‘En innovación, el mayor reto es ejecutar la idea’

La empresaria Carolina Alzate se ha especializado en acompañar a las empresas en el desarrollo de nuevos productos y servicios.

Carolina Alzate

La empresaria Carolina Alzate habla de la importancia de la diversidad para generar ideas.

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noviembre 16 de 2018 - 08:40 p.m.
2018-11-16

Por 12 años, la empresaria Carolina Alzate se ha concentrado en acompañar a las empresas en temas de innovación. Ha creado técnicas y metodologías que, incluyen hasta un plan de alimentación, para que a la hora de ‘botar corriente’ surjan buenas iniciativas de procesos, bienes y servicios.

Ingeniera de diseño de profesión, comenzó con su empresa ImasD y recientemente, con otros dos socios, sacó adelante la firma OpenLAB que se ha concentrado en el desarrollo de nuevos negocios. El Grupo Nutresa, Haceb, Celsia y Argos están entre sus clientes representativos.

Con su primera empresa recibió cuatro premios Pentaward (París, Tokyo, Londres y Barcelona), junto con otros premios de diseño. En el 2017 ganó Women to Watch, y desde entonces la innovación se volvió un tema de primer orden en su trabajo, por lo que creó la firma OpenLAB, en el cual busca inspirar a las empresas y sus líderes a transformar positivamente con pensamiento abierto, ideas frescas y tangibles.

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Este año uno de sus logros fue haber sido designada la única jurado mujer de los Pentawards NY 2018, en los cuales ella ya fue galardonada. Este evento internacional de origen belga, condecora desde el 2007 a los mejores desempeños de Branding & Packaging del mundo. Son considerados los Oscar del diseño de marcas y empaques, y en ellos participan alrededor de 3.200 proyectos del mundo.

Con esa trayectoria, Carolina Alzate es una autoridad para exponer sus puntos de vista sobre el proceso de innovación, el valor de sus metodologías y la necesidad de romper barreras para sacar adelante ideas que se vuelvan tangibles ya que, desde su punto de vista, ese es el reto.

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“En OpenLAB, hacemos en las empresas modelos estratégicos en los cuales con técnicas de creatividad e innovación se buscan nuevos espacios en los mercados para que se puedan mover distinto”, señala. Explica, por ejemplo, que la tienda de chocolate Evok, de Grupo Nutresa, es resultado de ese ejercicio.

La experiencia muestra que su labor externa, pero ‘hombro a hombro’ con las compañías, es valiosa y arroja resultados.

Para Carolina Alzate “la innovación es la capacidad de observar una oportunidad donde otros no la ven y ser capaz de transformarla en algo positivo, sea en cifras o en el mejoramiento de la vida de las persona. La innovación es una idea creativa, puesta en marcha, implementada con resultados positivas”.

Explica que llegó a este tema transversal para el mundo corporativo, no por una carrera específica sino porque “ la vida misma me ha puesto tantos obstáculos que logré interpretar eso a la vida de los negocios”.

Llegar a la idea tiene varios caminos y hay varias maneras de tomarlos. Sin embargo, insiste en que ponerla en práctica y que arroje resultados es lo más importante.

En ese objetivo es donde hay que vencer la frustración, los fracasos y el desánimo que pueda surgir en las personas y en su entorno, dice la experta. Cambiar la forma de producir y hasta la forma de vender pueden ser decisiones que no son fáciles de presentar o de proponer a las cabezas de la compañía o a los líderes de los respectivos departamentos, sostiene.

“Yo no hago consultoría ni asesoría, sino una facilitación creativa de los equipos y los impulso conmigo a tangibilizar y lograrlo entre todos. No es la tarea de uno, es la tarea compartida y colaborativa. Es una nueva filosofía de trabajo que les llevo a la mesa en la cual también nos divertimos y hacemos esfuerzos por la puesta en marcha”, considera.

“Las empresas hoy en día tienen ideas, pero reconocen que nunca las llevan a cabo porque muchas veces los empleados no saben cómo proponerlas en las instancias que toman decisiones. Además, pasa que la gente cree que contar la idea es perder un activo, cuando las ideas son gratis y se pueden compartir”, dice Carolina Alzate.

Elegido el grupo de colaboradores por parte de la corporación para trabajar, la empresaria y su equipo de OpenLAB empieza por conocer a profundidad cada uno de los integrantes del equipo.

“Me han tocado personas muy difíciles pero con ellas he aprendido más. En general, trato de entender quiénes son, qué las motiva, y trato de meterme en la mentalidad de ellos para entender cómo trabajar conjuntamente”.

Luego de generar una conciencia colectiva en torno a lo que es creatividad e innovación, diseña un plan de alimentación para cada etapa del desarrollo de la innovación. Incluso, señala, “el último día hay una piñata para romper”.

“Lo vuelvo todo muy dinámico porque innovar y pensar es muy difícil y cuesta mucho. Cuando uno tiene tan arraigado el ego y no quiere compartir las ideas ni colaborar hay que trabajar mucho sobre esto en la charla de iniciación porque el ego es el peor enemigo de los procesos creativos e innovadores”, asegura. Pero cuando esa actitud se vence hay logros. Recuerda que “con Nacional de Chocolates, nos sentamos dos días con nuestra metodología de trabajo y sacamos 1.082 nuevas ideas de producto y en ese momento las estamos testeando en Colombia y luego en Latinoamérica”, afirma.

Sin computadores, porque las ideas están en la cabeza, con la posibilidad de actuar o de escribir, porque algunos se expresan mejor así, fluyen las iniciativas disruptivas. Aquí, un aspecto fundamental es la importancia de la diversidad de personas y de puntos de vista en la innovación. También dice que hay que descartar que el colaborador silencioso o tímido no tiene qué decir.

“Cuando alguien no da casi ideas y uno trabaja a esa persona, casi siempre aparecen las mejores propuestas. Muchos no hablan sobre sus iniciativas, sino que las actúan o las escriben”, dice.

Consolidada la idea, sigue el trabajo que Carolina Alzate llama ‘remar’. Motivar a que todo lo que se creó fuera de la empresa se implante y se haga realidad, hacer pruebas pilotos, reformular si en la práctica algo no sale bien. Ejecutar con plazos extensos o con una planeación de reuniones interminables no es lo más aconsejable para que la innovación llegue a buen puerto. Por eso, su regla de oro, es el seguimiento ágil y sin pausa.

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