Economía

Otro 'shock' pandémico bajaría la recuperación regional a 0,8% en 2021

Así lo indicó el BID al señalar que las reformas fiscales adecuadas llevarían a América Latina y el Caribe a un crecimiento económico de 4,1%. 

El dólar se negoció en $2.808, valor que no veía desde 2003
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marzo 20 de 2021 - 12:00 p. m.
2021-03-20

Según el Informe Macroeconómico anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), presentado esta tarde en Barranquilla, las reformas fiscales adecuadas llevarían a la región a un crecimiento económico de 4,1% luego de registrar la caída de 7,4 por ciento del año pasado, cuando se produjo el peor desplome anual de que se tenga registro desde 1821.

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El organismo internacional también prevé que esa expansión se desacelere hasta un 2,5 % anual en 2022 y años sucesivos.

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“Los países de América Latina y el Caribe necesitan urgentemente implementar reformas fiscales para preparar el terreno para una recuperación sustentable post-Covid”, resaltó el informe.

Y agrega que la hipótesis de base asume que los programas de despliegue de vacunas avanzarán según lo planeado, que las economías se mantendrán abiertas, y que la economía global se recupera vigorosamente.

No obstante, destaca que en un escenario más pesimista, con menor crecimiento de la economía global y potenciales shocks financieros, podría ver desacelerarse el crecimiento regional a sólo un 0,8% y sufrir una caída del -1.1 % o en 2022, según las proyecciones del BID.

BID escenarios

Los países con baja recaudación tributaria deberían buscar aumentar sus ingresos sin sacrificar el crecimiento.

BID

El escenario positivo vislumbra un crecimiento de 5,2 % en 2021 y 3,9 por ciento para el próximo año.

“América Latina y el Caribe tiene por delante un sendero estrecho pero claramente definido para salir fortalecida de los shocks sociales y pandémicos de los últimos años”, dijo el Economista Jefe del BID, Eric Parrado.

“Los sistemas fiscales saludables pueden ayudarnos a liberar nuestro potencial, apalancando la reasignación de recursos en todos los sectores y así impulsar el crecimiento de la productividad, promover el empleo formal, y lograr un futuro más verde que desafíe la falsa dicotomía entre crecimiento económico y sostenibilidad ambiental”, añadió.

El BID también destaca que los gobiernos aportaron US$485.000 millones en apoyo fiscal durante la pandemia, con paquetes que representaban en promedio el 8,5% del PIB, pero una cifra que esconde el hecho que unos pocos países que implementaron grandes paquetes, en tanto que más de dos tercios de los países proveyeron un apoyo mucho más modesto, del orden del 3%  del PIB o menos, lo que refleja la existencia de espacio fiscal disponible. En contraste, los paquetes fiscales en las economías avanzadas alcanzaron un promedio del 19%  del PIB.

Los impactos negativos sobre los ingresos y los mayores gastos llevaron el balance primario promedio desde –0.5 por ciento del PIB en 2019 hasta –5.4 por ciento en 2020. El déficit fiscal general se elevó al 8.3 por ciento del PIB desde el 3.0 por ciento en 2019.

La deuda pública creció desde el 58% en 2019 hasta el 72% en 2020. El informe prevé que seguirá en aumento, alcanzando el 76% en 2023.

Sin embargo, una fuerte recuperación acompañada de reformas estabilizaría la deuda en un 72% y ésta luego podría comenzar a caer, destaca el informe. Los países con altos ingresos tributarios y alto nivel de gastos se verían significativamente beneficiados de una mayor eficiencia tanto en el aspecto impositivo como en el de erogaciones.

Los ingresos públicos podrían ahorrar más de un 4% del PIB con un mejor direccionamiento de los programas de transferencia sociales, emparejando los salarios públicos con los del sector privado, y optimizando las compras gubernamentales, entre otras medidas. Los países con baja recaudación tributaria deberían buscar aumentar sus ingresos sin sacrificar el crecimiento.

Esos mayores ingresos y ahorros deberían destinarse a proyectos cuidadosamente seleccionados que puedan tener un fuerte impacto social y en el crecimiento, en particular obras de infraestructura necesarias para construir una economía digital que genere más oportunidades laborales para la economía del futuro.

“Dados los desafíos fiscales y los altos niveles de endeudamiento, la mejora de las instituciones fiscales debería ser un tema de alta prioridad”, dijo Andrew Powell, Asesor Principal del BID y uno de los coordinadores del informe.

“Instituciones más sólidas darían un mayor grado de credibilidad y permitirían un ajuste más gradual con tasas de interés más bajas para asegurar la sostenibilidad de la deuda”, agregó.

El informe recomienda a los gobiernos aprovechar las bajas tasas de interés internacionales vigentes para reducir su pago de intereses, con mayor financiamiento por parte de las instituciones financieras internacionales para reducir los pagos o reemplazar deuda más costosa.

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