Economía

‘Si antes era necesaria una reforma tributaria, ahora mucho más’

Jens Arnold, economista de la Ocde para Colombia, apunta que entre las recetas para el país está darle un mayor papel a los impuestos a la renta.

Jens Matthias Arnold

Jens Matthias Arnold, economista sénior para Colombia de la Ocde.

Cortesía Ocde

POR:
Rubén López Pérez
diciembre 23 de 2020 - 09:00 p. m.
2020-12-23

Además del aspecto sanitario, ejecutar reformas como la tributaria el próximo año son los principales retos que tiene por delante el país, según Jens Arnold, economista sénior de la Ocde para Colombia.

(Lea: Gobierno confirma una nueva reforma tributaria para inicios de 2021)

En diálogo con Portafolio indicó cuáles deberían ser las claves para incrementar el recaudo fiscal de la nación y mejorarlo.

(Lea: Académicos plantean una reforma tributaria para 2021)

¿Por qué las perspectivas del país han empeorado mientras el resto del mundo mejoró?

Colombia sufrió un impacto muy fuerte, aunque está en el medio de la región, ni fue el más golpeado ni el que menos. Esto tiene que ver con la estructura de la economía, el efecto del petróleo y la respuesta de política.

Colombia tuvo una respuesta monetaria fuerte, se hizo lo que se pudo hacer, y en el lado fiscal también la vemos de forma positiva, con un foco en la población vulnerable, que son los que impulsarán el consumo hacia delante.

¿Cómo fue esa respuesta frente al resto de la región?

Otros países en América Latina tuvieron respuestas más fuertes, como Chile y Perú, que tenían un cuadro fiscal de entrada más fácil. Y también Brasil, que lanzó un estímulo mucho mayor, pero con un panorama fiscal más complicado, por lo que si miramos a Colombia está en una buena situación.

A diferencia de Brasil, por el manejo que ha hecho, Colombia podrá seguir apoyando la economía con política fiscal en 2021 y tiene posibilidades de hacerlo hasta que mejore la situación.

¿Cómo pinta 2021 para el país?

Por supuesto hay riesgos a la baja, sobre todo por la situación de salud. Prevemos un crecimiento de 3,5% en 2021 y 3,7% en 2022; detrás de esas proyecciones se asimila que la pandemia será un aspecto importante, y puede haber rebrotes y restricciones a nivel local. La perspectiva frente a la vacuna mejoró, y se podría tener una fracción importante de la población inmunizada antes de 2022.

¿Cuáles son los mayores retos?

El principal es la salud, no estamos más allá de eso y todavía puede causar un gran daño económico. Después, si Colombia antes de la pandemia tenía la necesidad de hacer reformas, ahora aumentó, por lo que es incluso más importante avanzar en esos cambios, especialmente en términos fiscales, con una nueva reforma fiscal que aumente los ingresos, más allá de corregir los desequilibrios.

Cuanto antes se hable y se empiece a preparar, más fácil será tranquilizar a los mercados y generar confianza. Si se avanza bien con las reformas, esto será un factor muy positivo, pero si no se hacen, será muy negativo.

¿Ve contradictorio el cambio de discurso en el tema fiscal?

Uno no va a querer aumentar impuestos en medio de una recesión, pero se puede pensar y avanzar los planes para cuando se esté mejor. El gran ajuste tendrá que ser para 2022, que es cuando hay que cumplir con la regla fiscal. Pero no, no es contradictorio.

¿Cuál es su receta para la reforma fiscal en el país?

Hay dos grandes ejes. Uno es que Colombia debe incrementar la recaudación, pues en 2019 fue de 16% del PIB, es muy bajo, y las necesidades de gasto aumentaron. ¿Cómo? Los impuestos a los ingresos juegan un papel muy limitado, y deberían tener un rol más importante. Dentro de esos, gran parte proviene de gravámenes a las empresas, y muy poco (7%) a la renta de las personas.

Si se va más profundo, se ve que el impuesto a la renta tiene un mínimo imponible muy alto, son muy pocos colombianos que pagan, y hay muchas exenciones y regímenes especiales que, en general, son regresivos.

Es decir, se está lejos de lo deseable con un impuesto a la renta amplio y progresivo, una herramienta para redistribuir ingresos que Colombia usa bastante poco, se podría utilizar mucho más. Así, sería posible bajar el piso con el que las personas empiezan a pagar y los de menos ingresos puede empezar con una tasa muy baja, y mantener una cuota o imponible sobre el salario mínimo.

Lo mismo para el IVA, se deben repensar algunas de las tasas reducidas y exenciones, pues en muy pocos casos el efecto de estas es progresivo, y gran parte de lo que el Estado pierde se lo apropian los hogares de mayores ingresos.

¿Les preocupa el factor laboral?

Cuando viene un golpe como este, la situación inicial juega un papel importante, por lo que entrar con un desempleo alto no ayuda. Además, lo que muestran las tasas no refleja todo el problema, porque algunos están tan desesperados que ni salen a buscar. La situación es preocupante.

Además, hay un factor importante, que es la informalidad. La pandemia tuvo un efecto muy desigual, pues estos, junto con las mujeres, fueron los primeros en perder su trabajo, y esos problemas estaban ahí, pero se agravaron.

Por esto, es la hora de pensar cómo enfrentar el problema, ya que Colombia tiene una informalidad alta incluso para la región, y una carga impositiva elevada solo sobre el trabajo formal. Esto reduce los incentivos a crear empleo de calidad, pues es más caro, y deja fuera de la protección social a los que más lo necesitan.

Es decir, hay que diseñar un sistema de protección que no deje fuera los informales y se financie con impuestos generales. Y, por supuesto, hay espacio para bajar los impuestos al trabajo formal.

¿Cómo se puede mejorar la protección social?

Esta es la gran lección, pues se ha visto que es importante crear un sistema de alguna protección que cubra a toda la población, pues cuando una familia pierda su fuente de ingresos, tiene que haber algo que les ayude.

Colombia ha ido en esa dirección, pero el reto es cubrir a más población. Y la experiencia indica que esto no es caro, los programas bien enfocados suelen ser muy baratos respecto al PIB. También hay que mejorar otros aspectos como el de las pensiones, pues el sistema contributivo no es progresivo.

¿Qué impacto tendrá en la pospandemia el rezago digital?

El mayor golpe va a ser que va a incrementar las brechas de desigualdades entre hogares, más allá de lo que pase en las empresas, con un especial impacto en los niños y en su educación.

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