Economía

La economía de comunión

Pocos la conocen pero está en los cinco continentes desde hace 30 años.

Reunión

La economía EdC se diferencia de otras porque hace crecer la persona y el medio ambiente de forma digna.

Istock

POR:
Gloria Helena Rey
julio 27 de 2021 - 09:25 p. m.
2021-07-27

La Economía de Comunión, EdC, es una iniciativa católica que integran personas comprometidas con la promoción y práctica de una cultura caracterizada por la gratuidad, la reciprocidad y con un estilo de vida alternativo al sistema capitalista vigente.

Se diferencia de las economías circular, la naranja, capitalista, comunista y de otras en que hace la EdC hace “crecer la persona y al medio ambiente en forma digna”, dice a Portafolio Edimer Albeiro Pardo Flórez, experto en el tema y docente de la Universidad la Gran Colombia.

Lo que diferencia la EdC de las economías capitalista y circular, por ejemplo, es que la primera “está basada en el lucro” y la segunda, “es una propuesta pensada en la ingeniería de procesos”, precisa.

La EdC “está centrada en la persona, describe, explica y analiza los presupuestos, realizaciones e implicaciones y perspectivas de una experiencia: La Cultura del Dar, cuyo núcleo es un proceso interactivo de elaboración doctrinal y puesta en práctica de un modo específico de vivir el cristianismo”, añade.

Defiende la formación de nuevos empresarios y de empresarios nuevos capaces de compartir sus beneficios para reducir la miseria y solucionar otros problemas como la exclusión o como los económicos, que afectan hoy tanto a los individuos como a comunidades.

Se trata de una iniciativa que la docente y ensayista italiana Chiara Lubich (1920-2008) creó como una “respuesta al problema social y al desequilibrio económico” que presenció en Sao Paulo (Brasil) en 1991 y que hoy se desarrolla en los 5 continentes.
En la EdC participan hoy empresarios, trabajadores, directivos, consumidores, ahorradores, ciudadanos investigadores y operadores económicos de Argentina, África Central, Bélgica, Brasil, Colombia, Congo, Croacia, España, Estados Unidos, Francia, Italia y Portugal, entre otros.

No es una iniciativa asistencialista ni filantrópica, pues las dos concepciones son individualistas, sino que se basa en la esencia misma de la persona que la ejerce y que debe ser de ‘comunión’, es decir, que comparta los ideales que impulsan la EdC, cuyo principal objetivo es mostrar una porción de humanidad ‘sin indigentes’.

Para eso, esta economía “activa la reciprocidad en distintos niveles: creando puestos de trabajo para incluir a los excluidos del sistema económico y social, difunde la cultura del dar y de la comunión en distintas iniciativas educativas y culturales e interviene en las situaciones de emergencia con ayudas y con proyectos de desarrollo sostenible”.

LA CULTURA DEL DAR

La EdC invita a vivir y difundir, desde la infancia, una nueva cultura económica y cívica basada en la generosidad o en lo que Lubich bautizó como ‘la cultura del dar’, que es completamente diferente a la ‘cultura del tener’, hoy imperante.

Pero, cualquier acto de dar no crea la cultura del dar ideada por Lubich. Un ejemplo es cuando el dar es un poder para dominar u oprimir a individuos o pueblos o como cuando ese dar es interesado y utilitario como sucede en ciertas tendencias actuales del neo-liberalismo en donde sólo busca el beneficio individual, explica el Movimiento de los Focolares, una corriente de renovación espiritual y social, que impulsa la EdC. Lubich fundó ese Movimiento en Trento (Italia) en 1943 y lo presidió pero sólo llegó a Colombia 25 años después, de la mano del padre capuchino, Gerardo Sotelo en 1968. Tiene como objetivo “cooperar en la construcción de un mundo más unido, impulsado por la oración”, dice a Portafolio Roberta Popa, vocera del mismo en nuestro país.

Los Focolares crearon aquí la Asociación Solidaridad con Familias, Solfami, en 2012 “con el propósito de cooperar al desarrollo humano integral, comenzando por las familias en dificultades con niños y jóvenes vulnerables, a través de la comunión, formación e investigación, inspirados en la Fraternidad promovida por Chiara Lubich”, explica.

Precisa que, actualmente, Solfami gestiona ayudas nacionales e internacionales que ofrecen recursos a dos proyectos en Cundinamarca: El Centro Social Unidad en Bogotá y el Colegio Escuela Sol Naciente en Tocancipá beneficiando a más de 600 niños.

A lo largo de sus nueve años de vida Solfami ha contribuido con el desarrollo de más de 2.400 infantes, adolescentes y jóvenes con sus respectivas familias”, entre otras cosas.

Por eso, el dar que defiende la EdC tiene que ver con el compartir con el otro, en el respeto por su dignidad y con el sano desarrollo y crecimiento de una comunidad.
Empresas en Colombia

En nuestro país se han creado varias empresas dentro del concepto de la EdC como Padevi, una compañía campesina, manejada por la comunidad e impulsada por el padre, Emiro Barrera, en Timaná, Huila; Comunicación Activa, especializada en la comunicación para el desarrollo y el trabajo de campo con comunidades rurales y que funciona desde hace más de 20 años y el Instituto Da Vinci de Lenguas modernas, con sede en Cúcuta, entre otras.

Actualmente, en la Universidad Pontificia Bolivarian, UPB, de Medellín y en la Gran Colombia de Bogotá se adelantan o programan cátedras de economía civil, que involucran a la EdC, según el profesor, Pardo Flórez.

Los sectores beneficiados por la EdC son “las pymes que de modo práctico vivencial aplican esta filosofía haciendo visible la propuesta centrada en la persona, cambiando el paradigma y generando una conciencia cultural y social”, sostiene.

La EdC busca construir y viene construyendo tejido social en las últimas tres décadas porque los que la promueven están convencidos de que “no es posible curar ninguna forma de pobreza no elegida sin incluir a las personas desfavorecidas en comunidades vivas y fraternas”.

Tampoco, si no se las inserta en “empresas y en centros de trabajo” pues alguien con capacidad física y mental de trabajar seguirá siendo un indigente si no puede hacerlo.

Destacados

  • ECONOMIA
  • NEGOCIOS
  • MIS FINANZAS
  • OPINIÓN
Siga bajando para encontrar más contenido