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Una fundación que trabaja por el futuro de un gran país

Los programas de la entidad han beneficiado a más de 32 mil cartageneros de barrios vulnerables de la ‘Heroica’.

BM,

 

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septiembre 26 de 2018 - 12:00 a.m.
2018-09-26

La Fundación Puerto de Cartagena informó que continúa ampliando los beneficios para miles de familias cartageneras, de los barrios Las Colonias, El Zapatero, San Isidro Bajo, Ceballos, Santa Clara, Albornoz y Nuevo Oriente, todos del área de influencia de las terminales: Sociedad Portuaria de Cartagena y Contecar.

Gracias a sus diversos programas, que incorporan la filosofía de ‘valor compartido’ y que entienden que la educación es el pilar determinante para el desarrollo de los seres humanos, esta organización ha enfocado sus esfuerzos en entregar herramientas para incrementar y fortalecer las capacidades de más de 32.000 habitantes de la capital del departamento de Bolívar.

No en vano el eslogan que representa y resume la misión y visión de esta Fundación es: “Más de 32.000 sonrisas forjando el futuro de una gran ciudad”, un lema que se refleja de manera fiel en el trabajo que desarrollan a diario, teniendo a la educación como base en la transformación de las comunidades vulnerables.

Bajo esa premisa, y apoyados en programas dirigidos a las distintas etapas del ciclo de vida del ser humano, la Fundación Puerto de Cartagena busca generar liderazgo personal, familiar y comunitario para que sean las mismas comunidades las gestoras de su desarrollo y, con ello, propiciar un cambio profundo y significativo en el crecimiento económico, social y cultural de la ciudad.

GCHJ

 

Hacer eso posible puede sonar sencillo pero, de acuerdo con ese organismo, es un proceso largo y que demanda mucha dedicación.

“Luego de construir conjuntamente con los líderes comunitarios el plan de acción en cada comunidad, se pusieron en marcha 14 programas distribuidos para la primera y segunda infancia, jóvenes y adultos; con 13 programas adicionales para el fortalecimiento de la infraestructura comunitaria, el medio ambiente y la cohesión social”, sostiene la Fundación.

Y cita como ejemplo a una niña de alguno de estos barrios vulnerables que, tras cumplir su sueño de ser violinista, hoy está en la capacidad de enseñar a otros niños –soñadores como ella– y además obtiene ingresos a partir de sus presentaciones.

Como ella, son decenas de jóvenes los que han hecho de la música una herramienta de transformación social con las distintas oportunidades que la Fundación Puerto de Cartagena les brinda en formación y desarrollo musical.

Los ‘Ecoguardianes’
VC

 

Con otro grupo de niños, denominados los ‘Ecoguardianes’, la Fundación también viene realizando una labor que los orienta, no solo a aprender y a enseñar buenas prácticas para preservar el entorno, sino también a volverse mucho más sensibles frente a la vida.
Adicionalmente los pequeños, a través de la tienda de trueque, aprenden conceptos básicos de economía solidaria.

Por otra parte, según informa este organismo, la promoción artística, ser agentes de cambio y tener emprendimientos culturales son oportunidades de transformación de un grupo de jóvenes que se autorreconocen como ‘Juventud Líder’.

También con el programa “habilidades para la crianza” niños de la primera infancia y madres comunitarias afianzan una relación de crecimiento y desarrollo mutuo. Con amor y herramientas pedagógicas las oportunidades de aprendizaje se multiplican, destaca la Fundación, creada en 2005.

Así, y teniendo a la familia como grupo primario de la sociedad y de la vida en comunidad, la entidad ha focalizado su estrategia en ejecutar proyectos que atiendan las distintas etapas del desarrollo humano, por lo que han tenido en el deporte, la cultura, la educación formal y en el juego, valiosas herramientas para aprender conceptos, valores y muchas maneras de fortalecer el tejido social, la participación comunitaria y la convivencia desde los niños hasta los adultos.

De esta manera, el Grupo Puerto de Cartagena continúa su contribución para forjar el futuro de una gran ciudad, que ya evidencia importantes resultados y cambios significativos en la calidad de vida de las comunidades en las que trabajan, donde han potenciado su capacidad de autogestión para su propio desarrollo. Estas tareas, sumadas a las lecciones aprendidas y a las buenas prácticas identificadas, han ayudado también a impactar positivamente a otras organizaciones públicas y privadas de la región.