'No dejaremos que el terrorismo amenace la salud de la economía'

En diálogo exclusivo con Portafolio, el presidente Iván Duque afirmó que las cuentas fiscales cuadrarán en 2019 y 2020.

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Portafolio
enero 20 de 2019 - 08:00 p.m.
2019-01-20

En la mañana del pasado jueves, apenas unas horas antes del atentado del Eln, en Bogotá, el presidente Iván Duque habló con Portafolio e hizo un paneo de la situación económica actual y las perspectivas.

El jefe de Estado, prudente como siempre con su visión de las finanzas públicas, mandó un parte de tranquilidad y dijo que las cuentas fiscales cuadrarán este y el próximo año, y que hay razones de sobra para ver ‘el vaso medio lleno’.

Con posterioridad a esta entrevista, se le consultó sobre el atentando del Eln y de la posible venta de acciones de Ecopetrol, opiniones que fueron consignadas en lo corrido del texto.

¿Qué mensaje envía, luego del atentado del Eln a la Escuela de Cadetes de la Policía, en Bogotá?

No vamos a dejar que el terrorismo amenace la salud de la economía ni el desarrollo empresarial. El Estado está preparado para enfrentar estas amenazas, se ha fortalecido y vamos a garantizar que el sector empresarial siga creciendo con pujanza, y que los vientos de optimismo y las cifras que se ven positivas para la economía en el 2019, se consoliden. Al mismo tiempo, le vamos a generar más confianza a ciudadanos, inversionistas y a toda la comunidad internacional.

¿Cuál es su perspectiva general de la economía del país?

Mi expectativa para 2019 es muy positiva y creo que en los últimos días se han producido cosas importantes: varias entidades multilaterales han evaluado las expectativas de crecimiento en diversas economías y muchas han tenido revisiones a la baja. La de Colombia se ha mantenido estable con una proyección al alza, soportada en el aumento de las exportaciones no tradicionales y de la industria, la reducción del déficit de cuenta corriente y la caída del déficit comercial. Además, la inflación va a la baja y hay muchas señales positivas de inversión extranjera.

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Esos mensajes son buenos y se están sintiendo los efectos de lo logrado en la ley de financiamiento, en cuanto a una menor carga tributaria de las empresas.

¿Cuáles son sus apuestas en diferentes indicadores?

Soy muy optimista. Queremos consolidar un crecimiento este año por encima de 3,5% o 3,6% y obviamente siempre estoy pensando en volver a llegar al 4%. El Plan de Desarrollo quiere pasar de un crecimiento promedio de 2,5% a uno superior al 4%. Además, aun con el fenómeno de ‘El Niño’, que no deja de tener efectos, quiero continuar con una inflación con tendencia a la baja y mantenida dentro del rango meta del Banrepública, lo que es positivo.

Además, veo las exportaciones no tradicionales creciendo y creemos que en los próximos años podremos tener un saldo de aumento de US$3.000 millones o US$4.000 millones; este año puede empezar esa transformación.

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Igualmente, a la industria la veo con muy buenas expectativas e inversiones, y al turismo creciendo bastante bien; de hecho, cerramos el 2018 con cifras récord y hay algo que me motiva y son los deseos de inversión, medibles en la recuperación de la construcción y del sector de minas y energía. Todo esto, con el ingrediente de haber sacado la ley de financiamiento, que por primera vez en mucho tiempo baja la carga efectiva de tributación de las empresas.

¿Qué temas económicos le quitan el sueño?

El tema internacional no me deja de preocupar; habrá que ver cómo evolucionarán las guerras comerciales de las potencias económicas, porque pueden traer efectos para los mercados. En el caso de Colombia no deja de alertar el comportamiento de los precios del petróleo, ya que seguimos teniendo una economía sensible a esos movimientos y, por eso, hemos sido prudentes en utilizar cifras y no hacer una especie de efervescencia de que los precios subirán mucho. Hay un tercer elemento y es cómo se comportarán ciertos sectores dinamizadores, como la construcción, que esperamos que crezca muy rápido este año, por la confluencia de Mi Casa Ya, Semillero de Propietarios, y otros programas que hemos sacado. Inclusive, tengo la ilusión de que la ley de vivienda que presentamos salga adelante. No puedo dejar de mencionar al sector agrícola, pues hay tendencias favorables de aumentar las exportaciones, pero también quisiera ver más diversificación.

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Todo esto me quita el sueño, pero con optimismo. El próximo año podrían llegar temas como la seguridad energética, sobre la cual tenemos que garantizar en estos años que el país aumente sus reservas de hidrocarburos, pero también que diversifique su matriz energética; nuestra apuesta es pasar de 60 megas de energías renovables a 1.500. Finalmente, a Hidroituango hay que mirarlo en detalle para saber si contamos con el proyecto o si debemos prepararnos para tener otras fuentes de energía.

