Reestructuración del Banco Agrario: una estrategia de valor

“Estamos cambiando la estructura organizacional de la entidad para que esté a la altura de la época moderna”, dice su presidente Francisco José Mejía.

Francisco José Mejía Sendoya

Francisco José Mejía Sendoya, presidente del Banco Agrario de Colombia.

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Portafolio
agosto 04 de 2019 - 08:00 p.m.
2019-08-04

El Banco Agrario está de moda: el 16 de este mes celebrará los 20 años de su creación, acaba de entrar en reestructuración y será un punto de referencia del balance del primer año del Gobierno del presidente Iván Duque.

(Lea: Una mirada al último siglo del sector financiero en Colombia)

Con un evento especial en el municipio de Gómez Planta (Antioquia), al que asistirán el Gobierno, empresarios y productores del campo, “vamos a reconocer a nuestros mejores clientes y a mostrar lo que estamos haciendo para mejorar la atención en financiación rural”, aseguró a Portafolio el presidente de la entidad, Francisco José Mejía Sendoya.

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¿Cuáles son los puntos clave de la reestructuración del Banco Agrario?
Esta reestructuración tiene varios aspectos. Uno de ellos implica incrementar la planta de personal en un 12,2%, pero con costo adicional cero, porque a la vez eliminamos 209 cargos que se acumularon durante varios años y que no le agregaban valor al Banco, principalmente en la dirección nacional en Bogotá y en las regionales.

Con los ahorros que nos generan estas plazas, que suman unos $16.900 millones anuales, vamos a contratar 403 nuevos asesores comerciales, cuya mayoría se dedicará a colocar crédito en el campo y a las empresas agroindustriales.

Otro grupo se dedicará a otorgar crédito a los microempresarios urbanos y a luchar contra el gota a gota. Estamos ingresando al Banco 663 empleados que venían desempeñándose como temporales y que pasan a formar parte de la planta.

¿Qué resultado esperan con estos movimientos?
El primer resultado es que el Banco atienda el centro de su negocio, es decir, la parte comercial, pues estas personas se dedicarán en su mayoría a labores comerciales.

Lo que buscamos es que los temporales de hoy se vuelvan empleados del Banco, mejorar su productividad a través de un mayor sentido de pertenencia por la entidad.

Recordemos que los temporales no pueden durar más de un año, y todas las personas que están bajo esta modalidad siempre están buscando trabajo, es decir, buscando una opción laboral más duradera y estable. En esto también nos ahorramos unos recursos en entrenamiento.

No solamente estamos contratando más personal que aporte valor al Banco, sino que estamos cambiando la estructura organizacional de la entidad para que esté a la altura de la época moderna. Este banco fue diseñado y sigue operando como se fuera de la época de los 80.

En concreto, ¿qué recortaron y qué agregaron?
Eliminamos siete gerencias, las cuales fueron reemplazadas por cinco nuevas entre las que se destacan las de innovación digital, banca de inversión agroindustrial y empresarial.

La idea es atender a todos los eslabones de la cadena. El Banco Agrario tiene que ser un activo productivo y valioso para el Estado. También habrá dos gerencias de cobranza (jurídica y prejurídica).

Eliminamos la vicepresidencia de planeación financiera y será absorbida por la vicepresidencia de finanzas y estrategia. También recortamos puestos en las regionales.

¿Qué factores de modernidad le están agregando?
Por ejemplo, creamos la gerencia de innovación digital, que estará a cargo de acelerar la agenda tecnológica que nos trazamos desde el 7 de agosto de 2018. Esta agenda ha sido muy exitosa.

Ya lanzamos nuestra primera App transaccional y Moviagro para atender a nuestros clientes en las fincas, sin que tengan que desplazarse a la ciudad a presentar sus proyectos productivos para buscar financiación.

Este es un proyecto de gran impacto social que recibió un reconocimiento en la pasada Convención Bancaria. El objetivo es mejorar nuestras capacidades en banca digital y acercarnos a los clientes.

¿Lo que buscan es darle prioridad a la labor comercial y de colocación de crédito y servicios?
Efectivamente. El Banco tenía un problema macrocefálico, con una oficina gigantesca en Bogotá, llena de burocracia, unas oficinas regionales sobredimensionadas, y unas capacidades comerciales muy débiles.

Mientras en la banca tradicional hay un asesor comercial por cada 300 clientes, el Banco Agrario tiene un asesor por cada 700 clientes. Es más, l a mayor parte de estas personas son empleados temporales.

Estamos ejecutando a cabalidad la estrategia de cultura de desempeño que nos recomendó el presidente Iván Duque, quien desde el comienzo se interesó porque esta entidad eliminara el clientelismo político, y donde el cliente esté en el centro de la organización. Incluso, el propio presidente Duque y su secretaria general revisaron la propuesta de reestructuración de la entidad e hicieron algunos ajustes al texto.

Y ¿cómo van los resultados tras un año de su gestión en el Banco?
Nosotros recibimos la entidad con unas tendencias muy preocupantes de sus principales indicadores. La cartera estaba cayendo 3,6%, los gastos crecían 7%, la cartera vencida está en aumento y la entidad tenía un modelo de control muy deficiente y propenso al fraude y a la politiquería y el clientelismo.

De hecho, hemos llevado 12 denuncias a la Fiscalía por casos de corrupción que hemos descubierto. La mayoría de estos procesos corresponden a trámites de crédito fraudulentos. Creamos una unidad antifraude.

Acopiamos pruebas de fábricas paralelas de crédito que operaban en diferentes regiones, que presentaban solicitudes de crédito con documentación falsa y proyectos productivos inexistentes, que se apoyaban en la posible complicidad de funcionarios del Banco.

De esa manera, revertimos la tendencia negativa y al cierre de junio pasado la cartera de crédito aumentó 3,9% frente al año anterior, y los gastos administrativos bajaron 3,5% con ahorros que suman $49.000 millones.

La reestructuración es producto de ese proceso que busca hacer del Banco Agrario una entidad de excelencia. La reestructuración se implementará en lo que resta del presente año y el ajuste se hará mediante un proceso transparente y con convocatorias públicas que nos permitan contratar al mejor talento.

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