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Andrés Espinosa Fenwarth
BRÚJULA

Inflación de alimentos de nuestro tiempo

La producción mundial de alimentos tendrá que duplicarse para atender el crecimiento poblacional.

Andrés Espinosa Fenwarth
POR:
Andrés Espinosa Fenwarth
diciembre 01 de 2021
2021-12-01 01:42 a. m.
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Las minutas de la junta directiva del Banco de la República confirman que la presión inflacionaria actual proviene, en gran medida, del alza de los precios de los alimentos. En Colombia, según el Dane, los precios de los alimentos han crecido el 13,8% en el último año y explican prácticamente la mitad de la inflación anual del 4,58%.

El encarecimiento de los precios de los alimentos no solo ocurre en Colombia; es un fenómeno global. De acuerdo con la FAO, el índice de precios de los alimentos del pasado mes de octubre se elevó 30% en el ultimo año. Al examinar la base de datos de la FAO desde 1961, podemos concluir que existen dos antecedentes de un comportamiento similar de las cotizaciones internacionales de los alimentos: el primero se remonta a mediados de la década de los años setenta, generado por la crisis del petróleo, y el segundo a julio de 2011, impulsado por la crisis financiera del 2008 y la debacle alimenticia resultante.

Aunque la carestía alimentaria es generalizada, el aumento de precios afecta particularmente a los aceites vegetales (palma, soya, girasol y colza), que suben 75% desde octubre del año pasado, seguidos por el azúcar (40%), los cereales (22%), la mantequilla y la leche en polvo (16,2%). La inflación de alimentos se origina en la combinación del crecimiento de la demanda mundial forjada por la acelerada reactivación económica; el incremento de precios del 80% de los fertilizantes nitrogenados requeridos por los agricultores antes de la temporada de siembras, motivado por la subida de las cotizaciones del petróleo, del gas natural y las restricciones de suministro impuestas por los principales productores (China, Rusia y Turquía); y el resquebrajamiento de las cadenas globales de suministro y el consecuente recargo de los fletes marítimos y costos de transporte.

El repunte de los precios de los alimentos tiene un importante efecto indeseado sobre la política monetaria orientada al control de la inflación. En efecto, los bancos centrales se han visto obligados a subir, anticipadamente, los tipos de interés para hacerle frente a la creciente ola de expectativas de inflación, con lo cual podrían frenar, prematuramente, la reactivación de las economías afectadas por la astringencia monetaria.

Las proyecciones de la FAO hablan por sí mismas: en cuatro décadas, la demanda mundial de alimentos se podría acrecentar entre un 30% y un 50%, mientras que la oferta de alimentos se podría contraer hasta en 30% en el escenario más adverso del calentamiento global. ¿Qué debemos hacer, entonces, cuando la población mundial pase de 7.000 a 9.000 millones de personas? La producción mundial de alimentos en países como Colombia tendrá que duplicarse para atender el crecimiento poblacional y el consumo de proteína promovido por el ascenso del ingreso disponible a nivel planetario.

ANDRÉS ESPINOSA FENWARTH
Miembro del Consejo Directivo del ICP
andresespinosa@inver10.co

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