Comienzan guerras entre los servicios de entrega de alimentos

El mayor número de empresas está incrementando la competencia y reduciendo los ingresos. 

Uber Eats

El mayor número de empresas está incrementando la competencia y reduciendo los ingresos.

Facebook: Uber eats (@UberEATSColombia)

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Portafolio
agosto 02 de 2019 - 07:42 p.m.
2019-08-02

Si pensabas que el muy popular negocio de entrega de alimentos estaba entrando en su fase de consolidación, piensa de nuevo.

Están comenzando a revelarse las presiones sobre algunas de las aplicaciones más débiles, lo cual ha provocado los primeros indicios de fusiones. Pero esto parece ser apenas el comienzo de una larga y costosa batalla para satisfacer el apetito del mundo, y habrá muchas pérdidas en el camino.

Los servicios europeos Just Eat y Takeaway.com confirmaron planes para combinar sus negocios. Esta semana, ambas compañías revelaron una disminución de las ganancias a causa del aumento de la competencia, pues los rivales están recurriendo a los subsidios para ganar clientes.

En EE. UU., Grubhub se ha debilitado tras sufrir presiones similares. Sus acciones subieron un 7% el lunes debido a las esperanzas de fusión, pero perdieron casi un 15% después, mientras la compañía también advirtió de una disminución de sus ganancias.

Estos trastornos reflejan la llegada de competidores acaudalados a lo que es aún un mercado altamente fragmentado. Siguiendo el modelo de Uber, por ejemplo, DoorDash en EE. UU. ha estado recaudando fondos, logrando hasta ahora casi US$2.000 millones. La teoría es brutalmente simple: recaudar y recibir más subvenciones que los rivales con menos capital para ganarse a los comensales y convertirse en el mercado de entrega dominante. DoorDash ya ha superado a Grubhub y se ha convertido en líder en EE. UU.

Podría vencer a Uber en su propio campo. Con poco crecimiento en su negocio de transporte, Uber todavía depende mucho de Uber Eats para demostrar que puede ser una compañía en crecimiento. Pero su decepcionante salida a bolsa cambió la ecuación y ha enviado el mensaje de que la tolerancia de Wall Street a las pérdidas no es infinita.

Algunos de los mayores inversionistas han hecho fila para invertir dinero en las aplicaciones de entrega: Temasek, el instrumento del Gobierno de Singapur, y Naspers, el grupo de inversión sudafricano, que encabezó una ronda de US$1.000 millones para Swiggy en India y US$500 millones para iFood en Brasil.

Y parece que a SoftBank le satisface invertir en varios rivales a la vez: su Vision Fund ha apoyado tanto a Uber como a DoorDash, además de la inversión de US$1.000 millones que ha hecho en la compañía de entregas colombiana Rappi este año.

Otros incluyen a Amazon, que clausuró un fracasado servicio de entrega en EE. UU. y ahora, según se informa, está intentando incursionar en India, mientras espera la aprobación regulatoria para una gran inversión en Deliveroo.

Los entusiastas afirman que el mercado de entrega de alimentos igualará o superará en magnitud al de transporte privado. Según un gran inversionista, los márgenes también parecen mejores, particularmente en sitios alejados de las grandes ciudades, en los suburbios y en los pueblos donde una mayor proporción de familias conlleva más pedidos.

Por supuesto, los márgenes dependen de lo que los clientes estén dispuestos a pagar, ya sean restaurantes (para los que las aplicaciones de entrega representan una fuente valiosa de clientes adicionales) o comensales (quienes pagan tarifas por la comodidad).
Los restaurantes tendrán que luchar para mantener la ventaja y evitar convertirse en víctimas de nuevos agregadores digitales, como lo fueron las empresas discográficas, los minoristas o los periódicos. Las cadenas más grandes comenzaron firmando acuerdos exclusivos, pero parecen estar reconsiderando la estrategia. Al igual que con las tiendas digitales, los restaurantes más pequeños y con menos reconocimiento serían los perjudicados.

El poder de negociación para los agregadores se deriva de su tamaño. Eso garantiza que se gastará muchísimo dinero en las entregas subsidiadas antes de que se tranquilicen las cosas.

RICHARD WATERS - FINANTIAL TIMES

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