El peso que tendrá el dinero en las elecciones de EE. UU.

Todo indicaría que la puja estaría entre Michael Bloomberg y Donald Trump.

Michael Bloomberg, el exalcalde de Nueva York

Michael Bloomberg, el exalcalde de Nueva York, que posee una fortuna de US$50.000 millones, está dispuesto a gastar “todo lo que sea necesario para ganarle a Trump” en el 2020.

AFP

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Portafolio
diciembre 01 de 2019 - 03:37 p.m.
2019-12-01

¿Puede Michael Bloomberg, uno de los hombres más ricos del mundo, ganar las presidenciales en EE. UU. gracias a su fortuna?

Su entrada en liza promete aumentar las apuestas en esta maratón y avivar el debate sobre la preeminencia del dinero en los comicios. Uno de sus consejeros lo dijo el sábado: el exalcalde de Nueva York, que posee una fortuna de US$50.000 millones, está dispuesto a gastar “todo lo que sea necesario para ganarle a Trump” en noviembre de 2020.

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Contrariamente a lo que sucede en muchos países europeos, en EE. UU. no hay límite a los gastos que un candidato puede tener, subraya Jacob Neiheisel, profesor de ciencia política de la Universidad de Buffalo.

La ley estadounidense prohíbe a un individuo donar más de US$2.800 a un candidato, pero nada impide a un aspirante financiar su propia campaña, o como a Michael Bloomberg o a otro multimillonario en liza, el californiano Tom Steyer, gastarse en ello su fortuna.

Quienes no son ricos también pueden gastar cientos de millones de dólares gracias a los “super PACs”, los “comités de acción política” que pueden financiarlos de manera ilimitada mientras no coordinen su acción con el equipo del candidato.

Los principales aspirantes prefieren por ello renunciar al sistema federal de financiación pública de las campañas, que les obligaría a limitar sus gastos, aunque esto implique “recaudar mucho dinero” para pagar a sus equipos y comprar avisos publicitarios, explica Ester Fuchs, profesora de ciencia política de la Universidad de Columbia y exasesora de Bloomberg.

Al anunciar el domingo su candidatura a la investidura demócrata, Bloomberg batió un primer récord: compró spots televisivos por US$33,5 millones en una veintena de estados del país esta semana, batiendo el récord fijado por el presidente Barack Obama en 2012, con US$25 millones, según la sociedad especializada Advertising Analytics.

Antes ya había anunciado que también superaría los US$100 millones en publicidad en línea contra el presidente Donald Trump.

Bloomberg destaca que al utilizar su fortuna, evita la influencia perversa de los grupos de presión. Trump se valió del mismo argumento en 2015-2016.

El mandatario, el primer multimillonario en disputar la presidencia, había anunciado inicialmente que financiaría su propia campaña y por tanto no le debería un peso a nadie.

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Si bien sacó US$66 millones de su bolsillo, terminó aceptando muchas contribuciones, incluido de grandes donantes, recuerda Brendan Fischer, experto de la organización Campaign Legal Center que supervisa el respeto de las leyes electorales.

Aunque Bloomberg cumpla con su palabra, sus rivales demócratas Elizabeth Warren y Bernie Sanders, que denuncian sin cesar la influencia de los multimillonarios y defienden mayores impuestos a las fortunas para financiar la salud pública o para eliminar las deudas de estudiantes universitarios, ya lo acusan de “comprar la elección”.

Primero Sanders y luego Warren tornaron en argumento electoral el rechazo de las contribuciones de los cabilderos, acusados de “corromper” la democracia estadounidense. Y este argumento “parece hallar un eco entre los electores”, subraya Fischer.

Los dos candidatos compensan pidiendo contribuciones a sus partidarios permanentemente.

A fines de septiembre encabezaban la recolección de fondos, con US$25 millones cada uno. Una señal de que los demócratas quieren alentar una financiación que parta de la gente es que los candidatos deben reunir cientos de miles de donantes como condición para participar en los debates televisivos.

Para estar en el debate del 20 de diciembre, hay que probar que uno recibió contribuciones de al menos 200.000 donantes diferentes. Para algunos como el senador de Nueva Jersey Cory Booker esto es un desafío: en el debate del 20 de noviembre imploró a sus seguidores a ayudarlo a permanecer en liza contribuyendo a su campaña.

Al renunciar de antemano a las donaciones, Bloomberg parece excluirse de los debates previos a las primarias que comenzarán en febrero, salvo si los criterios de selección cambian.

Pero poco importa, ya que su dinero le basta para ser un candidato “viable”, subraya Neiheisel. Teóricamente puede permanecer en la carrera todo el tiempo que desee. La entrada tardía en la carrera de un multimillonario como Bloomberg podría tener asimismo como consecuencia inmediata el retraso de la aparición de un favorito.

AFP

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