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Juan Manuel Ramirez M.

El apagón de Facebook

Como todas las comunidades, la red social, la compañía, trae cosas muy buenas y también otras que merecen regulación.

Juan Manuel Ramirez M.
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Juan Manuel Ramirez M.
octubre 07 de 2021
2021-10-07 11:52 p. m.
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Esta semana comenzó con la caída temporal de tres de las grandes plataformas digitales del mundo: Facebook, Whatsapp e Instagram. Todas del mismo dueño, el señor Marck Zuckerberg, de 37 años, y acusado por las autoridades en EE. UU. junto a otros líderes de las denominadas Big Tech como Apple, Google, Amazon y Microsoft, de hacerse al monopolio de la información y la publicidad en ese país. El hecho sorprendió no solo por la demora en el tiempo de la indisponibilidad en el servicio sino porque dejó sin acceso a 2.740 millones de usuarios (la población de China e India juntos) y se juntó con otros sucesos que crecieron la mala pasada de la red social.

El impacto de la suspensión del servicio también llegó a los mercados de valores que cerraron en rojo con un retroceso en la acción del 4 por ciento y una desvalorización de 5.000 millones de dólares. La situación no podía ser más particular: un error en una configuración por una falla humana generó que los ingenieros tuvieran que acceder presencialmente a una suerte de reinicio de las plataformas pero al llegar al lugar donde estaban los servidores no lograban entrar a las oficinas. Al final del día y luego de algunas horas de intermitencia, el servicio se restableció en medio de publicaciones en Twitter, una paradoja, con explicaciones de Facebook sobre las fallas presentadas.

Como si esto fuera poco, una noche antes, la excolaboradora de Facebook, Frances Haugen, también de 37 años, denunció que la red social “abusaba de su posición dominante” en el mundo de la información y reconoció haber filtrado una serie de documentos internos de la compañía con los que buscaba demostrar que la red social ha antepuesto la “búsqueda de ganancias sobre los usuarios y de incidir sobre los procesos electorales para desestabilizar a las democracias a través de las campañas publicitarias”.

Si uno revisa las cifras de Comscore sobre cuánto tiempo pasan los usuarios en las redes entiende los debates futuros: “Las personas de 16 a 29 años pasan tres horas diarias, mientras que los adultos de entre 45 y 54 años, 1 hora y 39 minutos. Los millennials, 2 horas y 30 minutos”.

En un escenario donde habitamos cada vez más tiempo y en el que, por ejemplo, se tolera insultar a un Presidente de la República por el carácter noticioso de la palabra, seguro se vienen discusiones entorno a qué tipo de publicidad se permitirá, hasta dónde tolerará el usuario que la publicación de anuncios obligados, se tendrá el derecho a la eliminación de la información una vez dado de baja o quien garantizará la sana convivencia en una república con tantos habitantes. Como todas las comunidades, Facebook trae cosas muy buenas y también otras que merecen regulación.

JUAN MANUEL RAMÍREZ M.
​Profesor adjunto Universidad del Rosario
j@egonomista.com

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