Carrera contra la transformación digital: nuevo reto para las empresas

Nada va a volver a ser como antes, por lo menos no en el corto plazo, y los negocios no son inmunes a eso.

Innovación

La Cámara de Comercio de Bogotá advirtió esta necesidad y diseñó un portafolio de servicios que les ayudan a los empresarios a escalar sus ideas a otro nivel.

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Portafolio
mayo 25 de 2020 - 07:39 p.m.
2020-05-25

Los desafíos que nos ha planteado la entrada en esta crisis, imprevista para todos, han sido múltiples, y de dimensiones jamás imaginadas. Desde tener que mover equipos a trabajar remotamente, tomar decisiones drásticas para cuidar el flujo de caja y así asegurar la supervivencia, hasta variaciones organizacionales severas y cambios en la estrategia a corto plazo.

Hemos tenido que mirar otras perspectivas para crear los nuevos productos que se consumen, y actualizar nuestros canales de comercialización porque los que usábamos antes se volvieron obsoletos en cuestión de días.

Desde hace algunos años venimos escuchado el término “transformación digital”, pero no hemos tenido la capacidad de sentarnos a entender este concepto, y mucho menos, de adaptarnos a los cambios que plantea una frase tan simple, sobre todo en las pequeñas empresas. Nos hemos sentido inmunes al paso del tiempo; estábamos convencidos de que la mejor forma de hacer las cosas es como veníamos operando porque “así lo hemos hecho durante años”. Esa visión, de hacer las cosas como siempre, nos costó retarnos a innovar, simplemente porque no salir de la zona de confort era lo más fácil… Y nos llegó una pandemia.

Según Confecámaras (Informe de dinámica de creación de empresas en Colombia, enero - diciembre de 2019), solo en 2.019 se crearon más de 309 mil unidades productivas en el país, el 99,9% de ellas micro y pequeñas empresas. La mayoría de esas nuevas empresas (76%) son personas naturales, es decir, guerreros solitarios que decidieron hacer negocios por su propia cuenta. Y en estos números sólo se considera a los que han formalizado su actividad comercial frente a la Cámara de Comercio de su ciudad. Nadie tiene claridad sobre cuántos son los informales.

Traigo estas cifras a colación porque hoy en día, con una alta probabilidad, y conociendo mucho a los emprendedores colombianos, la mayoría de esas empresas, ¡más de 309 mil!, están sufriendo la dureza de esta crisis, porque nunca consideraron la posibilidad de tener procesos digitales a nivel interno.

Las que al menos tuvieron la iniciativa de desarrollar un canal de comercialización por Internet o usar WhatsApp para vender, es posible que no la estén pasando tan mal. Y repito, solo me refiero a las 309 mil nuevas empresas creadas en 2019.

Me he tomado estos días el tiempo de hacer un experimento básico, buscando en internet varios productos y servicios para adquirir de forma inmediata (llegando a la puerta de mi casa el mismo día).

Lo primero que encontré con esta prueba, es que hallar un producto en la ciudad donde vivo, exactamente como lo quiero, y como lo encontraría yendo a un centro comercial, es prácticamente imposible.

Teniendo suerte, descubrir cómo hablar con el comercio para que me atienda directamente (no a través de intermediarios) fue una tarea difícil. Los datos de contacto son prácticamente invisibles.

Contando con algunas excepciones, pude conectarme con uno que otro por WhatsApp o por teléfono, y la experiencia que tuve no fue la mejor. Algunos no tenían la forma de enviarme el catálogo de sus productos, otros no tenían un medio de pago digital. Casi en todos los casos, tuve que resolver el problema de la entrega yo mismo, y pagar mi compra fue toda una odisea.

Haciendo este experimento, lo único que me queda como conclusión es que hay demasiado camino por recorrer. Si nos referimos a los negocios más pequeños, y para ser muy justo con la situación que viven esos empresarios en Colombia, muchos de ellos no han podido entrar en la era digital por desconocimiento o por miedo. Hemos visto los esfuerzos titánicos de Cámaras de Comercio y gremios para educarlos con resultados poco favorables.


Cuando nos referimos a compañías más grandes, vemos hoy como casi todas ellas, que durante mucho tiempo le hicieron el quite al problema, están rogando para que sus equipos desarrollen habilidades digitales. Y como si fuera poco, todo lo quieren de manera inmediata, chasquear los dedos y esperar que, como por arte de magia, sus empresas se conviertan en compañías digitales.

La mala noticia es que esos procesos requieren conocimiento, y que desarrollemos algunas habilidades operativas, que hoy nos toca hacerlo de forma más rápida a causa de la pandemia.

La buena noticia es que los empresarios que tomen la decisión de adaptarse a los retos de la “transformación digital” (nunca es demasiado tarde) cuentan con un sinnúmero de herramientas fáciles de implementar, que la mayoría de veces son económicas. No se necesita acudir a grandes inversiones o a personas especializadas para empezar a competir en el mundo digital, basta con tomar la decisión e investigar un poco en internet.

Los expertos recomiendan empezar por lo simple, comerse la torta a pedazos. Incorporar cualquier proceso basado en una herramienta tecnológica, bien sea para acercarnos a los clientes o mejorar algún proceso logístico u operativo al interior de la compañía no es tan difícil.

Por nombrar sólo algunos ejemplos, hay cientos de videos tutoriales en internet para aprender a usar WhatsApp como herramienta de comunicación con nuestros clientes o anunciar un negocio en Facebook, Google o Instagram.

Hay miles de blogs que enseñan cómo utilizar herramientas tecnológicas para hacerle seguimiento a nuestros equipos, o para consolidar una base de datos de usuarios; muchas de esas herramientas son gratuitas o muy asequibles. No podemos olvidar que todo lo digital se puede medir, así que deberíamos poder determinar, de una forma fácil, cuál fue el impacto que generó.

Hoy no tenemos opción. Los consumidores están ahí, esperando comprar nuestros productos. Pero tenemos que hacerles la tarea más fácil, rompiendo la barrera de lo físico, buscando la forma de entrar en la carrera de la “transformación digital”, de no quedarnos atrás, porque esta pandemia hizo cambiar los hábitos de consumo de nuestros clientes.

Nada va a volver a ser como antes, por lo menos no en el corto plazo, y los negocios no son inmunes a eso. No podemos esperar a que algo extraordinario pase, o que alguien haga la tarea por nosotros y nos ayude a entrar en el mundo digital.

Así que somos nosotros, los emprendedores y empresarios quienes tenemos que preparar nuestras compañías para vivir digitalmente y convertirlas en eso que siempre vimos tan lejano. No es difícil, sólo hay que tener la determinación de hacerlo.

Juan Carlos Suárez
CEO de Q.enta

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