Siete rutas para abaratar el costo de la energía en el país

Según investigadores asociados a Fedesarrollo, un remezón en el sector llevaría a que el valor de la generación se reduzca en 20 por ciento.

La granja solar de Yumbo (foto) pasa a control de Epsa.

A finales de este mes se hará la primera subasta de energías renovables en el país.

Archivo particular.

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Portafolio
febrero 05 de 2019 - 09:13 p.m.
2019-02-05

Modernizar el esquema del sistema eléctrico en Colombia necesitaría abrir siete rutas claves y, de lograrlo, el país lograría abaratar su costo de generación hasta en una quinta parte.

Para esto, el Gobierno tendría que ‘expiar’ cinco ‘pecados’ que tiene el esquema actual: competencia reducida en el mercado mayorista, riesgo sistémico en la generación, costos de entrada a diversificación, arquitectura de mercado rezagada y regulación distante de las prácticas de frontera.

Estos problemas fueron identificados por Juan Benavides, Ángela Cadena, Javier José González, Carlos Hidalgo y Alejandro Piñeros, investigadores asociados a Fedesarrollo, quienes determinaron que en el mercado eléctrico es vital lograr una transición hacia una arquitectura descentralizada.

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Las conclusiones son contundentes: de lograrse solucionar estos aspectos, habría un aumento del excedente de los consumidores de $3,3 billones anuales, debido a la reducción del costo de generación de energía en un 20%.

MENORES COSTOS

Además, la caída de esta última también generaría un efecto directo en el fisco, ya que permitiría reducir los subsidios del Presupuesto de la Nación a los estratos 1,2 y 3 en más de $140.000 millones anuales, sumado a que –en general– se lograría un aumento permanente de 0,28% en la tasa de crecimiento del PIB por mayor inversión privada.

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La ‘fórmula mágica’ de los investigadores tiene siete aristas, con las cuales podría lograrse todo lo anterior, pero implica darle un remezón al sector, aunque “complementan iniciativas en curso de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg), el Ministerio de Minas y el Departamento Nacional de Planeación.

El primer factor solucionador sería la adopción de un mercado de contratos anónimos y estandarizados, el cual “transaría futuros de energía y permitiría corregir los problemas del mercado organizado de contratos (MOR) y de Derivex (bolsa de derivados energéticos). Se recomienda implantar rápidamente este sistema, permitiendo el traslado de los costos de cobertura a los usuarios finales y acogiendo las recomendaciones de supervisión y publicidad”.

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En esto coincidió la Asociación Colombiana de Generadores de Energía (Acolgén), en cabeza de Ángela Montoya, quien agregó que “se debe dar mayor cobertura de red a través de mercado de contratos, pero también es necesario garantizar el abastecimiento de gas natural y eso implica fomentar la planta de regasificación del Pacífico, que permitirá a los generadores abastecerse con gas natural y no con combustibles mucho más costosos, y ayudando a darle confiabilidad al sistema”.

De hecho, Fedesarrollo también plantea que es vital poner en marcha dicha regasificadora. “Es una oportunidad de extender el consumo masivo de gas y corregir los problemas de política energética en la diversificación de la generación”. Sin embargo, proponen que la Upme use análisis costo-beneficio y de riesgo para confirmar la decisión de invertir en este megaproyecto.

La planeación integrada de recursos es otras de las aristas planteadas por los investigadores de Fedesarrollo y consiste en adaptar los modelos actuales a toda la arquitectura eléctrica. “La planeación debe modelar la nueva realidad de manera flexible (escenarios), anticipar los incentivos de los actores establecidos y entrantes, valorar correctamente la contribución de todos los recursos para construir portafolios y establecer un mecanismo de revelación de las preferencias reales de la sociedad en torno a diferentes alternativas”, añadieron.

Para lograrlo, uno de los pilares del nuevo enfoque debería ser la gestión del riesgo. “La Unidad de Planeación Minero-Energética (Upme) deberá construir fronteras eficientes dentro de enfoque de portafolio de manera permanente”, añadieron.

Esto, por supuesto, tiene que ir de la mano de la apertura de subastas de contratos para la entrada de fuentes de energía renovable no convencional. En este punto, el país va más avanzado y, de hecho, la ministra de Minas, María Fernanda Suárez, confirmó hace unos días que, a finales de este mes, el país tendrá la primera subasta de este tipo, para la cual 27 empresas manifestaron su interés.

“Nuestra meta, en esta primera, es llegar a los primeros 500 megas de capacidad instalada en fuentes no convencionales de energías renovables. Los proyectos interesados en participar representan una capacidad instalada de 1.500 megas. Esta es una muestra del potencial que tiene Colombia para iniciar la transformación energética”, aseguró la funcionaria.

CLAVES PARA MEJORAR

Ahora si bien este punto quedará ‘chuleado’, para Fedesarrollo hacen falta otros que son igualmente vitales. Es fundamental, por ejemplo, que se empiecen a generar pilotos de adopción del modelo de energía transactiva, que en otras palabras es “un sistema de mecanismos económicos y de control que permite balancear la oferta y la demanda usando el valor (económico) como su parámetro operacional básico”.

Lo anterior debe tener como base el desarrollo de medidas habilitantes para este modelo, entre las que están: remuneración a empresas por inversiones en red y medición inteligente, implementación de precios nodales, creación de un mercado de servicios complementarios y habilitación del papel de agregador.

¿SÍ CAERÍAN LOS COSTOS?

Sobre la reducción del costo de generación de energía, Ángela Montoya, presidenta de Acolgén, indicó: “Se puede decir que se van a meter muchas renovables, pero eso va a llevar a un precio de la energía muy bajo, y a que haya un mercado paralelo. Además, no es tan fácil decir que se va a sobre- instalar sacando subastas para atraer inversión, lo cual claramente sucederá, pero esa inversión la tendrá que pagar alguien, y en el momento que eso pase, no se verá realmente reflejado en una reducción de tarifas; hay que mirar los escenarios y revisar los efectos que se tienen, porque no es una ecuación tan fácil de efectuar”.

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