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Economía

Renovar normas, la clave para mantener exportación del agro

Algunos países fortalecen requisitos para la importación de los productos orgánicos y tradicionales.

Agricultura

Los mercados europeos son fuertes destinos para la compra de los productos, pero su reglamentación también es exigente.

EFE

POR:
Portafolio
septiembre 26 de 2021 - 08:00 p. m.
2021-09-26

La exportación de cultivos orgánicos, que está en tendencia en el mundo, así como de la mayoría de productos del agro, requiere cumplir con una serie de certificaciones de terceros, y es por eso que Colombia debe avanzar en su marco regulatorio no solo si quiere sacar provecho de este creciente mercado en el mundo, sino porque si no lo hace corre el riesgo de que se le cierren las puertas para poder exportarlos.

(¿Colombia, rumbo a ser la despensa del mundo?). 

Y es que quienes se dedican a esta producción de orgánicos no solo tienen que avalar todo el proceso que ha seguido el cultivo, sino que además deben que tener el sello de que el producto está auditado y verificado. Y en realidad esto se extiende a toda la canasta exportadora del agro.

Ante esto, por ejemplo la Unión Europea lanzó la estrategia ‘De la granja a la mesa’ mediante la cual obligará a que las exportaciones del agro de sus socios cumplan con unos requisitos de reducción químicos y fertilizantes y estándares de sostenibilidad, pues de no cumplirlos podría condicionar el comercio e incluso prohibir la importación.

“La estrategia busca atacar ciertos problemas en la producción agrícola entre los que está uso de productos químicos, pesticidas o fertilizantes. Como aún no se ha traducido en legislación lo que buscamos es que Colombia como cualquier socio comercial se mueva en la misma dirección y acompañarlos para reducir el efecto que pueda tener esta determinación”, dijo Pablo Neira consejero comercial de la Unión Europea ante Colombia.

(La Misión y las exportaciones agrícolas). 


De acuerdo con Luis Betancur Zuluaga, presidente de la Federación Orgánicos de Colombia, las normas del país son muy antiguas y eso puede ser un problema.

Recordó que en 1997 empezaron las buenas prácticas, luego el Ministerio sacó en 2004 un sello ecológico y existe una resolución, la 187 del 2006, que establece el sistema general de control de productos agropecuarios ecológicos.

“La norma de Colombia está desactualizada y hay solo unas 130.000 hectáreas cultivadas en productos orgánicos certificados, y en comparación con la región estamos atrás, pues Argentina hay 3’500.000 hectáreas, Brasil 2’800.000 hectáreas, Perú 500.000 e inclusive Panamá nos supera con 250.000 hectáreas”, señaló.

Además añadió que los esfuerzos del país surgen de las empresas privadas, “porque ven fuerte el consumo desde el exterior en mercados como España, Alemania, Francia, Estados Unidos, Japón, Corea del sur y Australia, que es uno de los países con más producción con unas 40’000.000 hectáreas certificadas, así que al comparar a Colombia, lo que se hace desde el país es muy bajo”, explicó.

Para el directivo, lo que hay que hacer es renovar el marco regulatorio, “para efectivamente competir, pero esto depende de la voluntad del Gobierno. Pero por ahora parece que no es prioridad”.

El consumo interno de orgánicos es muy específico por sus altos costos, y está centrado en los estratos altos. Por ejemplo, una libra de tomates puede costar $7.000, ya que no tiene intervención de químicos y su huella en el medio ambiente es menor, mientras que en producción tradicional costaría la mitad o menos.

“Colombia exporta estos productos y lo hace porque hay más posibilidades en el exterior, tanto así que vende afuera cerca del 95% de la producción orgánica y en tradicionales como el café, banano, mango, piña, aceite de palma, pulpas de frutas, panela, azúcar orgánica, algunas verduras, hortalizas o frutas como el aguacate, y también algunas semillas como la chía”
, dijo.

De acuerdo con Herberth Matheus, subgerente de Protección Vegetal del ICA, el instituto, certifica vegetales en fresco para exportación bajo parámetros sanitarios y de inocuidad, pero para el caso de la exportación de orgánicos, esta no es avalada por ICA, “está en manos de entidades internacionales privadas que trabajan directamente con nuestros exportadores”, indicó.

Las certificaciones de orgánicos para ingresar a un mercado las debe obtener cada empresa interesada en la exportación.

Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), son 410 las compañías colombianas que cuentan con la certificación de agricultura ya sean con la normativa ecológica del USDA o la internacional otorgada por ese país, y que también está autorizada en países como Canadá, Suiza, Corea del Sur, Japón y la Unión Europea.

“Si se quiere entrar al mercado de EE. UU. se debe contar con las certificaciones que ha diseñado ese país, y también es importante contar con el sello propio que otorga el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de ‘Alimento Ecológico’ que certifica la validez de un producto como orgánico”
, destacó Amcham Colombia.

Ante esto, para Betancur, en el mercado internacional hay mucha competitividad en productos como el azúcar, café, frutas y también hay unos rubros menores que el país podría aprovechar más.

“Las normas están cambiando, se debe tener un foco del Gobierno para poder darle un impulso a la agricultura ecológica y sostenible. Nosotros estamos para guiar el tema para aprovechar las dinámicas de mercado”, dijo y añadió “hay acuerdos comerciales que incluyen estos productos y que darían preferencias arancelarias o que nos afectarían como en caso de Europa, que estima que a 2025 hará trazas de químicos en los alimentos y les cerrarán las puertas a estas importaciones en el futuro, lo cuál afectará sin duda a Colombia, pero el gobierno no se ha avanzado”, apuntó.

MIRANDO EL ÁMBITO LOCAL 

Según Luis Betancur, presidente de la Federación Orgánicos de Colombia, impulsar la tendencia de compras naturales o saludables también depende de un mayor conocimiento y capacitación al respecto.

“Tener un producto agrícola sostenible y que impacte de manera positiva, que mejore las tierras y que protege el agua va más allá del precio que tenga. Introducir esto como lo exigen las políticas en Francia o en la Unión Europea no es sencillo, pero se hace porque se busca fomentar el ambiente y la producción de los alimentos y cultivos fuera de los químicos y tiene que ver más con la educación y que hace parte de una política pública que acá no se tiene aún”,
especificó el experto.

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