Mercados emergentes reducen su dependencia de créditos foráneos

Según el Banco de Pagos Internacionales, esto ha reducido el riesgo del contagio de las crisis crediticias en otros sitios.

Bolsa de valores

La menor dependencia a estos créditos reduce el riesgo.

Bloomberg

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Portafolio
marzo 08 de 2019 - 07:46 p.m.
2019-03-08

Los principales mercados emergentes se han vuelto menos dependientes del capital de los bancos extranjeros desde la crisis financiera mundial, lo cual ha reducido el riesgo del contagio de las crisis crediticias en otros sitios.

Sin embargo, los restantes créditos bancarios extranjeros suelen provenir de un grupo más reducido de países, lo cual es una señal de alarma para algunas economías, particularmente en América Latina, según el Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés).

Estas conclusiones son importantes dado el papel que desempeñaron los bancos extranjeros en el impulso al auge de los créditos previos a la crisis y los colapsos posteriores a la crisis en algunas economías emergentes.

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El trabajo académico también ha señalado el papel que desempeñaron los bancos extranjeros, particularmente los japoneses, en la propagación de la crisis financiera asiática de 1997 desde Tailandia hasta Indonesia, Malasia y Corea del Sur al reducir “drásticamente” sus préstamos. Ésta y otras crisis de los emergentes se han exacerbado en la medida en que los bancos extranjeros retiran su capital en tiempos de adversidad económica.

“Las pérdidas inesperadas en un país pueden inducir a los bancos a retirarse de otros países conforme reestructuran su cartera de activos con el propósito de equilibrar los riesgos generales y satisfacer las restricciones regulatorias”, dijo el BIS, comúnmente conocido como el banco central de los banqueros centrales.

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“La financiación local ha demostrado ser más estable en las crisis financieras, mientras que la financiación en moneda extranjera y transfronteriza ha sido menos estable”, aseguró Bryan Hardy, economista del BIS y autor de la nueva investigación.

El análisis reveló que el crédito de los bancos extranjeros al sector privado no bancario en 17 de las principales economías emergentes aumentó considerablemente antes de crisis financiera mundial, de US$310.000 millones a finales de 2004 a US$1,47 billones a mediados de 2008.


Posteriormente, cayó a un nivel mínimo de US$1,26 billones a principios de 2009 y desde entonces ha aumentado modestamente hasta US$1,54 billones hasta el año pasado. Sin embargo, los préstamos tanto de bancos nacionales como de ‘no bancos’, como inversionistas en bonos, han subido mucho más rápidamente.

Como resultado, la dependencia de los bancos extranjeros - la proporción del crédito total que representanestos - ha caído desde un máximo de 28%, en el apogeo de la crisis financiera, hasta 19%. La dependencia de los préstamos de extranjeros se ha reducido mucho en México, Polonia y Argentina, así como en Rusia.

Además, la composición del crédito bancario extranjero restante también probablemente ha mejorado. El BIS descubrió que las “reclamaciones internacionales” - préstamos en moneda extranjera - han disminuido en importancia más que las “reclamaciones locales en moneda local”, es decir, los préstamos en moneda nacional.

Estos últimos son “generalmente financiados a nivel local y, por lo tanto, pueden estar más protegidos de los acontecimientos en el extranjero”, apuntó Hardy. Los préstamos en moneda nacional también pueden ayudar a evitar desajustes de moneda potencialmente desastrosos.

La disminución de la dependencia de los préstamos de bancos extranjeros ha tenido su propio precio, y los flujos de crédito restantes provienen de un grupo más reducido de países. El BIS descubrió que la concentración entre las entidades crediticias extranjeras estaba disminuyendo en el período previo a la crisis financiera.

Sin embargo, se ha elevado mucho desde entonces, algo que Hardy temía que hiciera las economías emergentes más vulnerables ante una crisis bancaria en uno de estos países desarrollados.

El nivel de concentración es particularmente elevado en varias naciones latinoamericanas, como Chile, Colombia y Argentina, según el BIS. Los bancos de Bélgica, Alemania, los Países Bajos y Suiza se han vuelto menos importantes en los mercados emergentes desde la crisis financiera, y los de Australia, Canadá, Japón y España los han suplantado en cierta medida.

“Antes de la crisis financiera mundial que tuvo lugar desde el 2008, los bancos de muchos países extranjeros les hicieron préstamos a los mercados emergentes, contribuyendo a un aumento en la medida de dependencia de los bancos extranjeros y una disminución de la concentración”, resaltó Hardy. “Después de la crisis, los bancos nacionales y los acreedores no bancarios se expandieron hacia los préstamos a mercados emergentes”.

Steve Johnson

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