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Jorge Coronel López

Hora de reforma monetaria

El Banco de la República sigue atrapado en ideas ortodoxas y los argumentos que se expongan se enfrentan a un credo.

Jorge Coronel López
POR:
Jorge Coronel López
agosto 09 de 2021
2021-08-09 10:30 p. m.
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En el informe de marzo del Banco de la República al Congreso se demostró que el déficit total del Gobierno Nacional Central se había triplicado al pasar de 2,5 % al 7,8 % del PIB entre 2019 y 2020, mientras que la deuda bruta pasó de 50,3% del PIB a 64,8 % en el mismo periodo, debido al aumento del gasto público.

Sobre este balance fiscal el gobierno presentó su proyecto de reforma tributaria en abril pasado, el cual tuvo que retirar porque el país se dio cuenta de que buscaba financiarse a través de impuestos a las clases media y pobre, ya que dejaba intacto a los altos ingresos. Vale decir que la nueva reforma que acaba de anunciar el gobierno, si bien no recae sobre la clase media y vulnerable, tampoco pone a tributar a los más ricos. Se comprueba entonces que es incapaz de hacerlo y no le interesa corregir la regresividad del sistema tributario para mejorar el recaudo del financiamiento social.

El debate que se abre entonces es sobre cómo financiar los programas sociales. Tradicionalmente se ha hecho por la vía la fiscal, aunque la pandemia abrió la posibilidad de imaginar estrategias desde lo monetario, como lo han hecho otros países.

No obstante, al Banco de la República le preocupó el déficit fiscal porque afectaba las perspectivas de riesgo para el país, pero no se pregunta si puede contribuir más a su financiamiento. También le preocupó la liquidez e intervino para aumentarla a través de la compra de 8,7 billones de pesos en títulos privados y 2,8 billones de TES. Redujo los encajes de cuentas corriente y ahorro del 11% al 8% y los de CDT del 4,5% al 3,5%. Así, el encaje promedio se redujo de 7% al 5% y la inyección de liquidez por esta vía fue de 10,1 billones de pesos.

Mientras el Emisor justifica sus intervenciones preocupado por la liquidez y en custodia de la inflación, hay que decir que buscar tanto lo uno, como lo otro, entraña costos sociales muy altos, pues dicha liquidez no se traduce en empleo, ni se canaliza mediante programas que vayan enfocados a reducir la pobreza.

El debate que se debe abrir tiene que desbordar la idea inflacionaria y crediticia que prima en la política monetaria, máxime cuando hoy los bancos centrales y las políticas monetarias están llamados a contribuir a otros temas, como el cambio climático, la promoción de acciones en tal sentido y la coordinar créditos con los gobiernos para inyectar dinero que vayan a parar en programas sociales.

Con la llegada del ciclo político electoral habrá un espacio interesante para el debate, el cual no será fácil, pues el Banco de la República sigue atrapado en ideas ortodoxas y los argumentos que se expongan se enfrentan a un credo.

JORGE CORONEL LÓPEZ
Economista y profesor universitario.
jcoronel2003@yahoo.es

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