US$2,3 billones, la factura de la crisis al PIB de Estados Unidos

La economía cayó 32,9% anualizado en el segundo trimestre, lo que se suma al 5% que perdió a marzo. 

Donald Trump

Donald Trump, presidente de Estados Unidos.

EFE

POR:
Rubén López Pérez
julio 30 de 2020 - 10:00 p. m.
2020-07-30

Desde hace meses se sabía que el segundo trimestre iba a ser especialmente negativo para la economía de Estados Unidos, pero hasta ayer se conoció la cuenta de cobro real que la pandemia le pasó a su PIB durante el primer semestre de este año, la cual asciende hasta US$2,3 billones.

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Y es que Estados Unidos presentó ayer sus datos de contracción económica para el segundo trimestre del año, la cual fue de 32,9% de términos anualizados, o de 9,5% frente al trimestre anterior. Esto se suma a la pérdida de 5% que la primera potencial mundial registró entre enero y marzo.

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Y aunque este dato es mejor a lo que esperaban los analistas, que pronosticaron un desplome superior al 35%, no deja de ser el mayor descenso para la economía estadounidense de la historia o, al menos, desde que se tienen registros desde 1947. De hecho, el dato es muy superior al 10% que cayó en 1958, año en el que se dio el anterior récord.

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En concreto, Estados Unidos terminó el 2019 con un PIB total de US$21,74 billones con el ajuste estacional, según muestran las estadísticas del Departamento de Comercio, mientras que al cierre del segundo trimestre, esta cifra bajó hasta los US$19,4 billones, una baja de US$2,34 billones que la pandemia borró de la economía más grande del mundo.

Este impacto, que muestra el fuerte golpe que han sufrido varios de sus sectores, entre los que se destacan la industria automotriz, la aeronáutica o las empresas petroleras, también tiene su otro efecto en el empleo, pues la semana pasada 1,4 millones más pidieron el subsidio.

Cabe decir que no solo EE. UU. sufrió este golpe, pues ayer se conoció que la economía de Alemania, la cuarta del mundo, perdió un 10,1% en el segundo trimestre, mientras que México se desplomó 18,9% en este mismo periodo de tiempo. Los malos datos generaron un mal día en los mercados, con pérdidas de más de 3% en Europa, casi 1% en Wall Street.

¿PRESIÓN DE CHINA?

Estos desplomes en Estados Unidos y Europa contrasta con la recuperación que inició China, que en el mismo periodo tuvo un fuerte repunte en su PIB, lo que crea el debate sobre si China rebasará antes de lo esperado a su competidor en tamaño.

Munir Jalil, economista jefe de BTG Pactual para la región andina, señala que “la caída es la peor desde tiempos de posguerra y se da como consecuencia del aislamiento necesario, pero veremos caídas similares en el resto de países, por lo que su PIB se mantendría como el más grande del mundo. Además, al ser uno de los primeros que contará con vacunas, debería ser uno de los primeros en salir de la recesión”.

Por su lado, Jorge Restrepo, profesor de economía de la U. Javeriana, apunta que “los países cuya política pública les ha permitido controlar el virus, van a tener una ventaja competitiva durante los próximos años, mientras que el deficiente liderazgo y acción de EE. UU. sin duda supondrá un golpe en su capacidad”.

¿Es posible para Trump retrasar las elecciones?

Como tiene acostumbrado al mundo, Donald Trump volvió a sorprender con una propuesta en la que planteó la posibilidad de retrasar las elecciones presidenciales de noviembre para evitar que los votos se tengan que hacer de forma telemática, una opción que más allá de llamar la atención, no sería posible de llevar a cabo en estos momentos.

“Con el voto universal por correo (no el voto en ausencia, que es bueno), 2020 será la elección más imprecisa y fraudulenta de la historia. Será una gran vergüenza para USA. ¿¿¿Retrasemos las elecciones hasta que la gente pueda votar con seguridad y apropiadamente???”, tuiteó.

Pero, más allá de lo llamativo, sería algo imposible de realizar. Según el analista político Robert Valencia, “el Presidente no tiene la facultad para determinarlo por varias razones: una es que es la ley federal de 1845 la que fija que las elecciones deben ser en el primer martes de noviembre. Para que haya un cambio, debería haber un proceso legislativo.

Hay un Senado republicano y una Cámara demócrata, así que es imposible que prospere. Además, la Constitución ordena que el Congreso se juramente el 3 de enero y el Presidente el 20, fechas que no pueden cambiarse con una ley. No hay posibilidad de que pase”.

Esta situación no es la misma que con las primarias de ambos partidos, las cuales dependen de los estados, que sí tienen la facultad de posponer la fecha o la forma de esas elecciones.

Valencia resalta que esta propuesta no es totalmente inédita, pues la administración de George Bush planteó la opción en 2004 por la amenaza terrorista, pero la idea se acabó por disipar.

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