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Internacional

El controvertido legado económico de Donald Trump

Se despide este martes de la Casa Blanca. Deja atrás una gestión con luces y sombras en PIB, comercio y desempleo.

Donald Trump

El presidente saliente de EE. UU., Donald Trump.

Archivo particular

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Portafolio
enero 18 de 2021 - 09:00 p. m.
2021-01-18

A la espera de que mañana Joe Biden asuma como presidente de Estados Unidos, Donald Trump ultima su controvertido mandato, el cual deja luces y sombras durante su gestión económica y presenta un difícil final por cuenta de la pandemia por el coronavirus.

(Inicia la cuenta regresiva para la llegada de Biden a la Casa Blanca). 

En la campaña electoral de 2016, entre sus principales promesas se encontraban impulsar el crecimiento económico más del 3%, acabar con los desequilibrios comerciales, bajar los impuestos corporativos e incrementar los planes de inversión a nivel nacional, tanto para favorecer varias industrias, como para potenciar la actividad interna.

(Como China venció a Trump en su 'buena y fácil' guerra comercial). 


Ante esto, se ve que en Estados Unidos la mayoría aprueba su gestión, pues según los datos de RealClearPolitics, el 52,4% de los encuestados creen que su labor económica ha sido buena. Este dato, eso sí, contrasta respecto a la visión de la dirección del país en general con Trump, pues el 71,4% cree que es negativa.

Mirando en detalle de sus indicadores, el principal, que suele ser el crecimiento económico, no llegó a los objetivos que se marcó el mandatario, y aunque ese dato aumentó desde el 1,7% de 2016, a 2,3% en 2017, 3% en 2018 y 2,2% en 2019, las tres cifras estuvieron por debajo de la promesa. Eso sin contar la caída de alrededor de 4% que se registraría este año.

Otro rumbo logró con la promesa de reducción de impuestos, pues en su primer año de gobierno llevó a cabo el mayor recorte en las últimas tres décadas, que se estimó de US$1,5 billones: bajó el impuesto de sociedades del 35% a 21%, redujo dos puntos porcentuales el máximo para las mayores rentas, y casi duplicó el mínimo exento, de US$6.500 a casi US$12.000.

Según los expertos, esta medida ayudó a impulsar varias industrias, extendió el periodo de crecimiento (el más largo de la historia hasta los 128 meses) y, sobre todo, generó optimismo en los mercados. Prueba de ello es que, por ejemplo, el Dow Jones de Wall Street ha pasado de los 19.864 puntos que tenía a inicio de 2017, a los más de 30.000 en los que se encuentra ahora, es decir, que la capitalización de las firmas aumentó más de un tercio bajo el gobierno Trump.

Esto se ve más aún con las tecnológicas, pues el Nasdaq pasó de poco más de 5.000 puntos hasta los prácticamente 13.000 de ayer, más del doble.

GUERRA COMERCIAL 

Sin duda, uno de los aspectos económicos más relevantes de su gestión fue los intercambios, lo que acabó derivando en una guerra comercial con China y tensiones con otros países.

“Trump logró cambiar la política comercial de manera radical, y no hemos visto a ningún presidente tan activo en décadas, pero parece no haber producido los beneficios esperados. Utilizó todo tipo de restricciones para obligar a otros países a reducir sus exportaciones y aumentar las importaciones, pero eso no sucedió”,
dice Robert Gulotty, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Chicago.

Aquí, los datos dan una de cal y otra de arena, pues aunque con Trump el déficit comercial con China pasó de US$346.825 millones en 2016 a US$375.167 millones en 2017 y US$418.953 millones en 2018, en el 2019 bajó a US$345.204 millones, el menor dato desde 2014, y a noviembre de 2020, por la pandemia, el indicador se redujo a US$283.570 millones.

Con México, sin embargo, no ha dejado de crecer hasta registrar récord históricos cada año: de los US$63.271 millones en 2016 hasta los US$102.761 a los que ascendía a noviembre.

Por otra parte, un indicador positivo durante su gestión es el desempleo, que era de 4,9% en 2016, y bajó a 4,3% en 2017, 3,9% en el 2018 y 3,7% en 2019. Antes de la pandemia, llegó a bajar hasta 3,5%, mientras que ahora está en 6,7%.

La deuda, que la tomó en 106% del PIB, llegó a 108% antes de la pandemia, y terminará este año en 134%.

“La política de Trump fue riesgosa y siempre tuvo como objetivo acelerar el crecimiento, sin mirar la distribución del ingreso o con la estabilidad macroeconómica. En ese sentido, cabalgó sobre condiciones favorables de bajísima inflación y desempleo que heredó de Obama, y en las condiciones estructurales que solo ofrece la economía de EE. UU. por ser el emisor de la principal moneda de reserva. Con esto, desarrolló una estrategia proteccionista, nacionalista y contraria a intereses globales en materia medioambiental. Por eso, Biden hereda una situación económica con riesgos en todas esas áreas, que marcarán la perspectiva económica global durante esta década”, apunta Jorge Restrepo, profesor de economía de la Universidad Javeriana.

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