Federico Hoyos
columnista

Innovación para crecer

El envejecimiento de la población en Canadá, concretamente de la fuerza laboral, genera preocupaciones en el país del norte.

Federico Hoyos
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Federico Hoyos
agosto 07 de 2019
2019-08-07 04:02 p.m.
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Hablar de innovación se ha vuelto un lugar común. Innovación es un término positivo que suena bien y encuentra aceptación generalizada. Más que una palabra efectista, la innovación debe convertirse en una manera de entender la necesidad del cambio en el mundo del siglo XXI en los diferentes sectores de la vida social.

Un reciente artículo de la Revista The Economist dice que la innovación es uno de los dos factores definitivos para el crecimiento de la economía canadiense. Resulta pertinente, ahora que la innovación ha adquirido notoriedad en Colombia, y con proyectos en curso como lo la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, que busquemos el crecimiento de nuestra propia economía a través de este componente, de manera estructural y con políticas públicas que respalden esta intención.

El envejecimiento de la población en Canadá, concretamente de la fuerza laboral, genera preocupaciones en el país del norte y se espera que sus consecuencias se sientan principalmente en el estancamiento del crecimiento del empleo.

Según el análisis de The Economist, lo anterior significa que “el crecimiento de la productividad vendrá principalmente de la innovación como fuente de crecimiento económico”.

De acuerdo con un estudio de Brookings Institution, solo el 11% de las empresas canadienses emplea tecnología sofisticada en sus procesos.

Este es un número reducido, no obstante con efectos positivos en la productividad y en la creación de empleos.

El Distrito Creativo Mars, en el corazón de Toronto, promueve la colaboración entre más de 1.300 compañías con entidades financieras y reguladores del gobierno.

Este centro de innovación, que fue fundado en el 2000, parece estar dejando resultados tangibles, pues solo en el 2017, más de 29.000 empleos en el sector de la tecnología fueron creados en la ciudad. Lo anterior es producto de la facilidad migratoria canadiense, en comparación con su país vecino al sur de la frontera.

Si miramos lo anterior a la luz de la realidad colombiana, el escenario es esperanzador. La transición de Colciencias al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación es un paso clave para promover la innovación como componente de crecimiento entre las empresas del país, además de ser un articulador entre academia, sector privado y Estado, para generar nuevos productos y soluciones a problemas sociales y de las industrias.

La estrategia del Gobierno en la promoción de las industrias creativas, a través del plan de fomento de la Economía Naranja con incentivos tributarios, hacen que Colombia adquiera visibilidad internacional para inversionistas de dicho sector.

Como vemos en el caso de Toronto, además de promoción e incentivos de la innovación, la flexibilidad migratoria y apertura hacia la diversidad son componentes claves para que la innovación encuentre terreno fértil y pueda florecer. La reciente noticia en donde el presidente Duque anunció la nacionalización de 24.000 niños venezolanos, y nuestra actitud en general ante la migración del vecino país, es prueba viva de nuestra apertura ante la migración.

Los frutos de esta actitud de brazos abiertos, más la promoción e inversión en ciencia, tecnología e innovación, darán frutos en el mediano plazo. La innovación importa, es una herramienta real, no solo una palabra bonita, y Colombia va por el buen camino en su promoción y adopción.

Federico Hoyos
Embajador en Canadá

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