Los meses de filigrana diplomática que llevaron a Guaidó al poder

Estados Unidos, Canadá y el Grupo de Lima duraron meses trabajando en la estrategia, en la que nada ha estado al azar.

Juan Guaidó

Juan Guaidó, líder de la Asamblea Nacional y presidente interino de Venezuela. 

AFP

POR:
AFP
enero 31 de 2019 - 06:20 p.m.
2019-01-31

Cuando Juan Guaidó se autoproclamó presidente interino de Venezuela tardó minutos en recibir el visto bueno de Estados Unidos, seguido de Canadá y una docena de países latinoamericanos: en su pulso por el poder con el mandatario Nicolás Maduro nada estuvo librado al azar.

Lea: (Especial: todas las noticias sobre la crisis en Venezuela)

El dramático giro de acontecimientos en un país sumido en la peor crisis política y económica de su historia moderna fue resultado de semanas de intensas negociaciones entre miembros de la oposición venezolana, funcionarios y diplomáticos de varios países, con epicentro en Washington y contactos en Colombia y Brasil.

Lea: (Este es el plan de Guaidó para reactivar la economía de Venezuela)

Hasta la fecha fue elegida con cuidado: Guaidó, jefe del Parlamento democráticamente electo en 2015, invocó poderes constitucionales para asumir transitoriamente como jefe de Estado el 23 de enero, 61 años después del derrocamiento de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.

Lea: (Parlamento europeo reconoce a Guaidó como presidente de Venezuela)

El objetivo: organizar nuevas elecciones por considerar que el nuevo mandato de Maduro, iniciado el 10 de enero, es resultado de un fraude y por tanto "ilegítimo".

El presidente estadounidense Donald Trump, que desde que asumió en 2017 puso a Venezuela como prioridad, jugó un rol fundamental, promoviendo un sólido apoyo regional. "Esto permitió el espacio en el que estamos ahora: un entorno positivo y multilateral donde no es Maduro contra Trump, o Venezuela contra Estados Unidos; es el mundo contra un dictador", dijo Fernando Cutz, exasesor de la Casa Blanca para asuntos latinoamericanos, bajo Trump y bajo su antecesor Barack Obama.

Lea: (‘El gobierno de Maduro tambalea pero no hay seguridad de que caiga’)

Actualmente directivo en la consultora The Cohen Group, Cutz también destacó la importancia del surgimiento de Guaidó, un ingeniero de 35 años formado en el partido de Leopoldo López, hoy bajo arresto domiciliario y cuya esposa, Lilián Tintori, se reunió con Trump en la Casa Blanca en febrero de 2017.

Cutz dijo que las potencias extranjeras trabajaron en estrecha colaboración con figuras de la oposición que pueden viajar libremente, pero también mantuvieron contactos dentro del país, utilizando servicios de mensajería encriptados, como WhatsApp y Signal o, cuando se sabían vigilados, recurriendo a intermediarios personales.

Guaidó llegó incluso a realizar una discreta visita a Washington a mediados de diciembre para reunirse con figuras clave, muy probablemente el asesor de seguridad nacional John Bolton y el senador Marco Rubio, dijo Geoff Ramsey, subdirector para Venezuela de Wola, un grupo de investigación y defensa de los derechos humanos con sede en Washington. "Esto era algo que se venía tejiendo desde hace muchos meses", dijo bajo condición de anonimato un dirigente opositor venezolano exiliado en Estados Unidos. "Sabíamos que teníamos el momento con el 10 de enero, cuando se generaba un vacío de poder. Era una oportunidad que no podíamos desperdiciar".

EL EMPEÑO DE RUBIO

La movida fue perfectamente coreografiada entre Guaidó y Estados Unidos, y sus aliados en la región reunidos en el Grupo de Lima, el bloque creado por países latinoamericanos y Canadá en agosto de 2017 para promover una salida pacífica a la crisis política en Venezuela.

La coordinación regional se fortaleció cuando Bogotá y Lima se enteraron de los planes de Guaidó y el 4 de enero hubo una reunión en Perú en la que el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, participó por videoconferencia.

La canciller canadiense, Chrystia Freeland, habló por teléfono con Guaidó días después, contó un funcionario canadiense. "Había un punto de inflexión que antes no estaba. Y le damos mucho crédito a la oposición por cómo se unieron", dijo, pidiendo no ser identificado. Según él, Washington no ideó una coalición. "Fue una iniciativa liderada por América Latina. Da la casualidad de que estamos bastante en consonancia con Estados Unidos", señaló. "Ciertamente no recibimos instrucciones de ellos; conversamos con ellos".

El analista Mariano de Alba reconoció el papel del secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro. "No cabe duda de que sus esfuerzos de denuncia han sido muy importantes para que países de la región le otorguen la importancia a la crisis en Venezuela que le han venido dando", dijo.

Pero quizás no hay figura más determinante que Marco Rubio, el senador republicano de Florida, jurado enemigo de la Cuba castrista, que puso a Venezuela en el radar de Trump, le presentó a Tintori y desplegó todas sus armas para apoyar a la oposición.

"Obviamente, cuando el presidente se preocupa personalmente, eso va de inmediato a la lista de prioridades y se puede eliminar gran parte de la burocracia", dijo Cutz. Cuatro minutos antes de que Trump reconociera a Guaidó, Rubio estaba en Twitter anunciando "noticias importantes". La víspera había tuiteado sobre una reunión sobre Venezuela convocada por Trump en la Casa Blanca, a la que también asistiría el vicepresidente, Mike Pence, otro embanderado contra Maduro.

"El senador Rubio ha tenido una posición muy firme, muy clara, desde hace varios años. Le debemos mucho", dijo David Smolansky, un exalcalde que huyó de Venezuela perseguido por Maduro y coordina un grupo de la OEA sobre la migración venezolana.

Siga bajando para encontrar más contenido