de pago de 5 días a 30 minutos; días atrás se puso a disposición en la Ventanilla Integral de Trámites Ambientales en Línea (Vital) el estado del trámite de la licencia y los Estudios de Impacto Ambiental; adicionalmente, a través del Geovisor se podrá visualizar de forma dinámica la información geográfica de diferentes entidades y toda la información geográfica de la Anla, información que soporta la viabilidad socioambiental de los diferentes proyectos.

Además, se han iniciado acercamientos con entidades y asociaciones para fortalecer los procesos de planeación en pro del desarrollo sostenible.

¿Qué se busca con estos avances?
Oportunidad, transparencia, calidad en el servicio, para los usuarios y la ciudadanía, simplificación de trámites y articulación interinstitucional. Buscamos una Anla mucho más eficiente, rigurosa y cercana a los territorios.

¿Cómo hacer un mejor seguimiento a los proyectos?
Con el uso de tecnología de punta que estamos incorporando, y que nos permitirá obtener información espacial satelital y geográfica, reportes de monitoreo y contraste de información, vamos a llegar al seguimiento del 100% de los proyectos licenciados. Muchos de ellos solo necesitan información documental, de modo que donde se detecte una alerta, se realizará la visita física.

Igualmente, estamos trabajando en el mejoramiento de los criterios de focalización de las visitas y gestionando acuerdos para que algunos seguimientos se realicen con las CAR de mayor capacidad y transparencia y con los institutos de investigación como Invemar, Humboldt e Ideam.

Una de las quejas de los usuarios son los reprocesos y la demora en los trámites. ¿Qué se va a hacer?
En ese tema también hay propuestas y avances concretos. Hemos venido trabajando con los gremios y los sectores de hidrocarburos, energía, infraestructura y minería para construir agendas de trabajo.

El propósito es conocer las solicitudes con anticipación y disminuir reprocesos en los trámites ambientales. Ya se firmó uno con la Asociación Colombiana del Petróleo. Nos hemos enfocado en gestionar los trámites que están más atrasados, logrando avanzar como nunca en ese sentido en la Anla.

Hay inconformidad de las comunidades  donde están los proyectos. ¿Frente a esto, la Anla no tiene interlocución en los territorios?
Los conflictos asociados al licenciamiento son una realidad y la mayoría de ellos obedecen a la ausencia de una verdadera socialización de los proyectos y a la falta de mecanismos claros que permitan la participación ciudadana y se construya confianza entre las partes.

En la Anla estamos elaborando una propuesta en ese sentido porque sentimos que debemos estar mucho más cercanos, tanto de los usuarios como de la ciudadanía.

¿Qué va a pasar con el fracking?
El Gobierno designó una comisión de expertos en hidrocarburos conformada por sociólogos, hidrólogos, geólogos y economistas que se encargarán de realizar diálogos con las comunidades para escuchar sus inquietudes, revisar el marco regulatorio sobre los yacimientos no convencionales en Colombia y hacer un análisis sobre la seguridad energética del país.

Luego el gobierno tomará una decisión. A la Anla le corresponde evaluar las solicitudes con criterio técnico y legal, teniendo siempre presente los principios del desarrollo sostenible.

¿Qué va a pasar con Hidroituango, los rellenos sanitarios, Cerro Matoso y los proyectos de transmisión eléctrica?
Hay unos 18 proyectos de alta complejidad en los sectores de hidrocarburos, infraestructura, gran minería y energía que requieren equipos de trabajo interdisciplinarios casi de dedicación exclusiva. Cada uno de ellos los tenemos identificados y estamos trabajando en sus diferentes fases.

Por diferentes circunstancias nos han trasladado el seguimiento de varios rellenos sanitarios, entre ellos Doña Juana en Bogotá y Carrasco en Bucaramanga, que son de alta complejidad.

Ejercicio de planeación

Estamos haciendo ajustes internos. La Anla cuenta actualmente con 73 funcionarios. Existe la necesidad de aumentar la planta y la remuneración de nuestros funcionarios, esa no es una decisión fácil ni que dependa exclusivamente de nosotros. Lo que estamos haciendo es un gran ejercicio de planeación, elaborando indicadores de gestión y cumpliendo estrictamente con las metas y objetivos establecidos. Hemos logrado confirmar un equipo directivo experto en el tema, que no llego a aprender, sino a dinamizar la entidad; con respeto, transparencia y bajo una apuesta de compromiso y autorregulación.​

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