Sigue embolatado el gas que Venezuela le debe a Colombia

El gobierno de esa nación se comprometió a devolver, desde el 1 de enero de 2016, el combustible que el país le había suministrado sin pago. 

Suministro de gas y combustible

El gasoducto Antonio Ricaurte tiene capacidad de 500 millones de pies cubicos de gas.

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Portafolio
septiembre 03 de 2019 - 09:34 p.m.
2019-09-03

A ciencia cierta, nadie sabe con certeza cuándo Venezuela se pondrá al día con Colombia, con respecto a los millones de pies cúbicos de gas natural que debe el vecino país.

En lo que sí hay claridad, es que la deuda es tan alta, que si hoy se abriera la válvula, el citado combustible que enviaría Venezuela representaría el 50% del consumo diario de los colombianos.

(El ‘Plan B’ para garantizar oferta de gas hasta 2030). 

Así lo dejó entrever Eric Flesch Santoro, CEO de Promigas, al precisar que de materializarse este escenario, que significaría la entrada de 500 millones de pies cúbicos diarios (Mpcd), sumado a los 400 Mpcd que ingresarían por la planta regasificadora de Barú, la demanda del combustible en el país sería atendida sin contratiempos.

“No se pueden olvidar o engavetar los volúmenes de gas natural que nuestros vecinos nos deben. Hay un gasoducto construido, y se espera que una vez se normalicen las relaciones entre ambas naciones y se reactive el acuerdo, se comenzaría a recibir el combustible”, explico Flesch Santoro.

El CEO de Promigas precisó que durante siete años Colombia envío a Venezuela al rededor de 150 millones de pies cúbicos al día de gas natural, gracias a un acuerdo de reciprocidad, del cual solo se ha cumplido desde esta lado de la frontera.

PUESTA EN MARCHA DE LA INTERCONEXIÓN 

Cabe recordar que a finales del 2007 fue inaugurado el gasoducto Antonio Ricaurte, por los entonces presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, y de Venezuela, Hugo Chávez Frías.

Su estructura comprende una extensión de 225 kilómetros entre los puntos de Punta Ballenas en La Guajira (Colombia) y la costa oriental del Lago de Maracaibo (Venezuela). El tubo tiene un diámetro de 64 centímetros (25 pulgadas) en todo su recorrido, de los cuales, 88,5 kilómetros (39,44%) se encuentran en territorio colombiano. Para su montaje se invirtieron US$335 millones.

Así, con las primeras horas del 2008 comenzaron los envíos de gas natural a través del citado gasoducto al vecino país, proceso que se realizó sin interrupción hasta diciembre del 2015, como rezaba el convenio suscrito entre ambas naciones. A partir del 1 de enero del 2016 el gas natural de Venezuela debía llegar al campo Ballena, lo cual hasta ahora no ha ocurrido.

(En el país, ocho de cada 10 familias ya tienen gas natural). 


“Nuestro país exportó hacia el otro lado de la frontera (2008 - 20015) entre 0,5 y 0,7 trillones de terapiés cúbicos de este combustible. Existe una infraestructura física en la actualidad que interconecta a las dos naciones con una capacidad de transporte 500 millones de pies cúbicos al día. Es decir el 50% del consumo o demanda nacional”,
subrayó Aquiles Mercado González, vicepresidente Financiero y Administrativo de Promigas.

Mercado explicó que, si se secaran los yacimientos de gas natural en el territorio nacional, por la regasificadora de Barú entrarían 400 Mpcd, y por el tubo que conecta a Colombia con Venezuela, ingresarían 500 Mpcd, con lo que se llegaría a ofrecer al país 900 Mpcd; es decir, “prácticamente el 100% del gas natural que se consume diariamente en el territorio nacional”.

En la actualidad, -agregó el vicepresidente Financiero y Administrativo de Promigas-, Venezuela tiene reservas de gas natural que superan los 270 trillones de pies cúbicos, “el cual no se está produciendo hoy, con lo cual sería fácil tener acceso a este combustible, ya que Colombia le dio la mano en el momento que más lo necesitaba”.

EL GAS DE VENEZUELA

Vale traer a colación que Colombia en la actualidad posee 3,8 terapiés cúbicos en reservas probadas de gas las cuales se extenderían para 9,8 años, y que representan una caída del 2,9%, al pasar de 3.896 gigapiés cúbicos (Gpc) en el 2017 a 3.782 Gpc en el 2018. Es decir, la vida útil de los remanentes del combustible se redujo 1,9 años, una situación que abrió la puerta para que a partir de 2021 se necesite su importación.

“Por cada gigapié cúbico producido solo estamos incorporando 0,7 a nuestras reservas. Las proyecciones muestran que si no encontramos nuevas fuentes en 2021-2023 podríamos necesitar gas importado para suplir la demanda de gas domiciliario en algunas zonas del país”, advirtió María Fernanda Suárez, ministra de Minas y Energía.

Por su parte, Orlando Cabrales Segovia, presidente de la Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas) el país cuenta con varias alternativas de suministro local que deben ser aprovechadas en el territorio nacional, teniendo en cuenta los beneficios que derivarían en precios, generación de regalías, empleo, y seguridad energética.

Agregó que el país posee la capacidad para importar gas natural a través de la terminal de regasificación de Cartagena que ha demostrado ser un respaldo confiable y seguro para garantizar la energía en firme del sistema de generación eléctrica.

El líder gremial reiteró que la opción de importar gas desde Venezuela es de largo plazo y está sujeta a la normalización de las relaciones de los dos países. “Si la lógica política prevalece, una vez se normalicen las relaciones, los intercambios energéticos entre los dos países serán de beneficio mutuo. 

DEMANDA DE GAS EN EL PAÍS 

En la actualidad Colombia posee más de 9,5 millones de usuarios de gas natural en 28 departamentos del país, llegando a 741 municipios. Así mismo, siete de cada 10 colombianos tienen acceso al servicio de este combustible.

La variación en el número de usuarios con respecto al 2017 fue del 5%. La región Pacífica fue la que tuvo el crecimiento más significativo, debido a la masificación alcanzada en el Valle del Cauca y la llegada a Cauca, Nariño y Chocó.

El consumo total de gas natural alcanzó los 908 Mpcd, creciendo un 3% por año, durante los últimos 20 años. Se destaca la Costa Caribe, donde el incremento del consumo en los dos últimos años, por la entrada en operación de Reficar, fue sustancial.

Alfonso López Suárez
Redacción Portafolio

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