Cortizo asumió como presidente de Panamá 

Impulsar el crecimiento y mejorar la imagen del país, sus retos clave.

Iván Duque asistió a la investidura de Laurentino Cortizo

Iván Duque asistió a la investidura de Laurentino Cortizo.

Archivo particular

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Portafolio
julio 01 de 2019 - 03:59 p.m.
2019-07-01

El empresario socialdemócrata, Laurentino Cortizo, asumió este domingo la presidencia de Panamá con la economía en franca desaceleración y con el reto de sacar al país de las listas internacionales de lavado de dinero para atraer inversión extranjera y deshacerse del estigma de paraíso fiscal.

Cortizo, de 66 años, llega al poder tras ganar por estrecho margen las elecciones de mayo al derechista Rómulo Roux, ‘delfín’ del detenido expresidente Ricardo Martinelli. Sustituirá a Juan Carlos Varela, quien deja la presidencia con baja popularidad debido a la desaceleración económica y al descontento social por la sensación de corrupción generalizada.

(Cortizo, el ganadero que quiere ‘rescatar’ a Panamá). 

“Me siento positivo, en estos dos últimos meses nosotros hemos tenido visitas de empresarios, tanto nacionales como de afuera, con el interés de llegar a invertir en Panamá y eso son señales muy positivas”, resaltó Cortizo.

Y agregó que su gobierno va hacer “todo” a su alcance para sacar a Panamá de las diferentes listas sobre paraísos fiscales y blanqueo de capitales. Empresario, ganadero y exministro de Desarrollo Agropecuario, Cortizo se ha comprometido a gobernar para los más humildes y “sin robar”.

Ante la ralentización de la economía -el PIB cayó de 6,2% a 3,1% en cinco años- se ha puesto como reto clave una mejora de la imagen exterior del país para obtener mayor inversión extranjera y crear mayor empleo.

Cortizo asume las riendas de uno de los países más desiguales del mundo, con un desempleo de 6% y donde casi la mitad de los trabajos son informales. Y eso pese a que la inversión extranjera directa fue de casi US$24.000 millones entre 2014 y 2018, el doble que en el quinquenio anterior.

CORRUPCIÓN 

La tarea de lavado de cara no parece fácil. El país centroamericano protagonizó en 2016 el escándalo de los Papeles de Panamá, una investigación que reveló cómo desde un bufete de abogados local se crearon infinidad de sociedades opacas, algunas de las cuales habrían sido utilizadas por personalidades de todo el mundo para evadir impuestos o lavar dinero.

Con un canal interoceánico -por el que pasa 5% del comercio marítimo mundial- puertos y numerosos casinos, centros comerciales y rascacielos, Panamá es acusado con frecuencia de ser un paraíso fiscal y aparece en distintas listas internacionales. Francia le mantiene en su nómina de paraísos, aunque Panamá fue excluida de las listas de la Unión Europea y la Organización para la Ocde.

Y ahora el Grupo de Acción Financiera Internacional (Gafi), institución global contra el blanqueo de capitales, reingresó al país a su lista gris de no colaboradores en la lucha contra el lavado de dinero y financiación del terrorismo. Aparecer en esos listados supone un obstáculo para atraer inversiones, ya que las empresas o particulares pueden ser penalizados en sus países de origen.

“No es correcto para un centro bancario financiero internacional estar en este tipo de listas. Esta situación debe ser enmendada”, indicó Carlos Barsallo, presidente de Transparencia Internacional en Panamá.

Ciudad de Panamá/AFP

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