Perspectivas de la economía en el 2019

En materia de inflación esperamos una leve tendencia al alza en 2019 y que cierre el año en 3,8%.

Alimentos

El fenómeno de ‘El Niño’ haría subir los alimentos.

AFP

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Portafolio
enero 03 de 2019 - 09:00 p.m.
2019-01-03

A continuación resumimos los aspectos más importantes del contexto económico global y presentamos nuestras perspectivas para la economía colombiana en 2019.

(Lea: Las 10 noticias que podrían hacer temblar los mercados en el 2019)

Riesgo externo: La economía mundial mantuvo estable su crecimiento en 2018, en un contexto de fortalecimiento del dólar y con las condiciones de liquidez menos expansivas de los últimos seis años.

(Lea: Choques externos, deuda pública y crecimiento)

La política fiscal de EE. UU. impulsó la economía por encima de su capacidad potencial, lo cual aceleró el proceso de normalización monetaria de la Reserva Federal (Fed) e incentivó la salida de capitales desde mercados en desarrollo.

(Lea: El 2019 será un año de cuidado)

Las economías emergentes afrontaron dificultades por el endurecimiento de las condiciones financieras globales y los mayores niveles de aversión al riesgo. Los países con fundamentales débiles quedaron expuestos a la volatilidad internacional y sufrieron fuertes devaluaciones de sus monedas y un aumento de sus primas de riesgo.

El Fondo Monetario internacional (FMI) proyecta que la economía global desaceleraría su crecimiento a 3,65% en 2019, desde 3,73% en 2018, como resultado del menor desempeño de los países desarrollados y de una dinámica estable de los emergentes.

En EE. UU., el estímulo tributario impulsado por el Presidente Trump ha deteriorado las perspectivas fiscales de los próximos años. Por su parte, la Fed incrementó en un punto porcentual su tasa de referencia durante 2018 y los pronósticos actuales del Comité indican que aumentará otros 50 puntos básicos en 2019.

Así, las tasas de interés de corto plazo se incrementaron, mientras que los temores por una desaceleración de EE. UU. en 2020, o incluso antes, limitaron mayores aumentos en las tasas de largo plazo, lo cual se reflejó en un aplanamiento de la curva de Bonos del Tesoro a niveles similares a los evidenciados en periodos previos a recesiones pasadas.


Además, la hoja de balance de la Fed disminuiría significativamente en 2019 y generaría un retiro de liquidez cercano a 600 mil millones de dólares.

En Europa, la recuperación es frágil y los riesgos para 2019 vienen en aumento. El Banco Central Europeo (BCE) disminuyó en octubre el monto de compras de activos, a 15 mil millones de euros mensuales, y confirmó que terminará con este programa a partir de enero.

No obstante, la actividad económica y la inflación no repuntaron como esperaba el BCE y prevemos estabilidad en la tasa de interés en 2019. Además, los problemas de deuda de Italia amenazan la recuperación de la zona euro, al tiempo que la incertidumbre por el Brexit continuaría, ante la incapacidad del Gobierno británico de llegar a un acuerdo sobre los términos del retiro.

Así, las compras de activos por parte de los principales bancos centrales disminuirían a 0,4 billones de dólares en 2019, el nivel más bajo de la última década, a lo cual se sumaría el retiro de liquidez que implica la mayor emisión de deuda en EE. UU.

Las tensiones comerciales continuarán fomentando episodios de aversión al riesgo, por lo cual esperamos un mayor endurecimiento de las condiciones financieras globales en 2019 y nuevos episodios de volatilidad en economías emergentes.

Perspectiva nacional: ¡Atención al volante!
Ante el desafiante panorama externo, este año será clave mantener la credibilidad del ajuste fiscal a mediano plazo y avanzar en la diversificación de las fuentes de crecimiento que permitan aumentar la capacidad potencial de la economía.


El peso colombiano reflejará las presiones externas, en un contexto de precios del petróleo inferiores a los observados en 2018 en el que la incertidumbre seguirá siendo una constante.

Hasta el momento, la economía ha salido relativamente bien librada de los episodios de volatilidad en mercados emergentes, en parte porque contó con precios altos del crudo durante la mayor parte del 2018. No obstante, la pronunciada caída de la cotización del crudo desde noviembre de este año ha dejado expuesta la economía a los choques externos.

