JUEVES, 29 DE FEBRERO DE 2024

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Mauricio Reina

Frenazo

La inversión es una variable importante porque representa más demanda en el presente, y es fuente de crecimiento a futuro.

Mauricio Reina
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Mauricio Reina

Aunque la caída del crecimiento del PIB en el segundo trimestre era previsible, han sorprendido su magnitud y sus determinantes. Se sabía que tendríamos una desaceleración, porque el dinamismo económico del año pasado era insostenible. A la par con un crecimiento cercano a 7,5 por ciento en 2022, la economía se recalentó y la inflación empezó a pasar su factura. La única manera de desactivar esa plaga para el bolsillo de los colombianos que es el aumento desbocado de los precios era elevando las tasas de interés y enfriando la demanda.

Ahora, con un crecimiento de apenas 0,3 por ciento en el segundo trimestre, sorprende la magnitud del frenazo. Con ese dato ya algunos se preguntan si en el año completo se alcanzará el 1,5 por ciento que la mayoría de los analistas pronostican.

La situación es más preocupante cuando se analiza el comportamiento de algunos sectores clave para el desempeño de la economía nacional y el empleo: la caída del comercio fue 3,2 por ciento, la de la construcción fue 3,7 por ciento y la de la industria 4 por ciento. Tomando en cuenta el empleo que esos sectores generan, el impacto esperado de esta desaceleración sobre el mercado laboral será preocupante.

Pero el aspecto más preocupante del frenazo del segundo trimestre tiene que ver con el comportamiento de los motores del crecimiento. Mientras el consumo y las exportaciones apenas crecieron, la inversión se contrajo un escandaloso 24 por ciento, la mayor caída de esta variable en más de diez años.

La inversión es una variable particularmente importante porque no solo representa más demanda en el presente, sino que además es fuente de crecimiento para el futuro. La inversión es la que permite ampliar la base productiva del país y hacer los cambios tecnológicos de los que se derivan los aumentos de la productividad. Sin inversión la economía se anquilosa y las perspectivas del crecimiento hacia el futuro se marchitan.

Esta caída de la inversión tiene dos explicaciones fundamentales. La primera está en el ámbito privado y es la incertidumbre que hoy domina el panorama económico para cualquier nuevo negocio que un empresario quiera emprender. La zozobra que genera el anuncio constante de reformas y cambio en reglas del juego por parte del gobierno sin duda afecta las decisiones de los inversionistas.

La segunda tiene que ver con la inversión pública. Hay que recordar que transcurridos siete meses del año (casi el 60 por ciento del año), la ejecución del presupuesto público de inversión apenas había llegado a 15 por ciento, con 43 por ciento comprometido. Por eso no es raro que el jalón de orejas del presidente Petro a su gabinete, al amenazarlos con sacarlos si no aceleran su ejecución presupuestal, se haya dado justamente al día siguiente de conocerse el dato de crecimiento del PIB, donde la inoperancia del gobierno juega un papel protagónico.

MAURICIO REINA
​Investigador asociado de Fedesarrollo

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