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Camilo Herrera Mora

Expectativas

Ante la inflexibilidad de nuestra inflación, dependemos más las percepciones de las personas que de las acciones que las autoridades puedan tomar.

Camilo Herrera Mora
POR:
Camilo Herrera Mora
septiembre 13 de 2022
2022-09-13 01:00 a. m.
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2023 será un año retador en crecimiento económico. Quizá creceremos entre el 2% y 3%, y sí la población crece 1,3%, el ingreso por persona por mucho crecería un 2%. Claro, si el crecimiento no es menor.

La inflación nos dejará en una dura encrucijada: el salario mínimo va a subir entre un 12% y 14% como mínimo y la inflación de fin de año estará cerca del 10%.

Ambas cosas significan que bajar la inflación en 2023 será muy difícil, porque el aumento de salarios aumentará los costos de las empresas y del comercio y, la inflación de fin de año hará que muchos precios suban en 2023; es decir, que muchos servicios como salud, educación, arriendo, internet y telefonía subirán sus precios por encima del 10% y los costos de muchas empresas subirán por el mayor valor de los salarios: ambas son enormes presiones inflacionarias.

Si el salario mínimo crece 14% y la inflación de 2023 llega a diciembre a ser de 9%, este tendría un aumento de 5% real de capacidad de compra, casi el triple que el aumento del PIB por persona, pero afectando la productividad de las empresas e incluso de los mismos trabajadores, que ahora recibirán más dinero por la misma labor sin aportar más valor a la producción, relativamente hablando.

Que en 2023 no vayamos a crecer mucho, no es culpa de Petro, ni de Duque, porque al igual que la inflación, buena parte del freno del crecimiento del PIB y de la acelerada inflación viene mayormente de un contexto global, por el efecto látigo en la logística, producción y comercio mundial, sumado al exceso de demanda del mercado; en otras palabras, en Colombia y en el mundo después de los aislamientos, la demanda se reactivó más fácil y más rápido que la oferta y esto ha generado escasez y por ende inflación; sumando la invasión de Rusia a Ucrania, los aislamientos en algunas ciudades de China en 2022 y el fortalecimiento del dólar, que causa buena parte de nuestra devaluación.

Hay que añadirle a este escenario que el gobierno busca recaudar 25,9 billones de pesos adicionales con la reforma tributaria, lo que añade una presión adicional a todas las partes, porque mover todo este dinero de la oferta y la demanda hacia el gasto público afectará las rentabilidades y los precios. ¿Cómo manejar esto?, ya se bajaron aranceles, se subieron tasas, se subsidia gasolina, se buscan apoyos al sector agrícola para bajar precios al consumidor final, porque por el lado de la industria, de los servicios y los importados, los costos aumentarán. Sólo queda el camino de transmitir calma a todos los actores para mejorar las expectativas de las empresas, inversionistas y hogares: ante la inflexibilidad de nuestra inflación, dependemos más las percepciones de las personas que de las acciones que las autoridades puedan tomar.

CAMILO HERRERA MORA
​CEO Raddar

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