La confianza del consumidor ha venido cayendo, ¿cómo ve esto?


Pasaron varias cosas: primero, se dejó satanizar mucho la discusión de la ley de financiamiento, hubo muchas exageraciones y noticias falsas, y eso caló en un sector de la población, aunque no se les aumentó la carga a las personas naturales que ganan menos de $40 millones y, por el contrario, habrá más desarrollo empresarial y simplificación.

Al contrastar esos efectos con el comportamiento, se ve el optimismo que se está dando en el comportamiento de los indicadores de consumo de vehículos, motos, e incluso de movilización turística interna.

Algunos dicen que la ley de financiamiento es una ley de desfinanciamiento, y que en 2020, habrá un problema fiscal. ¿Usted qué opina?


Hay personas que se dejan llevar por el pesimismo, pero miremos los hechos. La ley corrigió un problema endémico de las últimas reformas, que era ponerles más carga a las empresas, lo cual asfixió el desarrollo empresarial y llevó a un crecimiento mediocre del país, y a un Estado que seguía gastando y le pasaba la cuenta de cobro a las empresas.

Cambiamos la premisa y vamos a bajarles la carga a los generadores de empleo con medidas como la eliminación gradual de la renta presuntiva, la reducción de la tasa nominal de renta y la deducción del IVA a bienes de capital, que generarán inversión.

Además, se produjeron otras decisiones importantes como la introducción de la factura electrónica y los mejores instrumentos y tecnologías de fiscalización que tendrá la Dian. Igual, tenemos que hacer un esfuerzo de generar ahorro en estos años; este 2019 serán al menos $1,2 billones; en 2020, espero $3 billones; en 2021, otros $3 billones y en 2022, $2 billones, para un total de 0,8% del PIB. Necesitamos fortalecer las finanzas del Estado en varios frentes, como el mejor uso de las regalías, cuyos impactos regionales podrían serán mayores.

¿Considera entonces que las cuentas van a cuadrar?

Estamos trabajando en ello, pero no pienso tapar el sol con las manos. Teníamos la expectativa de recaudar $14 billones, pero vamos a tener $7,5 billones; eso implica que tenemos que ser más agresivos en materia de fiscalización, de avanzar en la factura electrónica, y de hacer congelamientos y recortes.

Trabajamos para cumplir la meta fiscal del país y darle esa señal a los mercados y los colombianos, aunque es importante que seamos conscientes de los retos que tenemos en nuestra economía. Nuestro compromiso es cumplir la Regla Fiscal; no obstante, hay que dar un en la comisión de la Regla, en materia del impacto del flujo migratorio de más de un millón de personas, que puede ser transitorio, pero que requerirá una reflexión de si puede, al menos, introducir temporalmente una flexibilidad.

Sin embargo, como no puedo poner al Estado a depender de eso, trabajamos en cerrar puertas con lo que logramos en la reforma y haciendo esfuerzos fiscales que son necesarios.

El déficit de este año tendría que reducirse en cerca de $7 billones más. ¿Lo que plantea es un relajamiento por la migración venezolana?


No lo veo como relajamiento, sino una evaluación de los hechos, porque nuestro compromiso es cumplir la Regla, pero debemos ser sinceros. El comité fue benigno con el gobierno anterior, al permitirle llegar a un déficit de casi 4%.

A nosotros nos toca dejarlo en 1% en 2022, pero cuando se hicieron esas metas no se contempló la implementación de los planes de desarrollo con enfoque territorial y menos el choque migratorio.

Pretendemos cumplir la Regla, pero nos parece que se deberían evaluar estas circunstancias, para atender las demandas, que son necesarias para el porvenir de la economía colombiana, pero igual llevando a que Colombia tenga el menor déficit que haya tenido en los últimos años.

¿Ha considerado decretar una emergencia social por el choque migratorio?


Los informes del Banco Mundial y el BID indican que el costo de la inmigración masiva puede estar en el orden el 0,5% del PIB, pero puede ser mayor, y por eso resolver su causa –que es el fin de la dictadura y la transición a la democracia en Venezuela– es tan importante.

Hablamos de recursos que hay que buscar, pero también vemos la reacción articulada del Estado; emitimos un Conpes que nos permite ver cómo intervenir este tema. Sin duda, hacen falta recursos para completar esa asistencia, pero en salud, migración y educación, tenemos cómo enfrentar la situación este año, pero no puedo descartar herramientas que permitan resolver el tema concreto.

