El movimiento social rompe el mapa político de América Latina

Varios países han cambiado de color ideológico en el año, pero las protestas los han afectado a todos.

Evo Morales

Evo Morales, tras aterrizan en México

AFP

POR:
Rubén López Pérez
noviembre 23 de 2019 - 03:03 p.m.
2019-11-23

Al igual que ocurrió durante el 2018, este año han tenido lugar varios procesos electorales que han vuelto a golpear el tablero político de Latinoamérica, rompiendo la distribución de izquierda y derecha, y cambiando el color en diversos países. Pero, sumado a esto, hay una nueva tendencia que se coló en la región: el movimiento social, que ha permeado a todos sin importar su ideología.

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El año pasado fue el turno de Andrés Manuel López Obrador, que logró impulsar un gobierno de izquierda en México, y de Jair Bolsonaro, que derrotó el poder de Luiz Inácio Lula da Silva e instauró un ejecutivo de derecha en Brasil.

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Ahora, el turno ha sido para Argentina, que acaba de confirmar su vuelta a la izquierda peronista de la mano de Alberto Fernández, y el reciente cambio en Bolivia, que con la salida de Evo Morales y la entrada de Jeanine Añez (derecha) se rompe con una auténtica era en el país andino.

Y aunque esos fueron los cambios más representativos, no son los únicos. En las primeras elecciones del año, en El Salvador, Nayib Bukele, de derecha, cambió la tendencia gobernante en el país, lo opuesto a Panamá, que migró hacia el centro-izquierda con Laurentino Cortizo.

Además, la victoria de Alejandro Giammattei mantuvo a Guatemala con un gobierno de derecha, mientras que los comicios de mañana en Uruguay podrían acabar con 15 años de administraciones de izquierda.

Para algunos expertos, se mantiene la confirmación de que, de alguna forma, la tendencia en Latinoamérica vira hacia un mayor peso de la derecha, pues son más países con gobiernos de ese color.

No obstante, otros ven que, en la actualidad, esa división está perdiendo fuerza y que la tendencia política que tiene ahora más peso es la crisis. “Creo que dejó de ser útil la noción de olas en la región como lo fue en el momento la rosada. El orden mundial liberal está en crisis y esta se manifiesta de diversas maneras.

Por lo tanto, en el contexto actual, los diferentes países buscan caminos y ninguno tiene la estabilidad y la seguridad de perdurar en el tiempo. No me podría atrever a definir una tendencia más allá de la crisis”, explica Jean-Marie Chenou, profesor de economía política internacional de la Universidad de lo Andes.

Eso sí, el experto agrega que, quizá, la izquierda sí que esté en un momento de menor peso. “Está en su punto más débil en institucionalidad y representación. Algunos de sus líderes han sido derrotados o han perdido su poder de atracción. Sin embargo, las ideas de justicia social y de transformación de la política se expresan más que en otros momentos en las protestas y las marchas. La izquierda tiene que buscar nuevas formas de representar sus ideas para volver a encarnar una alternativa creíble. La salida de prisión de Lula, la futura constitución de Chile o el futuro del movimiento social que estamos viviendo en Colombia pueden redistribuir las cartas”.

Esto lleva a la que, según los expertos, es la gran tendencia política que está realmente modificando el mapa político de Latinoamérica, los movimientos sociales que han afectado tanto a gobiernos de izquierda, como de derecha.

“Las tendencias actuales de política en Latinoamérica van hacia un fortalecimiento de los movimientos sociales, como se ha visto en Chile, Colombia o Bolivia, mientras que la izquierda, con la victoria en Argentina, se mantienen relevantes”, apunta Gabriel Jiménez, profesor de la facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana.

Es posible que el caso más llamativo en este sentido, sea el de Bolivia, en el que el expresidente Evo Morales tuvo que abandonar el poder bajo este estallido social. Sin embargo, el proceso de nueva constitución en Chile, el impulso de una reforma tributaria en Ecuador, o la agenda social que se ha prometido en algunos de los países con estas situaciones, muestra que las protestas sí han tenido impacto en la política.

