Alianza para el progreso

La colaboración entre el sector privado y la cooperación internacional, en el marco del valor compartido, optimiza las fortalezas de ambos sectores.

Valor

Esta es una iniciativa de cooperación internacional que identifica las alianzas como el mejor mecanismo para transformar la sociedad.

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Portafolio
septiembre 25 de 2018 - 12:36 p.m.
2018-09-25

Colombia es un país dividido, y pasa por un momento altamente polarizado, como se vio durante el plebiscito de octubre del 2016 y se ratificó en las elecciones presidenciales más recientes. Una nación en la que, en contra del sentido común, la palabra ‘reconciliación’ es vista con sospecha y muchas reservas. 

Esta es una fractura que alcanza diferentes instancias políticas, sociales y hasta geográficas. Por ello, construir un escenario en el que dicha palabra recobre su verdadero valor, en todos los sentidos, incluso el económico, es una labor de todos.

Es en ese marco que surge el Programa de Alianzas para la Reconciliación (PAR), de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) y de Acdi/Voca.

Esta es una iniciativa de cooperación internacional que identifica las alianzas como el mejor mecanismo para transformar la sociedad, porque compromete a todas las instancias que la integran, promueve el trabajo en equipo y cohesiona.

Tradicionalmente, los aliados naturales en este proceso fueron el Estado y la cooperación internacional, mientras que del lado del sector privado este centraba sus esfuerzos en la  filantropía y la responsabilidad social. Sin embargo, el ramo privado ha comenzado a encontrar en el valor compartido un camino más efectivo porque se concentra en la esencia de su negocio, aprovecha el saber hacer de las empresas que lo integran y permite la construcción de un país más sostenible a largo plazo.

Crear oportunidades y desarrollo económico es vital para construir una sociedad que marche hacia la reconciliación. Es por eso que PAR tiene entre sus aliados a la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi). El propósito es aunar esfuerzos, humanos, técnicos, financieros y en inversión social, de manera sostenible y escalable que maximice el impacto colectivo en la reconstrucción del tejido social.

Crear valor compartido es un gana-gana social, con todo lo que esto significa en términos de desafíos y responsabilidades. Rompe con la mentalidad asistencialista y está más del lado de la filosofía de ‘enseñar a pescar’ que de ‘regalar el pescado’. Es más sostenible en el tiempo, y genera beneficios medibles y consistentes.

Además de las ganancias directas que el valor compartido tiene para el negocio de las empresas que lo adoptan (ingresos, ahorros, competitividad), hay otras colaterales que no necesariamente se registran en los balances. Incluyen la confianza en la relación con los sectores más vulnerables de la sociedad, el empoderamiento para generar transformaciones estructurales, el respeto a la imagen y la incidencia en el diálogo social.

La alianza entre el sector privado y la cooperación internacional, en el marco del valor compartido, permite optimizar las fortalezas de ambos sectores y minimizar las debilidades, con el consecuente beneficio social que esto representa.

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