¿Por qué Claudia cae en las encuestas, mientras Galán sube?

Estas son algunas razones por las que la candidata de la Alianza Verde cedió terreno en la carrera por la Alcaldía de Bogotá. Análisis. 

Carlos Fernando Galán

Carlos Fernando Galán lidera las más recientes encuestas en la alcaldía de Bogotá.

Archivo particular

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Portafolio
octubre 07 de 2019 - 04:07 p.m.
2019-10-07

Desde hace un par de semanas, ya varias encuestas muestran un cruce de las curvas de intención de voto que hace pasar a Carlos Fernando Galán a la cabeza, cuando Claudia López venía haciendo la carrera de primera desde el principio de la campaña. En los procesos electorales, nada está seguro antes del final del escrutinio, pero a tres semanas de las elecciones, todo indica que se le complicó la victoria a la Alianza Verde, que hasta hace poco, lucía como la segura ganadora del escrutinio. ¿Qué explica este inesperado cambio de tendencia?

(Galán se le escapa a Claudia en encuesta a Alcaldía de Bogotá). 

En realidad, la trayectoria de Claudia López parece reproducir con extraña similitud la de Sergio Fajardo en las elecciones presidenciales. Dado como ganador con buen margen en las primeras etapas del proceso, se desdibujó poco a poco cometiendo varios errores que son los mismos que le pasan factura hoy a la candidata verde en la capital. El primero de estos errores fue no organizar una consulta amplia entre los sectores progresistas y desgastarse en discusiones públicas alrededor de un proceso de selección en el que cada precandidato trataba de hacer adoptar reglas que lo favoreciera.

Ahí, los progresistas perdieron una excelente ocasión de dar fundamento a su discurso que reivindica una forma distinta de hacer política al aparecer como amplios, democráticos, deliberativos y constructivos. Sin eso, el discurso corría el riesgo de oírse vacío y desgastado. Por otra parte, una consulta hubiera significado un compromiso de todos para aceptar los resultados y unirse detrás del ganador (un compromiso que no es tan claro en el caso de una encuesta, cuyos resultados siempre son tergiversables). Al no hacerla, se abrió un campo para que algunos sectores se fueran solos, y el petrismo se deslizó en esa brecha, llevándose de paso las aspiraciones de Jorge Rojas para preferirle la de Hollman Morris.

Al final, el episodio dejó la sensación de que Claudia López y sus partidarios se habían impuesto “a la brava” sobre Antonio Navarro, el otro precandidato fuerte en la contienda, un poco como Fajardo sobre López y Robledo en la presidencial.

(Así va el pulso por la Alcaldía de Bogotá). 


Un segundo error derivado, fue la pelea fratricida que ocupó lo esencial de la agenda de la campaña entre los sectores progresistas: los Verdes y el Polo Democrático por un lado, y el petrismo por otro. Esto también recordaba los incesantes cruces de recriminaciones de la elección presidencial entre las campañas de Petro y Fajardo. Mientras tanto, sin mucho ruido, Galán y Uribe Turbay ocupaban el terreno de forma más discreta, pero eficaz.

Finalmente, un tercer error fue servir a Galán en bandeja de plata su discurso de campaña. Probablemente porque andaba de primera, Claudia López y sus asesores trataron de hacer una campaña de carácter y de imagen más que de propuestas, lo que les permitía mantener el terreno conquistado a través de la construcción de una postura consensual con mensajes como el de la “mujer berraca”, “hecha al pulso”, que venía de clase media como uno y que no polariza.

El problema es que, a este juego, Galán tenía toda la de ganar, porque en el fondo, tenía desde el principio una imagen personal mejor que la de López. Como Claudia López se hizo conocer en política por su lucha contra la corrupción y la “politiquería”, se identifica por posiciones más polémicas y controversiales de lo que suponía su equipo de campaña (que tenía en mente hacer control de daño frente a los ataques del petrismo). De modo que al final, crearon un discurso que convenía perfectamente… a Galán, que venía haciendo una campaña más tranquila, lejos de las peleas de Claudia y Petro.

Es todo el mérito de Galán haber aprovechado impecablemente este ‘papayazo’, retomando el discurso en contra de la “polarización” que había sido él de los Verdes en la presidencial, y devolviéndolo en contra de ellos. Adoptó el papel del “buen muchacho” que no pelea con nadie y apeló al sentido de la decencia de los bogotanos con acento que recuerdan al Mockus ajuiciado y pacifista de la segunda época, el de los años 2010.

Las preferencias construidas sobre la imagen y el carácter pueden resultar más frágiles que las que reflejan orientaciones políticas más definidas, así que habrá que esperar el 27 de octubre para ver si Galán logra su apuesta, pero su remontada y los errores verdes han relanzado una campaña que se anunciaba jugada de antemano.

Yann Basset
Profesor de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario.
Especial para Portafolio.co

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