INCERTIDUMBRE

Pero más allá de cómo ha quedado el mapa político en cuanto a la tendencia que gobierna en cada país, también es importante revisar cómo ha afectado esto a la economía de la región, y cabe decir que hasta el momento el impacto no ha sido positivo.

El caso que más ha llamado la atención fue el de Argentina, que en cuanto se conoció que Alberto Fernández tenía una amplia ventaja frente a Mauricio Macri, el mercado se desplomó, su peso se disparó y el riesgo país llegó de nuevo a niveles récord.

Desde el punto de vista de las protestas, otro de los grandes impactos los sentirá Chile, cuyo PIB entrará en contracción en el cuarto trimestre y eso podría derivar en una recesión para el próximo 2020 si la situación no se normaliza.

En Ecuador, el plan de ajuste del Gobierno de Lenín Moreno llevaría al país a un pequeño descenso de su producción, mientras que en el caso de México, la economía bajo López Obrador profundizó su desaceleración y se encuentra al borde de los números rojos.

Pero, al hablar de los impactos concretos que se tendrán con el nuevo mapa político, esos aún están por ver. Como afirma Juan Ruiz, economista jefe para Latam de BBVA Research, “el resultado en la economía de la región dependerá más de la capacidad que tengan las nuevas administraciones para poder llevar adelante las inversiones públicas y reformas estructurales que aumenten la productividad, que simplemente el color político de esas administraciones”.

Chenou, por su lado, se muestra optimista en cuanto al futuro. “La incertidumbre política puede afectar la economía de la región a corto plazo. Cuando surja una nueva estabilidad, volverán las condiciones para el crecimiento económico. La pregunta es ¿cuál va a ser el modelo de ese crecimiento económico? ¿Vamos a seguir con los mismos modelos? ¿O van a surgir modelos menos orientados en el extractivismo y más en la justicia social?”

De momento, en el caso de Argentina, Fernández ha tratado de asegurarle al FMI y otros acreedores que sí cumplirá con sus obligaciones y que mantendrá la estabilidad fiscal y económica, algo que ha ocurrido también con las nuevas administraciones en la región.

Pero sí hay un área en el que el nuevo color de los gobiernos en la región podría tener un impacto negativo, y es en el proceso de integración en el que se encuentra la región, especialmente al hablar de los bloques comerciales y otras uniones.

De acuerdo con Jiménez, “con los recientes cambios, se podría pensar que quizá el bloque más afectado puede ser Mercosur, pues se espera que las relaciones entre Brasil y Argentina no sean las mejores con Bolsonaro y Fernández, lo que podría frenar su impulso. También habría que ver qué ocurre con la Alianza del Pacífico, aunque, de momento, no pareciera que pudiera registrar problemas. Todo esto hay que verlo desde una perspectiva en la que el crecimiento de Latinoamérica no es muy optimista”.

Asimismo, Guadalupe Correa-Cabrera, profesora asociada en la Escuela Schar de Política y Gobierno de la Universidad George Mason, apunta a que la pérdida de hegemonía de Estados Unidos puede ser el otro gran factor. “Es difícil decir hacia donde se está yendo, pues hay una reestructuración, pero en la región seguimos teniendo unos bloques, que ya sea con Estados Unidos o con otros países, van a seguir teniendo relevancia.

Eso sí, lo cierto es que en la era de la globalización y los tratados, de la integración y el globalismo, realmente lo que se ve es un cambio grande hacia tendencias nacionalistas, las cuales están prevaleciendo y eso hace que los bloques no estén funcionando. Lo vemos con Norteamérica, con los problemas que está teniendo el nuevo Tlcan para ser aprobado. Y, en medio de esta tendencia, la presencia de China y Rusia, que tienen intereses en varios países, creo que va a ser muy relevante”.

La última pieza por encajar en el puzzle de Latinoamérica se definirá mañana, con las elecciones presidenciales que se celebran en Uruguay.

Rubén López Pérez

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