Vemos casos de niños que llegan sin vacunas y embarazos de mujeres migrantes que no han venido bien tratadas, por lo cual no descarto emplear estrategias.

Un elemento clave para crecer más rápido es la infraestructura. ¿Cómo ve este tema?

Creo que la locomotora la dejaron apagar y la prueba es que muchas vías 4G están trabadas. Encontramos obras paralizadas, por lo cual creamos el cuarto de reactivación económica, y ya logramos destrabar la Transversal del Sisga, la Villavicencio - Yopal, la Bucaramanga - Barranca - Yondó, y la meta a marzo es que el 70% de las 4G tenga cierre financiero.

También financiamos las obras del túnel de La Línea y nuestra meta es que el túnel principal esté listo en mayo de 2020 y que la obra completa la podamos entregar en este Gobierno. Además, avanzamos en la recuperación de la navegabilidad del río Magdalena y estudiamos cuál es el instrumento conveniente para la obra del canal del Dique.

Mi mensaje es que estamos tomando las decisiones para reactivar el sector, para que contribuya al crecimiento. No se puede tolerar que si las obras venían del gobierno anterior no se hacen... Mi primer objetivo es concluir, concluir y concluir, porque eso da un mensaje de claridad a todos y esa es una prioridad.

¿Cómo ve la aprobación de la ley del Plan de Desarrollo?

La ley del plan tiene tres herramientas de política pública: está el documento de bases del plan de desarrollo, la ley del plan y el plan plurianual de inversiones.

Nuestro ‘Pacto por Colombia, Pacto por la Equidad’ tiene énfasis en la equidad, ya que necesitamos cerrar brechas. Nuestra meta es sacar a 2,9 millones de personas de la pobreza; a 1,6 millones de la pobreza extrema y ampliar la clase media. Sobre equidad, buscamos mejorar indicadores sociales como duplicar el número de estudiantes en jornada única, llegar a 2 millones de niños en asistencia integral de primera infancia, aumentar la cobertura de programas de protección al adulto mayor, etc.

La idea final es articular legalidad, con emprendimiento y un gran énfasis en equidad, que nos permita cerrar brechas. Para esto contemplamos dos herramientas: vincular el plan y sus metas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y construir paz con legalidad, en el cual buscamos permitir la reincorporación de las personas que quieren tener una vida en la legalidad.

El debate de una reforma pensional no sucederá este año. ¿Sigue comprometido
con su trámite?

La reforma pensional es necesaria para el futuro de Colombia, pero no quiero correr por capricho. El hecho de que no se presente durante este año no es por tratar de diluir la discusión; en estos meses tenemos que ganar con análisis y deliberación. Tenemos que buscar la sostenibilidad en el sistema, que el país tenga más cotizantes, ya que hay una informalidad alta, sumado a que de 22 millones de personas que trabajan, solo 8 millones cotizan, y esos apenas 2,4 millones se están pensionando.

Tenemos inequidades y debemos buscar correctivos: la reforma que queremos no busca aumentar la edad de pensión, no pondremos en riesgo la pensión sustitutiva y no tocaremos derechos adquiridos, pero sí evaluaremos la estructura del sistema.

Necesitamos corregir las competencias innecesarias y hacer un periodo de transición que dé claridad fiscal y social, y sobre esas premisas haremos la discusión, para después construirla entre todos. Buscaremos un consenso para sacarla adelante, porque, es triste decirlo, en los últimos 8 años no se hizo esta reforma que es tan necesaria.

Firmó hace poco la ley que establece la adhesión de Colombia a la Ocde. ¿Qué espera de esto?

Varias cosas. Primero, es importante llegar allá, porque la Ocde es el foro de las mejores prácticas y espero cooperación de parte de ellos para que nos orienten en el diseño y estructuración de buenas políticas.

Igual, como se los dije a ellos, Colombia es un país que llega al club, pero que aún está lejos de parecerse a un país Ocde y eso no se logra de una día para otro.Hay muchas reformas y procesos que van a requerir más tiempo y adaptación propia de muchas de las recomendaciones a la realidad colombiana.

Por ahora, firmamos un memorando de entendimiento para que ellos nos contribuyan en las mejores prácticas anticorrupción y espero hacer lo propio en temas de justicia, educación, salud, y ciencia, tecnología e innovación. Tener ese apoyo es muy positivo para el país.

¿Cómo evalúa la gestión de su equipo económico?


Valoro mucho su trabajo, ya que lo hacen con compromiso por el país, y eso es excelente. El equipo, que yo llamaría económico-social, está conformado por varios sectores y con ellos presentamos una reforma fiscal dura, que siempre trae impopularidad, pero que tenía como principio central darle al sector privado colombiano un estímulo y sentido de reactivación. Eso se logró y es un gran mensaje.

