¿Es obsoleta la mesa de concertación que define
el salario mínimo?

La discusión solo ha llegado a buen término en seis ocasiones, desde 1996.

Billetes y monedas

“Nunca se centra la discusión en la variable que realmente impacta los salarios, que es el tema de productividad”, indica un analista.

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Portafolio
diciembre 12 de 2018 - 10:41 p.m.
2018-12-12

El pasado 4 de diciembre, como es costumbre desde hace 22 años, se reunieron gremios, trabajadores y Gobierno para discutir lo que será el aumento del salario mínimo para los colombianos en 2019. Sin embargo, todo parece indicar que una vez más no habrá consenso, pues a las partes los separa una diferencia de $52.343.

(Lea: Gremios y sindicatos destapan sus cartas sobre incremento del mínimo)

Por un lado, la Central Unitaria de Trabajadores, la Confederación General del Trabajo y la Confederación de Trabajadores de Colombia proponen que el ajuste salarial sea de 10,7%, para lograr un incremento de $83.592 mensuales, mientras que la propuesta unificada de los empresarios es del 4% y representa un incremento de $31.250.

(Lea: El 19% de los asalariados en el país gana menos del mínimo)

Estas diferencias llevarían a que por decimasexta vez el Gobierno sea el responsable de fijar el ajuste salarial, desde que se instauró en 1996 la Comisión de Concertación para definir el monto, y que tendría que darse a conocer antes del 30 de diciembre.

La efectividad de dichas discusiones solo se ha registrado en seis oportunidades y, en palabras de Alberto Orgulloso, director Escuela Nacional Sindical, las cifras plantean que dicha mesa de negociación requiere cambios en el proceso de concertación.

Orgulloso señala que el cronograma de negociación es demasiado corto para un tema tan sensible como el salario de los trabajadores del país, pues se trata de una carrera contra el reloj. “Los gobiernos y los ministros han dejado el tema para última hora y la información de datos como el de productividad no genera confianza”, dice.

Para el directivo, la complejidad técnica de las cifras sobre las cuales se enmarca la discusión, como la inflación y la productividad, sumada a un proceso de diálogo que se torna político hace más compleja la fijación del salario. “Eso nos plantea que el procedimiento para la concertación del salario mínimo requiere ajustes”, precisa.

Del mismo modo, Orgulloso señala que en la mesa no es claro el rol que ejerce el Gobierno en la discusión, pues como parte de los llamados a negociar debe proponer una cifra, aspecto que desde 1996 no se ha dado. No obstante, este año la Ministra de Trabajo, Alicia Arango, sugirió que en esta negociación el Gobierno pondría las cartas sobre la mesa y entregaría un número sobre el cual debatir.

El Gobierno cumple funciones de parte y en virtud de ello debe proponer, pero no puede esperar a que solo lo que planteen los empresarios y los trabajadores y lo que ellos definan es el acuerdo”, precisa el dirigente.

Para Carlos Sepúlveda, decano de economía de la Universidad del Rosario, el tema tiene que dejar de ser simplemente una puja que se da alrededor de una cifra. “Nunca se centra la discusión en la variable que realmente impacta los salarios, que es el tema de productividad”, indica.

Además, coincide con Alberto Orgulloso en que la agenda de discusión sobre el mínimo debe darse a lo largo de todo el año, para tener un diálogo más constructivo y un impacto más claro en el salario general de los trabajadores.

“Generalmente es a final de año donde se sientan a definir cuál debe ser ese porcentaje, esa debe ser una mesa continúa, que determine ajustes institucionales, que permita flexibilización de estos acuerdos, porque por supuesto la variación de productividad a lo largo del territorio no es la misma”, puntualiza Sepúlveda.

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