Subir el techo del crecimiento de la economía, principal reto

El PIB potencial de Colombia está en 3,5%, el cual se lograría en casi 10 años. Productividad y vías 4G, las cartas para aumentar la cifra.

Dian

La evasión de impuestos le cuesta a Colombia unos 50 billones de pesos cada año.

Archivo/Dian

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Portafolio
septiembre 25 de 2018 - 10:08 p.m.
2018-09-25

La caída del producto interno bruto (PIB) potencial en los últimos años tiene al Gobierno Nacional trabajando a toda máquina para recuperarse y llegar a los niveles de 4,5%, que registraba en la década pasada.

De hecho, el reto más grande que afronta el sector de Hacienda Pública es aumentar ese techo del crecimiento económico, que es el indicador que mide qué tanto puede expandirse la economía colombiana, y que hoy está en 3,5%.

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El ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, ha sido enfático al decir que el principal reto en materia fiscal es recuperar el crecimiento potencial de la economía, que en la última década cayó considerablemente. “Esto no se debe a que falten ganas de invertir en Colombia; las tasas de inversión superan el 20% como proporción del PIB (...), ni tampoco tenemos un problema de que nuestra población se estancó (...) Lo que nos pasó es que perdimos productividad y la capacidad de generar riqueza”, explicó Carrasquilla.

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EXPECTATIVA POSITIVA

Lo anterior implica varias reflexiones y reformas económicas, que en este momento están en trámite o muy próximas a empezar su tránsito por el Congreso. La primera de ellas es la tributaria.

En este sentido, el foco del Gobierno va en el sentido de hacer verdaderamente progresivo el sistema tributario colombiano, que –en opinión del Ejecutivo– estaría dirigido a eliminar algunas exenciones del impuesto al valor agregado (IVA), de modo que los grupos poblacionales de mayores ingresos paguen más impuestos. En esta reforma también se incluiría el incremento del pago de renta de personas naturales, cuyos ingresos también sean altos.

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El tercer foco de esta reforma fiscal estaría en darle más dientes a la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian), para que ponga la lupa sobre los verdaderos evasores de impuestos, que entre el IVA y el Impuesto al Consumo le quitan al fisco decenas de billones de pesos.

De hecho, si el plan gubernamental sale como lo planea el presidente Iván Duque, en cuatro años, la evasión total –que asciende a unos $50 billones– se reduciría a la mitad, logrando cubrir el déficit presupuestal que tienen los miles de programas estatales que hoy están activos en Colombia.

La receptividad de estos cambios ha sido positiva por parte de gremios y diferentes sectores económicos, quienes coincidieron que el fortalecimiento de la Dian y el progresismo tributario –es decir, que los verdaderamente ricos paguen impuestos– son la columna vertebral del mejoramiento del sistema local.

Incluso, la ministra de Trabajo, Alicia Arango, expresó que “el presidente dio varias opciones sobre el IVA, pero la idea es que beneficie a los más pobres (...) Hoy el IVA es un subsidio para los ricos, entonces, lo que tenemos que hacer es que sea para los pobres. Hay muchos países que les devuelven el IVA a las personas más vulnerables a través de subsidios, es decir, tenemos que idearnos el método porque no puede ser posible que nosotros sigamos soportando las necesidades de los ricos”, subrayó la funcionaria.

El reto, además de lograr adquirir más recursos para financiar el déficit, será cumplir la Regla Fiscal, que si bien tuvo un relajamiento hace unos meses, requerirá acciones de fondo para lograr su alcance.

Lo anterior trae consigo implícito el factor de aumentar el recaudo a niveles del 16% y 17% del PIB, cifra que hoy es cercana al 14%. Lo anterior, si bien llevaría a que el pago de impuestos aumente, también le permitiría al país financiar los proyectos sociales que la sociedad necesita, aunque también existen otros factores que permitirían darle un respiro a las finanzas públicas.

OTRAS CARTAS

La primera carta de salvación está en el precio internacional del petróleo, que le inyecta flujos de capital líquido a las arcas del Estado, cuando su valor internacional se incrementa.

Así, por ejemplo, si hoy terminara el año, el promedio de la referencia Brent habría terminado en US$72,09, es decir, algo más de US$17 de lo calculado inicialmente por el gobierno anterior.

Estas cifras, que parecen lejanas, le dan un respiro a las finanzas públicas nacionales, si se tiene en cuenta que con cada dólar que aumenta el precio internacional del crudo, el Erario recibe unos $400.000 millones, lo que sería $6,8 billones adicionales.

Paralelo a esto, en unos años, el país ya tendrá erigidas las 30 vías de cuarta generación (4G), que hoy aún están en concreto, pero en menos de un lustro se convertirán en las autopistas nacionales, que tanto ha necesitado Colombia en su historia.

Es más, el Marco Fiscal de Mediano Plazo del 2018, documento que muestra un estimativo del panorama fiscal para la próxima década estima que, en ese periodo, “los altos niveles de inversión se sostendrán gracias al incremento en la inversión en infraestructura, principalmente en las 4G, además de la reducción en la carga tributaria empresarial, la preservación de la estabilidad macroeconómica y la mayor competitividad del aparato productivo”.

Sumado a lo anterior, las estimaciones del Ejecutivo proyectan que se darán incrementos en la eficiencia del mercado laboral, en la medida que el desempleo y la informalidad siguen siendo altos.

Para esto, será necesario una subida de la productividad y de los puestos de trabajo formales, que irían de la mano con varias de las reformas que tiene en el tintero el presidente Iván Duque, como la de reactivación económica, que ha anunciado con bombos y platillos el nuevo jefe de Estado colombiano.

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