Turismo de la Sabana y sus minas de sal, con la esperanza de reabrir

Zipaquirá, Nemocón y Cajicá son municipios que dependen de esta actividad económica.

Catedral de Sal

La Catedral de Sal programa grupos más pequeños para los recorridos.

Archivo El Tiempo

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julio 05 de 2020 - 08:00 p.m.
2020-07-05

Así como se ha hablado del impacto de la pandemia en zonas turísticas del país como la Costa o el Eje Cafetero, los sitios atractivos de la Sabana de Bogotá se suman a la incertidumbre y las consecuencias que ha generado para su operación, hoy frenada.

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Representantes de sus minas de sal, en Zipaquirá y Nemocón, así como del Tren Turístico de la Sabana y del municipio de Cajicá señalan que están adecuando sus servicios con protocolos de bioseguridad para garantizar a los visitantes una experiencia segura.

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Orlando Sotelo, gerente de la Catedral de Sal, dice que es un objetivo de la actual alcaldía vincular al municipio a este sitio histórico que opera como una empresa de economía mixta.

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“Nos hemos fijado la meta de que Zipaquirá sea un destino turístico donde la internacionalización de la Catedral de Sal sea nuestra prioridad”, explicó.

Ahora, se prepara el protocolo para reiniciar, cuando se autorice. La idea es pasar de 30 a 40 que la recorren normalmente a grupos de 8 a 10, con rutas que no generen congestión.

En el 2019 registró 536.000 turistas, el 30% extranjeros. El pico más alto es Semana Santa con 8.000 personas en un día. “El cálculo que nosotros tenemos es que podemos arrancar con un 20% a 30% del turismo local y poco a poco -cuando se activen los aeropuertos- recuperar el internacional que es el que se quiere ampliar”, señaló. A su juicio, la ventaja del sitio está en que el ambiente salino fortalece el sistema respiratorio y la idea es generar atracciones relacionadas con salud y bienestar.

LA CRISIS DESDE NEMOCÓN

A 56 km de la capital colombiana, está la Mina de Sal de Nemocón con más de 500 años de historia. Con esta coyuntura ha dejado de recibir de 70.000 a 90.000 turistas al año, de los cuales el 10% llegaban en el tren de la sabana, y el 25 % eran turistas internacionales. Julián Rodríguez, alcalde de ese municipio explica que el lugar también es importante por ser un espacio para la cultura y el entretenimiento.

Nidia Rodríguez, gerente de esa mina informó que solo se han suspendido contratos a los guías turísticos, mientras que el resto del personal sigue trabajando con el mismo salario, protegiendo y cuidando la infraestructura turística, en un municipio con cero contagios de coronavirus y listo para la reapertura con todos los procesos de desinfección y protocolos, para seguir siendo un destino atractivo en la región.

Así como las minas y sus municipios enfrentan tiempos complejos, otros municipios que se benefician del turismo de la región están a la espera de la reapertura. Con más de 80.000 habitantes, Cajicá cuenta con la principal parada del tren de la Sabana, que por lo general llega con 500 personas cada fin de semana. La pandemia ha generado la soledad en sitios emblemáticos y comerciales. Solamente, hay más de 50 restaurantes de comida típica y comida fusión.

EL TREN, SIN EL SERVICIO TURÍSTICO

El tradicional Tren de la Sabana también se ha impactado. Desde la semana pasada presta el servicio de transporte a residentes y trabajadores de Cajicá y sus sitios cercanos, lo cual habilita 48 kilómetros del corredor férreo.

Para sus viajes turísticos su capacidad es hasta de 2.000 personas, pero con el nuevo servicio en tiempo de pandemia su capacidad es de 300 sillas con un máximo de 150 pasajeros, todos en ventana, con un distanciamiento de 1,05 metros. El costo por trayecto es de $13.000.

Vuelve a ser turístico cuando el Gobierno, ordene la reapertura, explicó Andrés Rodríguez, gerente general del Turistren de la Sabana.

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