Propuestas para disminuir el desempleo juvenil en Colombia

Atender la desocupación entre los jóvenes es uno de los mayores desafíos para los sistemas de inserción laboral. 

Desempleo

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noviembre 05 de 2019 - 10:18 a.m.
2019-11-05

Más allá de la preocupación por las crecientes cifras de crecimiento de la tasa de desempleo, que se ubicó en el 10,2% para el mes de septiembre de 2019, no puede pasarse por alto la cifra de desempleo juvenil revelada para el mismo periodo que alcanzó el 18,1%.

(Polémica propuesta con la que los jóvenes ganarían menos del mínimo). 

El desempleo juvenil constituye uno de los principales desafíos para los sistemas de intervención laboral para América Latina y el Caribe que, según datos de la Organización Internacional del Trabajo, determina la suerte de 10 millones de jóvenes que no acceden a una oportunidad laboral.

La creciente preocupación por el desempleo juvenil en Colombia contextualiza la formulación de propuestas inconstitucionales e inadmisibles de reducción de los estándares mínimos de remuneración de los jóvenes que ameritan un análisis detenido para encontrar alternativas de respuesta a los problemas de empleabilidad del grupo poblacional de los trabajadores entre 14 y 28 años de edad.

El contexto del desempleo juvenil en nuestro país incluye más de 600.000 ni-nis (jóvenes que ni estudian ni trabajan), con fuerte acento femenino que determina la marginación educativa y la inactividad que aunado a la temprana maternidad reduce la potencialidad de inclusión en el sistema de relaciones laborales.

Además de lo anterior, existe una fuerte tendencia hacia el desplazamiento del trabajo de los jóvenes a espacios en que no se aplican las garantías laborales a través de prácticas no laborales fraudulentas de la relación laboral y escapes hacia rutas de emprendimiento, deprimiendo el esquema de derechos que recubre el esquema de estándares que integran el trabajo decente.

('Con la reforma laboral se podría contratar de muchas maneras'). 


En este contexto, deben identificarse las principales causas del desempleo juvenil en que debe intervenir la política pública de incentivos al primer empleo, que enmarcan la falta de experiencia para acceder al trabajo al que postulan los jóvenes y la falta de conexión de los sistemas de educación media y superior con el mundo laboral.

Como parte del conjunto de soluciones, es conveniente fortalecer el modelo de formación dual, que comporta la inclusión de esquemas de formación para el trabajo desde la secundaria para “asegurar las competencias necesarias para que los jóvenes se desenvuelvan en sus futuros trabajos sin subordinar el proceso de formación a la demanda del sistema de relaciones laborales”.

En esta línea, la demanda de trabajo está determinada, cada vez más, por competencias y habilidades en la formación, adaptables a los veloces cambios del modelo productivo que derivan de la automatización y robotización del modelo productivo, sin perjuicio de la demanda de actualización permanente del Sistema Nacional de Cualificaciones.

Resulta recomendable evaluar la inclusión de incentivos a la contratación de jóvenes, adoptado en el “decreto dignidad” italiano, que estrutura un esquema de excenciones del 50% a las cotizaciones a la seguridad social, fijando límites temporales y en la cuantía total de la exención, que debe condicionarse a la vinculación laboral con vocación de permanencia que promueva la formalidad laboral en la vinculación. Sin perjuicio de lo anterior, resulta recomendable condicionar el acceso al incentivo, al aumento de la planta de personal para evitar la sustitución de trabajadores que vienen laborando en las empresas que se acojan a estos beneficios.

(¿Qué tan viable serían los salarios mínimos diferenciados?). 


En el contexto del sistema de inserción laboral a la inserción laboral inicial, resulta deseable incluir políticas activas en cabeza del Servicio Público de Empleo que habiliten espacios de conexión específicos que faciliten el acceso al denominado “primer empleo”.

En esta dirección, la Declaración del Centenario de la Organización Internacional del Trabajo adoptada en junio de 2019, reconoce la necesidad de promover “oportunidades de trabajo decente para todos y en particular facilitar la transición de la educación y la formación al trabajo, poniendo énfasis en la integración efectiva de los jóvenes en el mundo del trabajo.”

La ausencia de rutas al primer empleo de jóvenes deriva en fugas hacia la informalidad y la inserción en labores en las que no ponen en práctica sus competencias, deteriorando el nivel de cualificaciones incrementando el riesgo de que los jóvenes transiten hacia la inactividad laboral.

La estrategia de reducción del desempleo juvenil debe estar orientada hacia rutas de trabajo decente de la generación más educada y con mayor acceso a la información que ha existido, potencializando sus capacidades a través de esquemas de acesso al sistema de relaciones laborales por conducto de incentivos que faciliten la adquisición de experiencia y modelos de formación conectados con las demandas del mundo laboral.

Iván Daniel Jaramillo Jassir
Observatorio Laboral
Universidad del Rosario

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