Prohibición del asbesto no afectaría a industria nacional

De acuerdo con Ascolfibras, los productores de materiales de construcción en el país ya no lo utilizan y el segmento de los frenos podría sustituirlo.

Asbesto

En la única mina legal de asbesto del país, ubicada en Antioquia, extraen 2.400 toneladas al año según la Contraloría.

Guillermo Ossa

POR:
Portafolio
enero 07 de 2019 - 08:08 p.m.
2019-01-07

Después de siete intentos fallidos para prohibir el asbesto en alrededor de una década, el país estaría más cerca que nunca para lograrlo, al haber sido aprobada en Senado la ‘ley Ana Cecilia Niño’ el pasado 3 de diciembre.

Esta norma establece, entre otras cosas, que las empresas tendrían cinco años de transición para eliminar el mencionado mineral en sus procesos de manera definitiva.

(A partir de 2023 en Colombia quedará prohibido el asbesto). 

Lo anterior, al considerarse que la fibra de asbesto, incluyendo el crisolito que es utilizado en Colombia, produce cáncer, tal y como señalan la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en diferentes documentos publicados desde el 2006.

Ante este escenario, en el que probablemente Colombia se convertiría en el país número 58 en sancionar el uso de asbesto en el 2024, Ascolfibras, la agremiación de empresas que históricamente han utilizado este material en productos tales como tejas y frenos, y que han defendido dicha práctica en el país, manifestaron que las compañías que actualmente utilizan este material podrían dejar de hacerlo si así lo decidieran.

“Hoy en día ninguna de las industrias de materiales de construcción en Colombia utiliza fibras de asbesto para la fabricación de sus productos, y las industrias de productos de fricción (frenos), están en capacidad de suspender su utilización en cualquier momento”, señaló Jorge Hernán Estrada, presidente de Ascolfibras, en diálogo con Portafolio.

La anterior afirmación significaría, en primer lugar, que una empresa como Eternit, que fabrica tejas de fibrocemento, y que ha sido demandada en numerosas ocasiones por personas que aseguran haberse enfermado por estar expuestas al asbesto de manera directa o indirecta a causa de las actividades de la empresa, ya no tendría a esta fibra como insumo, lo que según Estrada es una realidad desde enero del 2018.

(Senado colombiano aprueba en primer debate prohibición del asbesto). 


Y en segundo lugar, que compañías de la industria de los frenos como Incolbest y Cofre, que pertenecen a Ascolfibras, continúan fabricando con asbesto porque la ley se los permite, pues según Estrada, la supervivencia de sus negocios no depende directamente del uso del mineral.

“La innovación y el desarrollo tecnológico han permitido a las industrias la utilización de materiales distintos como parte de sus procesos de manufactura”, manifestó el representante gremial con relación al uso del material en la producción de frenos.

EL DEBATE

Mientras que por un lado las empresas, representadas por Ascolfibras, insisten en que los procesos en los que utilizan el asbesto están enmarcados en unos protocolos de seguridad suficientes y que existe “evidencia técnica y científica que permite afirmar que el uso controlado del crisolito a nivel industrial, no genera ningún tipo de riesgo para la salud de los trabajadores y de los usuarios finales de los productos”, dijo Estrada.

Por el otro lado, la OIT afirma en una resolución vigente emitida en junio de 2006, que “no es posible manipular el asbesto sin estar expuesto a un alto riesgo” y además, subraya que el convenio sobre el asbesto de 1986, que habla sobre la utilización del mineral en condiciones de seguridad, “no debe ser utilizado para justificar o endosar el uso duradero de este material”.

Lo que quiere decir que, aunque en el pasado el organismo internacional aceptaba la utilización del asbesto, la evidencia científica más reciente, ratificada por la OMS, dice que “todas las formas de asbesto, incluido el crisolito, están clasificadas como cancerígenos humanos”.

Además, el texto señala que se debe promover “la supresión del uso futuro de todas las formas de asbesto y de materiales que contengan asbesto en todos los estados miembros” así como también se debe identificar y hacer “la gestión adecuada de todas las formas de asbesto instalado actualmente”, con el fin de removerlo, como ya ha pasado en España y otras naciones.

Así mismo, el más reciente informe de la Contraloría con relación al tema, publicado en febrero de 2018, señala que en el país se identifican alrededor de 540 casos de cáncer de pulmón al año a causa del asbesto, entre quienes trabajan manipulando el material y las personas que viven cerca a esas empresas.

Adicionalmente, según reporta el Ministerio de Salud, entre el 2011 y el 2015 se reconocieron 322 fallecimientos por mesotelioma en el país, un tipo de cáncer que solo se adquiere a causa del asbesto y que es mortal. No obstante, Juan Vicente Conde, miembro de la Sociedad Colombiana de Medicina del Trabajo, advierte que la cifra podría ser mucho mayor, dado que las características de la enfermedad la hacen de difícil diagnóstico y esto da pie a que haya un subregistro en las bases de datos.

Una de las víctimas del mesotelioma fue Ana Cecilia Niño (cuyo nombre lleva el proyecto de ley), periodista nacida en el municipio de Sibaté (Cundinamarca), quien estuvo expuesta a residuos de asbesto durante su niñez sin saberlo y fue diagnosticada con la mencionada afección en el 2014. Niño lideró el movimiento ‘Colombia Sin Asbesto’ hasta su deceso en el 2017.

EL FUTURO 

De acuerdo con Greenpeace, en Colombia es posible sustituir la fabricación de tejas con asbesto utilizando cemento, arena, grava y distintas fibras vegetales disponibles. En cuanto a la industria automotriz, los expertos recomiendan que se identifiquen métodos de producción que se puedan adoptar a nivel local, de países donde la prohibición ya es una realidad, como es el caso de la Unión Europea.

Mientras esto sucede, los municipios de Mesitas del Colegio (vecino de Sibaté) y Chivatá (Boyacá), se convertirán en los primeros territorios del país en prohibir el asbesto. Lo anterior, como una decisión administrativa en la que las autoridades locales plantearon que no se permitirá la utilización de materiales de construcción que contengan el mineral en obras públicas, ni se dará licencias en el caso de las privadas que lo hagan.

Por ahora el proyecto de ley está a la espera de ser debatido en la Cámara de Representantes en el primer trimestre del 2019, por lo que aún le falta recorrido para convertirse en realidad. Ante esto, Ascolfibras señaló que solicitará a la Mesa Directiva de este organismo poder participar en las discusiones.

Por su parte, Camilo Araque Blanco, abogado de víctimas de asbesto ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en el país, indicó que es importante poner atención al proceso, dado que si no se hacen los debates en el menor tiempo posible, el proyecto se podría hundir por vencimiento de términos. Además, destacó que si la industria de materiales construcción ya no está utilizando el mineral, deben demostrarlo y reparar a las víctimas.


Adriana Carolina Leal Acosta
adrlea@portafolio.co

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