Economía

‘Las mujeres debemos luchar para evitar la autoexclusión’

Desde su experiencia con las mipymes, la directora de Acopi hace sus reflexiones sobre qué hacer para que prosperen los emprendimientos femeninos.

Rosmery Quintero Castro, directora ejecutiva de Acopi. C

Rosmery Quintero Castro, directora ejecutiva de Acopi.

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marzo 07 de 2021 - 06:00 p. m.
2021-03-07

En sus reflexiones sobre cómo las mujeres pueden surgir y destacarse, la directora ejecutiva de Acopi, Rosmery Quintero, repasa su propia experiencia como madre y directiva gremial que ha tenido que lidiar con todo lo que ha implicado trabajar desde casa por la pandemia.

(Día de la mujer llega con más resiliencia). 

Como representante de las micro, pequeñas y medianas empresas del país, considera que si bien persisten barreras para que las mujeres ‘comanden’ en los emprendimientos, el primer paso para lograrlo es superar la autoexclusión. “No veo que no tengamos las mismas oportunidades”, afirma.

¿Cómo le ha ido a la mujer en la pandemia?

Lo que más se ha notado es el desempleo, con una diferencia respecto al hombre. También ahora se ha notado que ellas son las que más gestionan el acceso a créditos.

¿Qué le dice ese dato sobre la mayor demanda de crédito?

Pese a que su participación en micronegocios es baja, siento que hay muchas involucradas.

(La covid dejó sin empleo a 13 millones de mujeres de Latinoamérica). 


De pronto el liderazgo lo puede llevar el esposo pero como son negocios de familia, las mujeres son más organizadas al acceder al crédito y por eso ellas los tramitan, sin que sean las gerentes. De las organización que solicitan crédito, el 56% lo gestionan mujeres.

¿Cuántas mujeres están al frente de mipymes?

De los 5’355.000 micronegocios registrados entre enero y octubre del 2020, 1’925.000 son de mujeres, y si comparamos con igual periodo del 2019 hubo una reducción del 12%, porque fue la sacrificada en la pandemia. La diversidad de roles nos absorbe mucho.

El 36% de los micronegocios corresponde a mujeres. Ahí lo que uno ve es que en la realidad la mujer sigue siendo la más comprometida en el cuidado del hogar y eso limita el tiempo para formarse, aunque hasta para eso, la tecnología también ha ayudado.

Igualmente, se ven todavía los casos de mujeres que abandonan la vida laboral porque se casan y retomarla no es fácil todas las veces.

Lo otro que hay que revisar es la diferencia que existe por regiones.

El año pasado vi unos datos en los que la mujer Caribe muestra más propensión a no trabajar y a no buscar empleo. No sé si eso esto pueda estar amarrado al machismo.

¿Qué tanto emprenden para resolver la situación económica del día a día?

Buscando el equilibrio entre ser buenas madres, atender los hijos y ayudar a la economía del hogar, se están generando muchos negocios que quedan en la informalidad.

Cuando se analizan las ventas por catálogo, las que están detrás son las mujeres que aprovechan la autonomía en el manejo del tiempo, generan un ingreso y cumplen con los compromisos del hogar.

También creo que en el caso de las microempresas, las mujeres que no tienen un alto nivel de formación tienden a crear negocios incipientes, para sobrevivir.

En otros casos, en las iniciativas que alcanzan un nivel mayor de desarrollo porque sus creadoras tienen más formación, también se opta por la informalidad porque a pesar de los cambios que ha tenido el país, todavía es pesado construir una empresa formal.

¿Cómo estimular los emprendimientos femeninos con proyección?

Generacionalmente se está dando un cambio. Las mayores de 25 años consideran menos conformar una familia y eso les daría más espacio. También pueden aportar iniciativas con una importante base tecnológica y eso ya se está viendo.

Pero también está la tarea de asumir los retos y siento que nosotras como mujeres no tenemos ninguna limitación. Nadie te está diciendo ‘tu no puedes crear empresa por ser mujer’. Simplemente uno debe establecer las prioridades y fijar los desafíos como tal.

Ahora, para personas que están entradas en edad pero que no tienen las competencias necesarias, hay que profundizar en políticas activas de empleo para cerrar brechas.
Igualmente, mientras no ajustemos el mismo proceso o la estructura de capacitación formal en Colombia siempre tendremos dificultades.

Hay unas política claras a través de la Consejería para la equidad de género y hay que enfocar más recursos, pero no podemos dejar eso al Gobierno, el tema somos nosotras: evaluemos qué tan empoderadas y qué tan decididas estamos para utilizar y aprovechar las oportunidades. Hay un proceso muy significativo de autoexclusión.

¿Cómo es eso?

No veo que no tengamos las mismas oportunidades. Tenemos la tendencia a evadir compromisos desde la misma formación en temas financieros, en temas de riesgo. Tenemos tendencia a lo humanístico y allí hay una brecha.

Por eso la admiración que surge a las mujeres que son científicas, astronautas, que incursionan en la ingeniería, la automatización, la mecatrónica, porque son espacios en los que por género no tenemos ninguna limitación.

Solo se trata de asumir el desafío, tenemos las capacidades para desarrollar las competencias necesarias. Eso nos abriría espacios que están más ocupados por hombres. Es una gran oportunidad la que tenemos.

congom@portafolio.co

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