Vecinos de Colombia se vuelcan a la nueva Ruta de la Seda china

Ecuador, Panamá, Venezuela, Chile, Perú o Uruguay han firmado el memorando para unirse a la iniciativa de inversión e infraestructura. 

Ruta de la seda

El Gobierno de China tendrá reuniones bilaterales con decenas de países. En la foto, Viktor Orban (Hungría) y Xi Jinping.

Archivo particular

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Portafolio
abril 25 de 2019 - 09:59 p.m.
2019-04-25

EL objetivo de China de incluir a Latinoamérica en su iniciativa de la nueva Ruta de la Seda está avanzando rápidamente, una vez que prácticamente todo el vecindario ya ha firmado el memorando de adhesión y en el que Colombia se ha quedado solo.

(Nueva Ruta de la Seda, ¿beneficio o problema para Latinoamérica?). 

Hoy en día, Ecuador, Panamá, Venezuela, Chile, Uruguay, Bolivia, Costa Rica, El Salvador, Antigua y Barbuda, Guyana, Surinam y Trinidad y Tobago han hecho oficial su ingreso al programa. De igual forma, en la cumbre de la iniciativa que se celebrará hasta el domingo, este jueves mismo Perú aseguró que firmará el documento en los próximos días, mientras que el ministro argentino de Relaciones Exteriores, Jorge Faurie, resaltó que su Gobierno tiene un gran interés en ella.

Esto hace que Colombia sea casi uno de los únicos que no han ejecutado la entrada, a pesar de que tiene el ofrecimiento encima de la mesa. “Colombia tiene el memorando, pero no ha querido firmarlo, lo que creo que es una enorme equivocación. Los otros países, como Chile y Perú, no solo están ahí, sino que tienen un TLC, y como resultado, cuentan con superávit comercial y una inversión importante, mientras que Colombia tiene déficit. No abrirle las puertas a la segunda economía global es un error y supone darle la espalda a la realidad del pacífico”, explica Carlos Ronderos, presidente de la Cámara Colombo China de Inversión y Comercio.

Pero no solo Latinoamérica se ha visto atraída por las posibilidades de inversión que ofrece la nueva Ruta de la Seda, oficialmente conocida como la iniciativa de la Franja y la Ruta, sino que es un fenómeno mundial. De acuerdo con los datos que se revelaron ayer en la cumbre, en estos momentos ya se registran 124 países y 29 organizaciones internacionales que forman parte el programa del país asiático.

(La otra cara de la inversión en África de la Ruta de la Seda). 


Como explican las autoridades de China, recogido a través de la agencia de noticias del país Xinhua, “la iniciativa de la Franja y la Ruta tiene como objetivo construir una red de comercio, inversión e infraestructura para conectar a Asia con Europa, África y Latinoamérica a lo largo de antiguas rutas comerciales”.

Sumado a esto, el programa que relanzó el presidente chino Xi Jinping en 2013, se extiende hacia otros ámbitos como el comercio electrónico, las redes 5G o las telecomunicaciones. Un ejemplo de esto es el cable submarino de fibra óptica con el que China se conectará con Chile y en el que han invertido US$650 millones.

También en Chile, entre los proyectos que están en marcha se encuentra la nueva flota de 200 autobuses eléctricos para Santiago, que la convertirán en la segunda ciudad con más vehículos de estos.

La mejora del Canal de Panamá por US$1.420 millones o el puerto de Chancay, en Perú, por US$3.000 millones, son otros de los ejemplos del acuerdo en los países de la región.

El Gobierno de China no ha dado cifras concretas de cuánto podría incrementarse la inversión en Latinoamérica, aunque en el anuncio inicial el presidente Xi dijo que entre 2015 y 2019 China invertiría US$250.000 millones en IED y US$500.000 millones en comercio.

Eso sí, de acuerdo con un informe de la firma Refinitiv, el monto total de los proyectos en el plan de China es de US$3,67 billones, que se distribuirían entre Asia, Europa, África, Oceanía y Sudamérica. Desde el inicio del plan, hasta el cierre de 2018, ya se han efectuado proyectos por US$13.387 millones.

CRÍTICAS AL PLAN 

Desde que se dio inicio a este plan, muchos han mostrado sus reticencias. Uno de ellos ha sido Estados Unidos, cuyo gobierno ha reiterado que el plan supone un peligro. Mike Pompeo, en su reciente visita por la región, los calificó como “préstamos corrosivos”.

El principal riesgo está asociado a lo que podríamos llamar prácticas no competitivas de compra y de contratación. Esto significa que entregan por fuera de procedimientos contractuales establecidos por la ley y mecanismos de competencia cómo licitaciones o subastas. En Colombia, por ejemplo, podría darse la opción de que compren proyectos en curso como por ejemplo los emproblemados de las 4G”, indica Jorge Restrepo, profesor de la Universidad Javeriana.

​EUROPA, CADA VEZ MÁS VINCULADA 

Hace poco sorprendió el hecho de que Italia firmara el contrato de adhesión, lo que supuso la entrada a la iniciativa de la primera potencia del G7 y una gran economía de la Unión Europea, y que se convierte en un motivo de preocupación en Bruselas.

Sin embargo, no es el único, pues no hay que olvidar que otros países como Chipre o Grecia ya alcanzaron acuerdos de inversión y, Serbia firmó con China para recibir un préstamo de US$1.000 millones. Hungría es otro de los países interesados, al igual que la región de los Balcanes, desde que la nación asiática ha extendido cada vez más su influencia.

Rubén López Pérez

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