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Jorge Coronel López

Inflación, precios y salario mínimo

Si bien los empresarios pueden producir en China para ahorrarse el alza de precios, los trabajadores deben seguir mercando en Colombia.

Jorge Coronel López
POR:
Jorge Coronel López
diciembre 06 de 2021
2021-12-06 07:06 p. m.
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La Corte Constitucional ha dicho que el aumento del salario mínimo es una garantía para que los trabajadores puedan mantener su poder de compra. Esto quiere decir que, ante un aumento de precios -inflación-, el salario debe permitir la compra de bienes y servicios básicos, como alimentos, transporte, ropa y servicios públicos.

La discusión del salario inicia sobre una expectativa de inflación de 5%. Sin embargo, hay que decir que dicha discusión debe ser diferente, pues el año pasado no había la presión inflacionaria que hoy existe y que amenaza con extenderse hasta buena parte de 2022.

Según el Dane, el precio del transporte ha subido este año 4,3%, mientras el año pasado había crecido 1,2%. Los servicios públicos van en 3,6% y hace un año estaban en 1,1%. Pero lo más grave está en el precio de los alimentos, pues han aumentado 13,2%, mientras hace un año habían crecido 4,3%.

En septiembre el Dane informó que cerca de 6 millones de personas dejaron de consumir tres comidas diarias, 5 millones tuvieron que dejar de asistir a citas médicas y 7,8 millones no tienen posibilidades de comprar ropa, zapatos y alimentos, lo que representa un problema social que deriva en más hambre y pobreza si el ajuste salarial no logra compensar el conjunto de la canasta básica.

Una forma de contener dicho problema es a través del salario y hay espacio para hacerlo, según lo expresado por un grupo de empresarios que propone pagar 5 puntos más de lo que se fije como aumento. No obstante, dicha propuesta debería ser canalizada por los gremios dentro de la Comisión de Concertación, pues dejarla a la voluntariedad del empresariado no brinda las mismas garantías que tiene el aumento salarial, así sea fijado por decreto.

Con la pobreza en el 73% y sin haber recuperado los empleos prepandemia, los costos de la crisis y del clima por el fenómeno de ‘La Niña’ no deben ser transferidos a los trabajadores, menos cuando el gobierno despilfarra recursos en viajes y contratos. Si el gobierno defendió el empleo formal y subsidió la nómina, es de esperar que ahora lo defienda desde los trabajadores a través de abogar un aumento razonable o un subsidio directo al asalariado; pues es innegable que sin ingreso, no hay consumo.

La invitación del Papa sobre salario universal y reducir la jornada laboral; el aumento de salarios federales decretado por Biden y la evidencia empírica del Nobel de economía, David Card, sobre la improbabilidad de que un aumento salarial destruye empleos; son temas para discutir este año; pues si bien los empresarios pueden producir en China para ahorrarse el alza de precios, lo cierto es que los trabajadores deben seguir mercando en Colombia, que importa 14 millones de toneladas de alimentos a través de un dólar sobre $3.900 y una devaluación que va en 14 %.

JORGE CORONEL LÓPEZ
​Economista y profesor universitario
jcoronel2003@yahoo.es

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