Alerta por situación laboral de mujeres, jóvenes e informales

Estos grupos han sido los más golpeados a junio, según el Dane. Expertos dicen que son necesarias ayudas focalizadas.

Ventas ambulantes

Según el Dane, en cuanto a la proporción de trabajadores informales, se ve que hubo una disminución con respecto al año pasado.

Cesar Melgarejo/CEET

POR:
María Camila González Olarte
agosto 11 de 2020 - 10:30 p.m.
2020-08-11

Los datos desagregados que publicó ayer el Dane del mercado laboral a junio confirmaron lo que ya se venía notando en los informes de los últimos meses: las mujeres, los jóvenes y los informales han sido lo más golpeados por la crisis que ha provocado la pandemia por coronavirus. Para los expertos, se necesitan medidas focalizadas que mitiguen los daños en estas poblaciones.

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Y es que, según el Dane, la brecha entre mujeres y hombres de la tasa de desempleo en junio fue de -7,2 puntos porcentuales, pues para ellos el dato fue de 17,4% y para ellas de 24,6%. Por otro lado, el mismo indicador se disparó para los jóvenes entre abril y junio, pues pasó de 17,2% en ese mismo periodo del año pasado a 29,5% para 2020.

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En cuanto a la proporción de trabajadores informales, se ve que hubo una disminución con respecto al año pasado. De acuerdo con el Dane, en las 23 ciudades y áreas metropolitanas la proporción de esa población era de 47,3% en junio de 2019 y este año fue de 46,2%, una reducción de 1,1 puntos porcentuales (pps).

Y aunque el dato puede ser una señal de que hay una disminución de estos trabajadores, lo que dicen los expertos es que la cifra se puede disparar una vez haya menos restricciones para salir a la calle.

EL DRAMA DE LAS MUJERES

Para Iván Jaramillo, del Observatorio Laboral de la U. del Rosario, efectivamente las mujeres, los jóvenes y los informales “son merecedores de rutas preferenciales para remover barreras y así lograr invertir las cifras que demuestran el especial deterioro en las condiciones de empleabilidad de estos grupos poblacionales”.

Jaramillo explica que, para el caso de las mujeres, se ve que hay “disfuncionalidades” en la asignación de los roles de economía del cuidado; para los jóvenes se ve que hay una desconexión entre el sistema educativo y el mundo laboral, y para los informales hace falta esquemas de incentivos.

“Es preocupante el crecimiento de la inactividad prevalentemente femenina en el renglón de oficios del hogar, que demuestra los efectos del confinamiento en la pérdida de empleos y fugas a la inactividad. Eso ha profundizando las brechas por género, al tiempo del aumento del desempleo juvenil, especialmente en Neiva, Ibagué y Popayán. Esa última situación espera ser paliada por los sistemas de intervención en las leyes de inserción laboral de jóvenes y homologación de prácticas como experiencia profesional”, detalló.

Precisamente, en los datos de inactividad de junio se ve que el aumento de las mujeres económicamente inactivas fue de 9 pps en el trimestre móvil abril-junio, mientras que para los hombres el alza fue de 7,2 pps. Llama la atención, en ese sentido, que el 63,6% de las inactivas se dedica a oficios del hogar, con un aumento entre 2019 y 2020 en dicho periodo de 5,1 pps. Eso contrasta con la proporción de 16,7% de los hombres.

Maribel Castillo, directora de la carrera de economía de la U. Javeriana de Cali, dijo que la economía del cuidado ha cobrado relevancia en la pandemia. “Las mujeres han duplicado el tiempo de trabajo no remunerado en temas de cuidado en el hogar, según ONU Mujeres.

Esto además es contraproducente para ellas, dado que la posibilidad de participar en el mercado laboral se reduce. En junio tuvimos la brecha más alta de los últimos nueve años entre hombres y mujeres, con una tasa del desempleo masculina del 16,2%, mientras que la femenina fue del 24,9%”.

Por otro lado, alerta que las diferencias no solo tienen que ver con el cuidado del hogar y sus miembros, sino la participación de las mujeres en el cuidado remunerado, “como el de profesionales de la salud, por ejemplo, en donde la brecha salarial entre especialidades médicas es un tema a considerar. La Ley 1413 de 2010 ordenó incluir la contribución del cuidado en las cuentas nacionales; 10 años después se sabe que este sector, según el Dane, puede aportar cerca del 20% del PIB, pero aún no se hace realidad dicho ordenamiento de ley”, agregó Castillo.

Por su parte, Jairo Núñez, investigador de Fedesarrollo, manifestó que la deteriorada situación del empleo de estos grupos poblaciones puede incrementar los niveles de pobreza, tanto la multidimensional, la extrema y la monetaria.

Según el investigador, para el caso de los jóvenes es clave poner especial cuidado al acceso a la educación. “No es tan preocupante que no estén desempleados o inactivos, porque finalmente hacen parte de un hogar que depende de un adulto. Lo alarmante es que no tengan acceso a educación, que es lo que les abre las puertas del mercado laboral y les asegura un mejor estilo de vida”.

LAS SALIDAS

Para los expertos, una de las medidas que se deben tomar son aquellas que se enfoquen especialmente en estas poblaciones, pues algunas de las acciones que ha tomado el Gobierno hasta el momento, como los programas de transferencias monetarias, no se han enfocado en estos grupos, a excepción de la iniciativa Jóvenes en Acción.

“El Gobierno no ha hecho una política focalizada con los grupos que más han sufrido. La política en un principio fue generalizada y estaba bien, ahora tiene que dar un giro muy fuerte para proteger a las mujeres cabezas de hogar, por ejemplo, a través de una política de generación de ingresos o mayores subsidios”, dijo.

Por su parte, Castillo resaltó que medidas como el decreto que publicó el Gobierno este año en el marco de la emergencia, con el que busca crear un patrimonio autónomo para promover el emprendimiento de las mujeres, son clave. “Parece un buen inicio en considerar el apoyo a las mujeres en este momento de crisis con el objetivo de reactivar la economía e incluirlas. Pero es muy amplio y no se especifica si va a tener la fuerza política para su ejecución”, apuntó.

Finalmente, Jaramillo resalta que las políticas pospandemia deberían estar enfocadas en la “redefinición del amparo de desempleo a través del Sistema de Servicios Sociales Complementarios, manteniendo por un periodo específico la recuperación los subsidios a la nómina y regulando las nuevas formas de trabajo a distancia”, concluyó.

María Camila González Olarte
En Twitter: @CamilaGolarte

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