Las prórrogas de créditos llegan a los $198 billones

Sectores público y privado suman nuevos recursos.

Grupo Aval

Se han tomado las medidas para una situación que no habíamos vivido y el acceso a crédito y liquidez no
se ha roto. 

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Portafolio
mayo 31 de 2020 - 09:22 p.m.
2020-05-31

La expansión del nuevo coronavirus, que obligó a paralizar varias actividades económicas y a que el Gobierno ordenara un aislamiento obligatorio de la mayoría de la población, está castigando a la economía colombiana y generando altas cifras de desempleo que además afecta, entre otros indicadores, a la cartera de créditos del sistema financiero.

(Sumados subsidios, ayudas y créditos son 11% del PIB: Iván Duque). 

Esas decisiones del Gobieno, para impedir un mayor número de contagios y muertos por la pandemia, impactan el nivel de ingresos de múltiples empresas, hogares, personas e incluso entes territoriales, circunstancia que requería una reacción en la regulación prudencial y en los estándares de gestión de riesgo de crédito vigentes, no sólo para disminuir presión en los flujos de caja de los deudores, sino también para que se les permitiera disponer de recursos para atender necesidades prioritarias de abastecimiento básico, entre otros aspectos.

Por eso es que se expidieron normas para que las entidades vigiladas por parte de la Superintendencia Financiera les dieran algunas facilidades a los deudores que no puedan continuar cumpliendo con el pago de sus obligaciones al ser afectados en sus ingresos por la covid-19.

(Liquidez, un tema clave para los próximos meses). 


Así, los planes de gracia y prórrogas acumulados al pasado 27 de mayo han beneficiado a 10’012.283 deudores, entre personas naturales y jurídicas con 13’215.625 créditos, que tienen un saldo acumulado de cartera de $198,2 billones, de acuerdo con las estadísticas de la Superintendencia Financiera.

La participación más alta en estos beneficios ha sido para 3’342.023 personas (otros consumos) con 4’224.912 créditos asociados y que registran un saldo de $57,7 billones.

A continuación aparecen 35.610 grandes empresas que tienen 78.592 créditos con un saldo de $56 billones.

En tercer lugar figuran 285.902 hogares con 307.077 créditos (No VIS) con un saldo de $34,3 billones.

Luego aparecen 185.659 medianas y pequeñas empresas, que tienen 304.117 créditos asociados y un saldo de $19,8 billones.

CRÉDITOS NUEVOS 

Asimismo, entre el sector público y privado han dispuesto de crédito nuevo por $67
billones, de los cuales este último había puesto $48 billones al pasado 22 de mayo, según la consolidación de datos de Asobancaria y el saldo restante por parte de entidades del Estado, todo esto desde finales de marzo.

Del monto otorgado por el sector privado la mayor parte se ha ido hacia pequeñas, medianas y grandes empresas, con $35,5 billones, el 75,4% del monto total.

Le sigue el segmento de personas con tarjetas de crédito con $5 billones, es decir el 10,6% del monto total, el crédito a personas (otros consumos) con $4,9 billones del total y a continuación los créditos a hogares (segmento No VIS) por $ 1 billón, es decir, el 2,3% del total de los nuevos créditos del sector privado.

GARANTÍAS DEL GOBIERNO

El Fondo Nacional de Garantías es la entidad mediante la cual el Gobierno Nacional canalizó recursos para promover el acceso al crédito por parte de las micro, pequeñas y medianas empresas a través del otorgamiento de garantías por medio de diversas líneas para nómina, capital de trabajo, independientes y microfinanzas. Estas garantías actúan como respaldo o aval de los créditos otorgados en caso de incumplimiento.

No obstante, el FNG no origina los créditos directamente ni apalanca las operaciones de crédito, las cuales son otorgadas con recursos de los intermediarios financieros.

Al 28 de mayo, de un cupo total de $15,7 billones, se han reservado para ser desembolsados $8,32 billones asociados a 173.329 créditos. A esa fecha se habían desembolsado $2,4 billones en 41,786 créditos, en las diferentes líneas.

Tratándose de recursos de las entidades de redescuento o banca de segundo piso, la figura consiste en un desembolso que estas entidades realizan a los establecimientos de crédito para que estos a su vez los canalicen o presten a los deudores (beneficiarios finales), de acuerdo con las características o condiciones establecidas para cada una de las líneas de redescuento.

A través de siete líneas habilitadas de Bancóldex, al 26 de mayo se han canalizado 3.389 créditos por valor de $793.477 millones, generando un cupo por $296.763 millones.

Édgar Jiménez, director del laboratorio financiero de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, considera que en “términos generales se han tomado las medidas para una situación que no habíamos vivido y el acceso a crédito y liquidez no se ha roto, y se ha mantenido la confianza en el sistema financiero”.

Aunque considera que “los bancos deben cuidarse al dar crédito pues al mismo tiempo están cuidando el ahorro del público, no deberían ser tan ortodoxos ni rígidos pues se necesitan medidas para que fluyan los recursos a los ciudadanos y más cuando el propio Estado pone su garantía en caso del cupo del FNG”.

​EL AHORRO, LA CONTRAPARTE

Un gran porcentaje de los recursos que los establecimientos de crédito guardan como depósitos a sus clientes son utilizados para otorgar crédito y debe ser custodiado y reintegrado en su totalidad a los ahorradores en las condiciones de tiempo, modo y lugar que se hayan pactado. De esto se deriva una de las funciones esenciales de la supervisión que es la de preservar la estabilidad de la actividad financiera con el objetivo de proteger los recursos del público.

Al 26 de mayo esas entidades tenían un saldo de depósitos captados del público por $473 billones.

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