‘Latinoamérica podría acabar el 2019 con crecimiento negativo’

Martín Rama, economista para la región del BM, afirma que el bajo avance del PIB es preocupante y propone mayor apertura comercial.

Martín Rama

Martín Rama, economista jefe del Banco Mundial para América Latina, alerta del bajo crecimiento de la región.

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octubre 22 de 2019 - 10:00 p.m.
2019-10-22

El Banco Mundial (BM) prevé que Latinoamérica crecerá 0% este año. Sin embargo, como apunta Martín Rama, su economista Jefe para la región, este dato podría ser incluso negativo si empeoran los problemas internacionales.

(Lea: Nerviosismo se apodera de América Latina por temor de recesión global)

Para 2019 esperan un crecimiento de 0%. ¿Cómo se ha llegado a eso?

El 0% es un poquito más, 0,8%, si no se cuenta Venezuela. Y cabe decir que el dato está influenciado por las economías más grandes, pues Argentina está en recesión, Brasil y México en una desaceleración, etc.

Por esto, si se mira la mediana, en vez del promedio, da un 2,5%, que es un poco mejor pero no extraordinario, y el problema que ya van varios años con tasas bajas de crecimiento, por debajo de las de los desarrollados, y eso solo hace que la brecha siga creciendo. Ante esto, si nos fijamos en ese promedio, debe ser una preocupación para todos.

¿Apoya la teoría de que vamos rumbo a otra década perdida o se queda en poco aprovechada?

Latinoamérica ha aprendido las lecciones en manejo macroeconómico y se ha logrado más estabilidad, pero hay problemas grandes que se han mantenido y otros que se han agravado. Además, a diferencia de los países avanzados, no tenemos los recursos necesarios para impulsar este lento crecimiento, que es claramente insuficiente.

Por lo tanto, la pregunta es cuáles pueden ser esos impulsos, y en el último informe definimos que claramente uno de ellos es la integración comercial.

¿Hacía el interior de la región o con el mundo?

Fundamentalmente hacia fuera. Si uno mira la apertura y se compara con otras regiones, la nuestra es la menos abierta de todas las zonas en desarrollo y, si se evalúan los aranceles o barreras, Latinoamérica es la segunda con el mayor nivel de estas. Todavía es una región cerrada no solo por geografía, sino también por estas medidas.

Pero, al mismo tiempo, somos el área que ha firmado más acuerdos. La cuestión es cómo se explican tantos TLC y tan poca apertura. Parte de la respuesta tiene que ver con que la mayoría de estos pactos son entre nosotros.

La integración regional es algo bueno, pero el mundo es más grande y se deben buscar economías más complejas y acuerdos más modernos, que incluyan aspectos como la competencia o la contratación, hay hasta 52 áreas de reforma. Los acuerdos sur-norte dan más comercio y un aumento en la competitividad de las economías.

¿Cómo evitar que estos TLC beneficien solo a las economías más fuertes?

Lo bueno de estos acuerdos es que además de incrementar el comercio, también obligan a las mismas economías a que se vuelvan más competitivas e implementar las reformas necesarias. Esto es lo que ocurre con los TLC con la Unión Europea, pues además de tener acceso a un mercado enorme, los estándares que se requieren para exportar allá mejora la capacidad de los países de acá. Por esto creemos que es uno de los caminos de la región para generar más crecimiento.

¿Qué tanto riesgo corre Latinoamérica por las tensiones internacionales si está tan cerrada?

Es cierto que es una desventaja ser una región cerrada, pero al mismo tiempo hace que sea menos vulnerable. Por ahora, más bien la tensión mundial deja algunos beneficios indirectos, como el hecho de que México se haya convertido en el mayor exportador a Estados Unidos desbancando a China, o que Brasil o Argentina está incrementando su participación en algunos mercados.

Hasta ahora no se puede decir que hayamos sido perjudicados. Eso sí, una de las cosas que puede ocurrir es que la tensión comercial, por obvias razones, lleva a una desaceleración mundial y aquí entra en juego qué dependencia se tiene con Estados Unidos y China.

Estamos simulando una pérdida en el PIB de China de 1% y 0,5% en Estados Unidos, y puede impactar en América Latina en un recorte del crecimiento de 0,5% a 1%. No es dramático, pero dadas las bajas tasas de avance actuales, prácticamente borra lo poco que tenemos.

¿Ese impacto es adicional a los recortes de previsión que ya han hecho?

En efecto, este impacto es adicional en caso de que haya mayores problemas externos. Las nuevas previsiones, con las rebajas en los pronósticos de crecimiento, ya están teniendo en cuenta la situación actual, por lo que ese dato sería agregado.

¿Es decir, el promedio se podría ir a negativo?

Sí, el crecimiento en promedio de 2019 para Latinoamérica quedaría cerca de 0% si se excluye a Venezuela y en negativo en caso de que se incluya. La principal fluctuación sería si volvieran a subir las tasas de interés, pues tenemos países con alta deuda que enfrentan pagos corto plazo y, cuando esto ocurre, hay cambios en los flujos de capital. Aunque este no es un riesgo que parezca cercano, los problemas son más nuestros que externos,

Colombia está por encima de la región, ¿es un ejemplo?

Lo vemos como uno de los casos que destacamos. La región no está creciendo, pero en Colombia, República Dominicana, Bolivia o Panamá vemos buen crecimiento o buena política macroeconómica, así que claramente no pondría a Colombia entre los riesgos de la región.

¿Tienen nuevas estimaciones del impacto de la crisis de Venezuela?

El impacto económico lo vemos desde el lado de los refugiados, pues la relación comercial hoy es casi inexistente. Aquí hay factores de corto y mediano plazo, en el primero claramente atraer más de un millón de refugiados supone costos, y son significativos. Pero por el otro, a mediano es una población que necesita trabajar, no puede darse el lujo de no hacerlo, y eso incrementa el PIB, aunque eso no pasa inmediatamente.

¿Cómo ven el ciclo de protestas en la región?
Nosotros no tenemos una opinión concreta de temas políticos, aunque es claro que turbulencias que duran mucho no son buenas para las economías.

Rubén López Pérez

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