Esperamos que la referencia Brent registre un promedio de 65 dólares por barril en 2019, lo cual seguiría impulsando flujos de inversión extranjera directa hacia Colombia y permitiría una relativa estabilidad de las cuentas externas.

Aunque estamos asumiendo que el país mantiene el grado de inversión, vemos una probabilidad no despreciable de que algunas agencias calificadoras (Moody’s y Fitch) revisen a la baja la calificación al último escalón de esta categoría, lo que elevaría la presión de devaluación. Esperamos que la tasa de cambio registre un promedio de 2,980 pesos por dólar en 2019, fluctuando entre 2,800 y 3,300 pesos.

Por otra parte, proyectamos un crecimiento del PIB de 3,2% en 2019, mayor al 2,8% de 2018. El consumo privado estabilizaría su dinámica (aumento cercano a 2,6%), afectado por la mayor carga tributaria sobre personas naturales por cuenta de la Ley de Financiamiento (impuesto a dividendos y tarifas de renta más altas para personas de altos ingresos).

La inversión privada se beneficiará de una menor carga impositiva para las empresas; la construcción de edificaciones residenciales terminaría de ajustar el exceso de oferta de años previos y repuntaría, mientras que el sector petrolero aumentaría nuevamente sus gastos de capital, luego de la favorable posición de caja con la que terminó el año pasado.

El aporte a la economía de los proyectos de infraestructura 4G será similar al de 2018, aunque menor al que estimábamos previamente.

Entre tanto, el gasto público tendría un impacto menos positivo que el previsto cuando se aprobó el Presupuesto para 2019, puesto que el Gobierno tendrá que recortar sus gastos de funcionamiento e inversión en aproximadamente 7 billones de pesos para dar cumplimiento a la Regla Fiscal.

Las exportaciones netas contribuirán al crecimiento de la economía, por cuenta de un mejor desempeño de las ventas externas -los socios comerciales mantendrán un buen desempeño- y de un menor impulso de las importaciones, desincentivadas por la devaluación del peso colombiano.

En materia de inflación esperamos una leve tendencia al alza en 2019 y que cierre el año en 3,8% -desde 3,3% al cierre de 2018- impulsada por choques de oferta, particularmente el fenómeno de ‘El Niño’ (afectaría precios de alimentos y energía eléctrica durante el primer semestre del año). Además, la devaluación generaría presiones adicionales sobre los precios de los transables, aunque su impacto sería limitado debido a la credibilidad del Banco de la República.

Por el contrario, las presiones por el lado de la demanda permanecerían controladas, dado que la economía continuaría por debajo de su potencial.

La política monetaria se acercará a terreno neutral a mediados de 2019, mientras que la mayor parte de 2018 fue ligeramente expansiva. El Banco de la República enfrentará en el año que comienza una disyuntiva importante: presiones al alza sobre la inflación al tiempo que la economía continuaría por debajo de su potencial.

Creemos que la tasa se mantendrá en 4,25% hasta mediados de 2019, tras lo cual empezaría un ciclo corto de incrementos que la llevaría a 4,75% al cierre del año, muy cerca de su nivel neutral. No obstante, los riesgos inflacionarios y la vulnerabilidad del país frente a riesgos externos podrían anticipar la normalización al primer semestre de 2019.

Finalmente, el frente fiscal será el principal reto del país durante este año. Las agencias calificadoras han señalado que Colombia debe aumentar el potencial de su economía y presentar un plan de consolidación fiscal de mediano plazo, un tema que no resuelve la Ley de Financiamiento que aprobó el Congreso.

Aunque esperamos que se cumpla la Regla Fiscal en 2019, sigue latente la posibilidad de que el Comité Consultivo revise nuevamente los parámetros de PIB potencial, lo cual podría permitir una senda de ajuste más flexible a partir de 2020, pero también restaría credibilidad al compromiso del Gobierno de corregir su desbalance fiscal (un tema que Fitch advirtió recientemente).

Un análisis más detallado lo puede ver en el Informe Anual de Corficolombiana “Proyecciones 2019: ¡Atención al volante!”.

Julio César Romero
Economista Jefe de Corficolombiana

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