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Bancos afrontan un 2021 incierto tras ser una solución en la pandemia

Luego de hacerle frente a la crisis de liquidez, ahora las entidades financieras tratan de evitar una crisis de solvencia. Análisis. 

Cajeros

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Portafolio
diciembre 20 de 2020 - 08:45 a. m.
2020-12-20

Los bancos europeos, que han evitado una crisis de liquidez como en 2008 y han ayudado a empresas y hogares con dinero barato del BCE en la pandemia de la covid-19, afrontan un 2021 con incertidumbres derivadas de los créditos morosos o las dificultades para repartir dividendos a sus accionistas.

(Estos son los horarios de atención de los bancos para fin de año). 

Diez años después de haber salido de la última crisis financiera global, que afectó sobre todo a las economías avanzadas, en 2020 el mundo se ha visto sumido de nuevo en otra crisis económica, que se ha producido al tener que aplicar medidas de confinamiento para frenar la crisis sanitaria de la pandemia.

Estas medidas han parado la actividad económica, al prohibirse o restringirse los viajes, interrumpirse la producción de las fábricas, cerrarse comercios, restaurantes, gimnasios, museos, etc.

El Banco Central Europeo (BCE) y los gobiernos han puesto en marcha medidas para apoyar la concesión de préstamos a las empresas sólidas y proteger el empleo y la economía.

Han evitado una crisis de liquidez, y ahora se trata de evitar una crisis de solvencia. La agencia de medición de riesgos Moody's considera que las perspectivas para los bancos europeos para el 2021 son negativas por la lenta recuperación económica, el aumento de los préstamos problemáticos y la caída de su rentabilidad debido a una "ineficacia crónica", a los impagos y a la bajada de los márgenes de intermediación. En 2021 se prevé un notable aumento de las insolvencias de empresas y así de los créditos morosos en los bancos europeos, que ya tenían una rentabilidad muy baja antes de esta crisis.

Los créditos morosos lastran la cuota de capital propio de los bancos, que en ese caso pueden reducir la concesión de créditos para estabilizarla, pero dejan de apoyar a la economía.

Para que eso no ocurra, el BCE ha autorizado a los bancos a utilizar sus colchones de capital, es decir, el dinero que habían reservado para momentos de crisis, para ofrecer nuevos préstamos o para cubrir pérdidas de los ya concedidos.

EVITARON UNA CRISIS DE LIQUIDEZ, PERO PUEDEN ABOCAR EN CRISIS

Los bancos han evitado una crisis de liquidez pasando a las empresas y hogares el dinero barato que el BCE les presta con las garantías y avales de los gobiernos europeos.

Pero ahora tienen en sus balances créditos que algunas empresas y hogares no podrán devolver, créditos morosos.

El volumen de créditos dudosos podría aumentar hasta 1,4 billones de euros, en el peor de los casos, una cifra superior a la de la crisis financiera, según el BCE.

El vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, alertaba en noviembre del riesgo de que los bancos incurran en pérdidas si se interrumpen de forma simultánea y abrupta las garantías y moratorias de pago de los gobiernos.

Pero debido a las garantías públicas los bancos también aumentan su exposición a la deuda soberana, porque los países han tenido que aumentar su deuda para dar la respuesta fiscal necesaria.

De momento, el problema de los bancos por el aumento de estas exposiciones es "contenido" porque no se han producido depreciaciones gracias a las compras de deuda del BCE y al fondo de recuperación de la Unión Europea (UE).

LA RESPUESTA EN EUROPA

Con las medidas del BCE y de la UE se revirtieron las primeras depreciaciones en las carteras de deuda soberana a comienzos de la pandemia, a diferencia de lo que ocurrió en la crisis financiera anterior, que desencadenó la crisis de endeudamiento soberano en los países del sur de Europa.

El BCE ha decidido este año comprar deuda pública y privada de la zona del euro por valor de 1,85 billones de euros hasta final de marzo de 2022.


Hasta junio de 2022 va a ofrecer a los bancos liquidez muy barata y admite más activos de garantía para asegurar que todos los bancos de todos los países pueden obtenerla.

Pero no les recomienda repartir dividendos ni recomprar acciones para remunerar a los accionistas, sino conservar todo el capital posible para afrontar posibles pérdidas.

Sólo los bancos que se lo puedan permitir podrán repartir a partir de 2021 un pequeño dividendo.

Los bancos europeos se quejan de que esto reduce su atractivo para los inversores y les crea desventajas competitivas frente a los británicos o los estadounidenses, pero políticamente es difícil admitir esas remuneraciones cuando se les está apoyando con dinero público, tanto a los bancos, como a las empresas.

El presidente de la Supervisión del BCE, Andrea Enria, prevé que los grandes bancos de la zona del euro van a repartir entre 10.000 y 12.000 millones de euros en dividendos, una tercera parte de la cantidad que distribuyen normalmente a los accionistas.

Enria también ha escrito una carta a los bancos para que creen provisiones adecuadas a los riesgos que tienen por posibles créditos dudosos porque algunos son muy optimistas y nos las contabilizan correctamente.

SOLUCIONES

Los bancos deben buscar soluciones para los clientes que no puedan devolver los créditos, por ejemplo, alargando el plazo de amortización.

La Comisión Europea (CE) quiere evitar que los bancos acumulen préstamos morosos y va a fomentar un mayor desarrollo de los mercados secundarios para estos activos en riesgo, lo que permitiría a los bancos eliminar estos préstamos fallidos de sus balances y reforzar la protección de los deudores. También va a apoyar la creación y cooperación de bancos malos nacionales a nivel de la UE.

EFE

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