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Economía

Piden reglas para dispositivos que sustituyen al cigarrillo

Para Philip Morris International, estos productos necesitan un trato diferencial, incluso en lo tributario.

Carlos Guzmán

Carlos Guzmán, vicepresidente de Asuntos Corporativos para el Clúster Andino en PMI.

Cortesía

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Portafolio
agosto 27 de 2020 - 10:00 p. m.
2020-08-27

La multinacional Philip Morris International (PMI) pide que en Colombia se abra el debate sobre la necesidad de fijar unas reglas de juego diferenciales -incluso tributarias- para los dispositivos sustitutos del cigarrillo.

(Lea: Nuestra meta final es que el cigarrillo desaparezca: Philip Morris)

Esto, a propósito de una reciente decisión tomada por la autoridad de alimentos y medicamentos de Estados Unidos, que puede ser tomada como referente. Así lo plantea, Carlos Guzmán, vicepresidente de Asuntos Corporativos para el Clúster Andino de la compañía.

(Lea: Philip Morris, fabricante de Marlboro, cierra sus plantas en Colombia)

¿De qué se trata lo aprobado de la FDA?

El pasado 7 de julio la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU – FDA (por sus siglas en inglés) autorizó la comercialización de IQOS como un producto de tabaco de riesgo modificado en Estados Unidos. Esta es una decisión histórica pues es la primera vez que la FDA otorga esta autorización a una alternativa electrónica innovadora al cigarrillo, resultado de más de 15 años de investigación, desarrollo y ciencia por parte de PMI. IQOS es el único producto de tabaco calentado que cuenta con esta autorización.

¿En la práctica, esto qué implica?

Teniendo en cuenta lo anterior, la comercialización de IQOS en Estados Unidos se podrá llevar a cabo con la siguiente información: este sistema calienta el tabaco, pero no lo quema y esto reduce significativamente la producción de químicos nocivos y potencialmente nocivos. Además, estudios científicos han demostrado que cambiar completamente los cigarrillos por IQOS reduce la exposición del cuerpo del consumidor a sustancias químicas nocivas o potencialmente nocivas.

¿Esto qué implica para otros países y para Colombia, en particular?

Desde el punto de vista legal es vinculante para Estados Unidos, pero naturalmente las decisiones de autoridades norteamericanas se constituyen en un referente para el resto de países de la región y Colombia, por supuesto.

La idea es que se alienten los gobiernos y las autoridades de otros países, por lo menos, a dar un debate técnico y científico que apunte a dos cosas. Primero, que se cuente con una regulación diferenciada frente al cigarrillo convencional como lo hizo la FDA, con unas reglas de juego institucionales. Y al ser tratado como un producto diferencial, debería tener un tratamiento fiscal, de acuerdo a la naturaleza de estos productos. Esas son las grandes implicaciones que esperamos de la decisión de la FDA.

¿Cómo es el mercado?

Hoy en el mundo del tabaco se encuentran dos grandes categorías.
La primera, es el cigarrillo que todos conocemos que se consume quemando el tabaco e inhalando el humo.

Y la otra categoría es la de los productos sin combustión donde no se quema el tabaco y en esa categoría hay dos opciones: los de tabaco calentado (los nuestros) y los sistemas electrónicos de administración de nicotina que son los que conocemos como los cigarrillos electrónicos.

¿Qué normas rigen para esos productos?

Hoy no existen unas reglas de juego y no existe una regulación aplicable. Debemos contar con un marco regulatorio idóneo para este tipo de productos. Somos partidarios en la compañía de que exista una prohibición absoluta y total de su uso para los menores de edad, para mujeres embarazadas y para personas con problemas asociados a diabetes, problemas cardiacos o de tensión.

La compañía definió que estos productos solamente son para adultos fumadores. Somos partidarios de esa regulación y de que se defina unas advertencias gráficas diferenciadas que se le comuniquen al usuario.

Y por supuesto, nuestro postulado es que cualquier discusión se haga sobre evidencia científica. Debemos ser claros de que este no es un producto libre de riesgo.

¿Cuál sería la estructura fiscal ideal para ese portafolio?

Lo bueno es que esto ya está inventado. Lo que estamos planteando es que sobre la base de una estructura fiscal que existe hoy, fijemos unos impuestos a estos productos.

¿Estos productos pagan hoy los mismos impuestos de los cigarrillos convencionales?

El marco fiscal vigente no contempla una estructura impositiva para productos de tabaco calentado, ni cigarrillos electrónicos. Desde junio de 2018, Coltabaco tomó la decisión de pagar por su producto Heets la tarifa del impuesto al consumo contemplada para cigarrillos. Lo anterior, en razón a que consideramos que mientras se define una estructura tributaria para estos productos por parte del Gobierno, actuar de otra manera va en contra de nuestros principios y no es sostenible en el tiempo.

¿Esperan que los impuestos para este portafolio sean menores?

El Estado fija dicho gravamen con el fin de incrementar su costo y así desincentivar el consumo. En tanto que las nuevas alternativas no son inocuas, los consumibles de las mismas deben estar sujetas a dicho gravamen, pero de una manera diferenciada al cigarrillo. Las características físicas (volumen y peso), técnicas y las externalidades generadas son diferentes a las de un cigarrillo.

Su tratamiento fiscal debe considerar tal diferenciación. Precisamente en esa misma vía, la FDA en Estados Unidos, reconoció la diferenciación de estos productos frente a los cigarrillos. Sin duda, somos partidarios de que estos productos paguen los impuestos que deben pagar.

¿Cómo ha sido la migración hacia nuevas opciones?

En Colombia, tenemos alrededor de 80.000 usuarios de IQOS , frente a una población fumadora a nivel nacional de un rango de 2 a 2,5 millones de personas. El dato depende de la fuente. En el mundo , hay 15,4 millones de usuarios IQOS y de ese total más del 70%, es decir 11 millones, han dejado de fumar completamente y han hecho su tránsito completo a IQOS.

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