EE. UU. vs. Europa: dos respuestas para enfrentar la recuperación

Los expertos resaltan las diferencias en la forma en cómo el liberalismo y el estado de bienestar tratan de superar la crisis.

Trump

Donald Trump, presidente de los Estados Unidos.

Bloomberg

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Portafolio
agosto 05 de 2020 - 11:23 p.m.
2020-08-05

Estados Unidos y la Unión Europea (UE) son las dos principales potencias económicas y, sin duda, dos de las más afectadas por la pandemia. No obstante, pese a que ambas han puesto en marcha los mayores planes de estímulo del mundo para enfilar la recuperación, cada una lo ha hecho por caminos distintos, siguiendo los modelos que los definen: el liberalismo y el estado de bienestar.

(US$2,3 billones, la factura de la crisis al PIB de Estados Unidos). 

La parte más visible son los planes de estímulo. La UE va con ventaja en su ‘Plan Marshall’ de US$840.000 millones para la reactivación, a lo que se suma cada uno de los 27 estados, como los US$1,3 billones de Alemania, o los más de US$200.000 millones que anunciaron Italia o España, mientras que Estados Unidos lanzó su programa de US$2,3 billones y se espera que en los próximos días llegue otro de alrededor de US$1 billón adicional.

Como explica Marta Pilati, analista del European Policy Centre (EPC), “si hacemos la comparación entre la UE y EE. UU., la europea parecería pequeña, pero si tenemos en cuenta la respuesta de cada país, es superior. Las medidas ayudan a que cada gobierno aumente sus ayudas nacionales”.

(Economía de EE.UU. tuvo su mayor contracción trimestral de la historia). 


Pero más allá de la cuantía de cada plan, los expertos apuntan que es más relevante revisar la composición de esos planes en rubros como sus medidas para el empleo, crecimiento, pobreza o tratamiento de salud, entre otros.

Según Robert Tornabell, profesor emérito del departamento de Economía, Finanzas y Contabilidad de Esade, “el modelo europeo persigue profundizar en el estado de bienestar, orientado a mejorar la situación de los países, de los trabajadores y de las pymes. En EE. UU., Trump desde un principio dijo que la economía y el trabajo iban por delante. Al ver el tamaño de la pandemia concedió ayudas aunque, en su conjunto, son medidas propias del liberalismo que nada tienen que ver con la socialdemocracia europea”.

Y, como agrega el experto, una de las grandes diferencias es la atención sanitaria. “En EE. UU., los enfermos internados debían contar con un seguro que cubriera los gastos, o pagar mucho dinero. Por el contrario, en Europa el Sistema Universal de Asistencia Pública no cobró los servicios a los contagiados”.

En el empleo, las respuestas han sido dispares, con peores datos para EE. UU. En junio registró un desempleo de 11,1%, pero después de que se destruyeran más de 40 millones de empleos, mientras que la tasa en la UE fue de 7,1%, con picos en países como España (15,6%) o Grecia (15,5%).

En EE. UU. la principal medida, como dice Tornabell, fue la que “añadió US$600 mensuales a la paga por desempleo”. Esta iniciativa caducó el pasado fin de semana, aunque se espera que se prorrogue en la negociación, al igual que la moratoria de desahucios.

Por su parte, Edward Stuart, profesor emérito de economía de la Universidad Northeastern Illinois, explica que “en muchos países de la UE, las políticas se basan en apoyar los ingresos de las empresas para retener trabajadores, a los que les da alrededor del 80% de sus salarios y así no se destruye el puesto, mientras que en EE. UU. el sistema de beneficios del seguro es desigual y menos generoso. En algunos estados estos beneficios reemplazan solo el 10% de los salarios, lo que hace que las tasas de pobreza y desigualdad estén aumentando a un ritmo más rápido que en la UE”.

Precisamente, el desempleo está muy ligado con aspectos como la pobreza, que según las cifras afecta de manera similar a ambos: llegaría a alrededor del 9,6% de la población en EE. UU. y de 9,8% en la Unión Europea, aunque las cifras del bloque indican que hay más de 20% en riesgo de caer en esta situación.

Otro de los ámbitos es el crecimiento, en el cual la situación es similar. Según el FMI, el PIB de EE. UU. caería este año 8% y repuntaría 4,5% el próximo, mientras que la eurozona perdería 10,2%, para subir 6%.

Pero la pandemia podría modificar los datos. Según Stuart, “las tasas decrecientes de la UE significan que su economía tiene más posibilidades de volver al crecimiento y aumentar el empleo en el futuro cercano”.

Entre los puntos que se esperan para el nuevo plan de estímulo estadounidense se habló de que el subsidio de desempleo se reduciría de US$600 a US$200, se mantendría el cheque para todos los habitantes regulados del país, y un programa entero de apoyo a todo tipo de empresas y gobiernos locales y estatales.

El plan ya aprobado incluyó medidas como reembolsos de impuestos a las personas, la ampliación de la red alimentaria, recursos para evitar bancarrotas y proporcionar préstamos y garantías, y ayudas específicas para las pymes.

Por el lado europeo, agrega Pilati, “en abril se estableció un mecanismo para apoyar los esquemas nacionales de protección de empleo, líneas de crédito a los gobiernos de los 27 y se aumentó el apoyo que el Banco Europeo de Inversiones puede brindar a las empresas, mientras que en julio los recursos son especialmente para que los estados miembros puedan implementar inversiones y reformas, incluso estructurales, que mejoren el crecimiento, inversión en salud, en digitalización y transición hacia una economía más sostenible”.

Tornabell recuerda que estos fondos se dividen en “un plan de reconstrucción de 750.000 millones de euros: 390.000 millones para subsidios directos, no retornables a los países en proporción a su nivel de paro y de la caída del PIB, y 360.000 millones en préstamos a medio y largo plazo”.

Los expertos manifiestan que el plan de la UE está más enfocado en la ‘reconstrucción’, con planes más profundos, mientras que el de Estados Unidos se centra en extender los beneficios para dar estímulo inmediato a la actividad.

Por último, Stuart resalta otro aspecto positivo del liberalismo. “Uno de los beneficios del ‘sistema de libre empresa’ de EE. UU. es que el hiperindividualismo de la sociedad estadounidense puede ser beneficioso para alentar la iniciativa individual, la creatividad, la innovación y el desarrollo económico”.

Rubén López Pérez

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