Sobre la Política de Contención Óptima contra el covid - 19

Es aquí donde más que nunca las teorías científicas construidas de forma coherente de principio básicos son la mejor y sino, la única ayuda.

Coronavirus - Colombia

Foto: SANTIAGO SALDARRIAGA/CEET

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Portafolio
abril 13 de 2020 - 03:34 p.m.
2020-04-13

En medio de una crisis mundial tan severa y generalizada como la que estamos viviendo, un hecho histórico que marcará la vida de todos nosotros, surge una gran necesidad, dilucidar cuál debe ser la respuesta óptima de los gobiernos y sociedad en general, en el corto y mediano plazo, para mitigar los efectos de esta pandemia.

La poca evidencia que encontramos en el pasado de hechos tan dramáticos y la enorme incertidumbre que enfrentamos sobre el futuro, hace que esta tarea sea particularmente difícil. Es aquí donde más que nunca las teorías científicas construidas de forma coherente de principio básicos son la mejor y sino, la única ayuda.

El problema que me ocupa es indagar teóricamente sobre los costos y beneficios de utilizar medidas de contención del coronavirus que pueden salvar miles, o quizás millones de vidas, vis a vis las enormes implicaciones económicas a las que estas medidas conllevan.

Para algunos este puede ser un dilema ético que no merece discusión, mientras que, para otros más pragmáticos, las consecuencias de estas medidas de contención son aún más nefastas en los mismos términos de muertes o bienestar social.

Afortunadamente la teoría nos enseña que existe una racionalidad económica clara para implementar medidas de contención y que la forma óptima de hacerlo es, aunque podamos discutir los detalles cuantitativos, no muy distinta de la que aparentemente se está implementando y planeando en Colombia.

El estadístico George Box (1976) decía: todos los modelos están equivocados, pero algunos son útiles. Mi argumento se basa en el modelo de Eichenbaum, M., Rebelo, S., y M. Trabandt 2020. The Macroeconomics of Epidemics, a mi juicio, un modelo construido sobre sólidas bases científicas de la teoría macroeconómica moderna y que, cualitativamente, creo difícil de revertir sus principales conclusiones.

El modelo parte del célebre modelo epidemiológico SIR (susceptible, infected, recovered por sus siglas en inglés) deKermack, W., y A. McKendrick 1927. En la actualidad este modelo ha sido fuertemente criticado por los economistas por desconocer los efectos de la pandemia sobre la economía y cómo ésta a su vez afecta la dinámica de propagación del virus.

Eichenbaum et.al, extienden el modelo SIR de la forma más sencilla que racionaliza este fenómeno: en presencia de una fracción de la población infectada y anticipando la propagación del virus, los agentes económicos reducen su consumo para evitar el contacto con otras personas reduciendo de esta forma la incidencia de infección.

Esto afecta la demanda de la economía. Por el lado de la oferta sucede algo similar y los agentes infectados reducen su productividad. En esta economía existe la posibilidad de que, en aproximadamente en un año, se encuentre una vacuna, un medicamente curativo y también se lleva en consideración las restricciones del sistema de salud suponiendo que la tasa de mortalidad puede aumentar con el número de personas fallecidas por la enfermedad.

Esta economía sufre un choque exógeno, la aparición de una población inicial infectada por el virus y se adapta con, o sin políticas de contención, a la nueva realidad económica y epidemiológica. Este proceso de ajuste solo termina cuando el 60% de la población está infectada, momento en el cual, la inmunidad de rebaño puede entrar a asistirnos. El modelo es calibrado con datos epidemiológicos de Corea del Sur y a la economía estadounidense y ofrece varias lecciones cualitativas.

Primero, en ausencia de cualquier política de contención, la pandemia induce una recesión económica leve (en promedio, 7.5% del consumo de los hogares por un año) impulsada por la reducción en la productividad de los agentes infectados y, potencialmente, por limitaciones en la infraestructura de salud pública y un elevado número de muertes (0.4% de la población al comienzo de la pandemia).

Segundo, considere ahora un planificador central que maximiza el bienestar de todos los ciudadanos, una vida en este modelo se valora en 9.3 millones de dólares, una cifra estándar en economía de la salud para los Estados Unidos.

En este contexto, una política de contención optima de la pandemia, con diferentes grados de contención gradual de la población hasta volver a la normalidad (un poco más de un año) induce una recesión severa (en promedio, 13% del consumo por poco más de un año) pero reduce sustancialmente el número de muertes (0.25% del total de la población antes de la pandemia).

La política de contención óptima aplana la curva de infectados con respecto al caso anterior y maximiza el bienestar de la sociedad. Es decir, es óptimo inducir una recesión mayor que salva vidas que contribuyen al bienestar de toda la sociedad.

(3) Ninguno de los dos equilibrios anteriores de la economía son socialmente óptimos en la medida que los agentes no internalizan la externalidad de sus acciones sobre el agregado de la economía (e.g., los susceptible responden de forma óptima a la contención más no internalizan que su interacción con otros afecta directamente la tasa de infección de los demás). Una política socialmente optima, mucho más difícil de implementar, consiste en introducir grados diferenciales de contención entre los infectados, susceptibles y recuperados. En este caso, la política óptima induce una recesión moderada (ligeramente inferior al caso de no intervenir) y con una reducción sustancial en el número de muertes.

Esta política de contención inteligente, como los autores la llaman, requiere identificar los estados de salud de la población lo cual es un llamado más a la urgencia de hacer muchas pruebas a la población. Los autores también llaman la atención sobre los costos sociales de introducir la política de contención con mucha anticipación o postergarla demasiado.

Como siempre en los detalles está el demonio y queda la tarea de adaptar y calibrar este modelo para el caso colombiano en donde la informalidad del trabajo y la red de protección de bienestar social es más frágil y una recesión moderada puede tener un costo mayor al que este estudio sugiere.

Sin embargo, mi opinión es que los elementos cualitativos de este análisis son difíciles de revertir. El análisis también sugiere que hay decenas de problemas importantes de resolver que complementan estas estrategias de contención: hacer pruebas de forma eficiente, localizar y prevenir a los susceptibles, mejorar la calidad de la información, la red de atención de salud, etc. En contextos tan inciertos como el actual, no hay nada más práctico que una buena teoría.

Nota: Recientemente la Sociedad Colombiana de Matemáticas organizó un webinar para divulgar el trabajo que muchos investigadores de varias disciplinas vienen haciendo para diseñar estrategias óptimas y complementar diferentes formas de contención de la pandemia. Vale la pena darles una mirada pues este es un grupo de profesionales que cada vez debería de ser más considerado por los formuladores de política para tomar mejores decisiones para la sociedad.

Álvaro J. Riascos Villegas
Universidad de los Andes y Quantil.
Página Web: www.alvaroriascos.com
https://www.youtube.com/playlist?list=PLm3wkxUdCznC7LvfUr0dHBULPXAAG4yD_

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