‘Solo África está menos integrada que Latinoamérica’

Mukhisa Kituyi, secretario de la Unctad, alerta sobre el riesgo que aún tiene la guerra comercial y exige más inversión en la región. 

Mukhisa Kituyi, secretario general de la Unctad.

Mukhisa Kituyi, secretario general de la Unctad.

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Portafolio
mayo 14 de 2019 - 07:02 p.m.
2019-05-14

La economía mundial está en riesgo, y la de Latinoamérica más. La región es de las menos integradas y el comercio e inversión hacia el interior es el más bajo del planeta. Con este panorama, Portafolio habló con Mukhisa Kituyi, secretario general de la Conferencia de la ONU para el Comercio y el Desarrollo, quien afirmó que aún no es tarde para revertir la situación.

¿Cuál es su visión sobre la economía mundial actual?

La economía global enfrenta a una tremenda incertidumbre por la guerra comercial y por el menguante apoyo a la globalización. Sin embargo, esta tensión y el alza del populismo son más un síntoma que una causa de esto. Una década después de la crisis financiera, la falta de inversión productiva, la débil demanda y un exceso de confianza en la política monetaria han dejado a la economía global débil permitiendo que la creciente desigualdad y las prácticas financieras insostenibles sigan funcionando como siempre.

¿Es tan pesimista para el comercio global como la OMC?

Las disputas representan una amenaza real para el comercio y para el sistema multilateral. De hecho, el Órgano de Apelación de la Organización Mundial de Comercio (OMC) está a punto de volverse inútil. Además, las cadenas de producción se encuentran en una fase de reorganización y esto también afectaría los flujos.

(Productos con los que Colombia puede aprovechar la guerra comercial). 


La estructura actual muestra signos de que el crecimiento de intercambios será más bajo que lo que se predijo, y habrá algunos cambios en los patrones de comercio regional. El potencial del comercio intrarregional merece una mayor atención, como ocurre en Latinoamérica.

Casi un año después, ¿cuál es el impacto de la guerra comercial?

Ha sido poco en los volúmenes del comercio, por lo que el mayor golpe es el aumento del riesgo e incertidumbre de la inversión transfronteriza. Había expectativas de que la tensión se solucionara, pero los últimos eventos sugieren lo contrario. Una vez que los aranceles se perciben como permanentes, esto afectaría las decisiones de inversión de las multinacionales, y tendría repercusiones más visibles en la economía global. En general, cualquier escalada adicional podría representar un punto de inflexión.

¿Puede realmente América Latina tomar ventaja de esta situación?

La guerra comercial ya causa esa desviación: los aranceles hacen que los productos sean más costosos en Estados Unidos, y lo mismo pasa en China. Vemos que algunos de los productores latinoamericanos están ganando participación a expensas de las empresas chinas y de Estados Unidos. Un ejemplo es la soya. Los impuestos también afectan a las cadenas de valor. Por ejemplo, México se beneficiaría, pues pueden ser un incentivo para trasladar la producción desde China. Los latinoamericanos que más se aprovecharían son los que tienen mejor capacidad productiva y acceso al mercado en los sectores más afectados por los aranceles bilaterales.

¿Comparte que la región ha perdido una década en cuanto a su desarrollo económico?

América Latina está luchando para mejorar sus perspectivas de desarrollo, el crecimiento no ha sido fuerte y se ha vuelto negativo para muchos en los últimos cinco años. Sin embargo, la década no se ha perdido por completo por aquellos que implementan políticas valientes dirigidas a combatir la pobreza extrema, por ejemplo, pues ha habido grandes mejoras. Otra nota positiva es la reducción en la desigualdad, aunque la tendencia se ha frenado.

¿La diversificación económica es más importante que nunca?

Sin duda. Todos los países de América del Sur son dependientes de los productos básicos. De 2013 a 2017 el 80% de las exportaciones de mercancías de Colombia fueron commodities, dominados por la energía (59%). Una alta dependencia hace que los países sean vulnerables a los shocks de precios, con un impacto negativo en el PIB y el equilibrio fiscal.

(Así afecta la guerra comercial a la economía colombiana). 


La cotización de los energéticos es de las más volátiles, lo que plantea un reto para gestionar las exportaciones y los ingresos. Además, el movimiento para reducir las emisiones, aumentar las renovables y el desarrollo de vehículos eléctricos presentan desafíos adicionales a mediano y largo plazo para los países dependientes de estas ventas. La estrategia para una diversificación debe aumentar la adición de valor, promover la integración vertical y horizontal, y desarrollar vínculos entre su sector de productos básicos y el resto de la economía.

¿Qué impacto sigue teniendo el déficit en infraestructura?

Ese déficit refuerza los desequilibrios en la región, como la limitada diversificación de la producción, la brecha en la innovación y el progreso tecnológico, la alta desigualdad social y la vulnerabilidad frente al cambio climático. Para cerrar esta brecha, la Cepal estima que la región debe invertir 6,2% de su PIB anual en estos proyectos, pero se gasta menos del 3%, porcentaje más bajo que en cualquier otro lugar del mundo.

Las infraestructuras deficientes limitan la integración no solo en los mercados globales sino también a nivel regional, lo que hace que las empresas sean menos competitivas. La participación latinoamericana en las cadenas globales de valor es un 40% más baja que en cualquier otra región en desarrollo (promediaron el 52%). Además, la proporción de flujos intrarregionales está apenas por encima del 10%, solo África tuvo un nivel más bajo de integración.

¿Cuál es el mayor reto actual que tiene Latinoamérica?

El principal desafío es la sostenibilidad social, económica y ambiental, y la gestión coordinada de los recursos naturales y financieros es crucial para el futuro de la región. El comercio puede ser fundamental para superar estos obstáculos y la integración sigue pendiente. No es demasiado tarde para construir cadenas de producción para competir en los mercados internacionales.

¿Cuáles son las perspectivas para la inversión extranjera?

Se espera que los flujos de inversión hacia y desde la región se mantengan estables durante este año. Sin embargo, las proyecciones de menor crecimiento y la vulnerabilidad a factores externos son un alto riesgo a la baja. Para atraer inversión extranjera directa, los gobiernos deben mejorar el entorno económico y comercial con el fortalecimiento de la macroeconomía, la facilitación de inversiones y el aumento de la cooperación. Los flujos de inversión intrarregional, por ejemplo, son menos del 10%, en comparación con más de un tercio en Asia.

¿Qué impacto considera que tendrá la crisis de Venezuela?

Ya está afectando a los países vecinos y al potencial de desarrollo, razón por la que amenaza la prosperidad y la estabilidad de la región.

Rubén López Pérez

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