Por otro lado, estoy viendo un trabajo muy bien articulado del Ministerio de Comercio, lo que se ve reflejado en el aumento de las exportaciones del turismo, la eliminación de trámites y la mayor llegada de turistas extranjeros. Debo involucrar también al sector minero-energético, donde vemos más claridad regulatoria y el deseo de avanzar a tener más reservas.

Incluyo al Ministerio de Vivienda, donde hay reactivación con dos programas lanzados en menos de 5 meses (Casa Digna, Vida Digna y Semillero de Propietarios) de la mano con Mi Casa Ya. También pongo allí al Ministerio de Trabajo, que logró un acuerdo para concertar el mayor aumento real del salario mínimo en 25 años y la mayor alza del subsidio de transporte en 14 años. Veo un Gobierno que ha sido autocrítico, pero que está haciendo las cosas bien, cumpliendo el programa y dando lo mejor para que la economía recupere su vigor.

¿Qué tanto le preocupan los vientos globales de proteccionismo?

Depende, porque la palabra proteccionismo por definición no me gusta, pues ha terminado en la caricatura de un estado buscando una serie de medidas para que sectores se beneficien artificialmente. Lo que me parece importante es que en el entorno internacional esa no sea la práctica, pero que sí tengamos al interior de los países, instrumentos de estímulo para que el sector privado crezca.

En Colombia, en 5 meses hemos introducido casi el 20% de medidas antidumping que tiene el país, y eso lo hemos hecho en el marco de la OMC. De otro lado, hemos hecho campañas para apoyar a nuestros sectores, como el caso del programa de fábricas de productividad, los bonos naranja para apoyar sectores creativos, el desmonte de la sobretasa al sector hotelero, etc.

En el entorno global, me preocupa que se consoliden guerras comerciales entre potencias económicas, porque las perjudicadas serán las economías emergentes; debemos alertar que esta pauta no se vaya a expandir, porque puede retroceder el proceso de desarrollo de América Latina.

¿Cómo ve el futuro de la Alianza del Pacífico?

Me parece que es una gran herramienta, me gusta que nos hayamos puesto de acuerdo en normas comerciales y migratorias, entre otras. Sin embargo, veo retos, siendo el más grande la llegada de nuevos miembros, lo cual deberá hacerse con una visión de alianza y no de fragmentación de los intereses de cada país, porque eso permite tener una agenda ofensiva y defensiva comercial más coherente y pensando como bloque. Esos retos los vimos con la nueva membresía con Nueva Zelanda y Australia; allí hizo falta algo más de coordinación, pero soy optimista que esas diferencias las podamos resolver y consolidarnos como alianza.

¿La venta de otra parte de acciones de Ecopetrol tiene su visto bueno?

La medida de vender otro 8,5% de acciones de Ecopetrol está autorizada y siempre estará en consideración. Si tomamos esa decisión, lo haremos con la idea de que cualquier destinación que se haga de esos recursos, sea para tener una inversión estructural, positiva y que redunde en mejorar las condiciones sociales y generar más dinamismo económico en Colombia.

¿Por qué ver el vaso medio lleno y no medio vacío?

Por varias cosas. La economía está creciendo y tiene una buena expectativa. Además, vemos un sector empresarial por primera vez en mucho tiempo con más herramientas regulatorias para invertir.

Veo también más turismo e inversión llegando al país y todas esas señales tienen que darle al consumidor un gran sentido de optimismo y en creer que si logramos más dinamismo, eso se verá reflejado en una mayor expectativa de crecimiento.

¿Se considera optimista o de verdad cree que vamos a cumplir con los propósitos?

Uno debe ser optimista, pero tener ese optimismo soportado a la realidad. Sería absurdo que hablara de esto si los indicadores mostraran otra cosa; vamos a tener un último trimestre de 2018 con un buen crecimiento, comparado con los últimos trimestres; vimos como a octubre y noviembre, las exportaciones no tradicionales venían en ascenso y creo que vamos a cerrar el 2018 con cifra récord.

La inflación ha tenido una reducción y cerró el año por debajo de las expectativas de los analistas, y vemos un comienzo de 2019 donde el mundo ve a Colombia con interés; yo viajo en estos días al Foro Económico Mundial y me ha sorprendido la cantidad de solicitudes de reuniones para hablar sobre Colombia y cómo invertir en distintos sectores.

Me parece que en el entorno regional, Colombia tiene un gran sentido de invocación de su futuro y una cultura emprendedora, una estabilidad política y normativa, y todo eso permite que el país sea visto hoy como uno de los lugares más interesantes para estar en América Latina.

Ricardo Ávila Pinto
Director de Portafolio

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