Emisores, ¿un barril sin fondo en la pandemia?

Balances por compra de activos para estimular la economía siguen subiendo a niveles récord.

Jerome Powell

La Fed, presidida por Jerome Powell, ha presentado un gran incremento en su balance.

AFP

POR:
Portafolio
agosto 04 de 2020 - 11:48 p.m.
2020-08-04

Los bancos centrales del mundo han sido unos de los actores más importantes en la respuesta a la crisis por la pandemia, y lo seguirán siendo en la recuperación de los próximos años. No obstante, las compras masivas de activos para apoyar las economías están llevando sus balances a niveles récord, por lo que surge la pregunta de si estas entidades se convirtieron en un barril sin fondo en la pandemia.

(Gobiernos llenan de liquidez a la economía internacional). 

Los principales emisores, al inicio de la crisis, aseguraron que harán “todo lo necesario” para estimular la economía. Y de momento así está siendo.

Según los datos, el balance de la Reserva Federal de Estados Unidos tenía un tamaño de 19% del PIB nacional al inicio del año, mientras que en estos momentos está en el 33%, por lo que por la pandemia prácticamente duplicó el valor de los activos que compró de la economía. Esto supone que ha pasado de US$4 billones a más de US$7 billones en este tiempo.

(Bancos centrales reafirman su compromiso para enfrentar el coronavirus). 


El Banco Central Europeo (BCE) cuenta con una cifra incluso mayor, pues mientras que antes de la llegada de la covid-19 su balance era del 39% del PIB de la eurozona, ahora mismo está en el 56% de ese dato.

El Banco de Japón tiene una cifra aún más llamativa, pues aunque al inicio del año llegaba a 103% del PIB del país nipón, en estos momentos ya subió hasta el 122% de su economía, mientras que el Banco de Inglaterra inició 2020 con un 24% de su PIB, y en estos momentos subió al 36%.

Como explica José Ignacio López, jefe de investigaciones económicas de Corficolombiana, “este es el mecanismo de estímulo que se utilizó durante al crisis de 2008, consiste en adquirir títulos del sector privado que puedan ser riesgosos para que las empresas de la economía real tengan mejores balances y así no se vean afectadas sus inversiones y gastos. La diferencia es que en esta ocasión la velocidad de estas compras ha sido mucho mayor a la que se vio hace una década, tanto así que por supuesto es algo insostenible en el tiempo”.

La otra gran diferencia con las acciones que se vieron durante la crisis de 2008 es la composición de estos activos, pues según López, ahora los requerimientos son más flexibles e incluyen más opciones.

Camilo Pérez, gerente de investigaciones económicas de Banco de Bogotá, apunta en este sentido que “normalmente lo que se compraban eran bonos del gobierno, pero se incluyeron más activos. Por ejemplo, en Colombia antes el Banco de la República solo compraba TES, pero ahora también empezó a hacerlo con títulos privados. En Estados Unidos van mucho más allá y se adquieren titularizaciones hipotecarias y bonos corporativos, mientras que en Japón son los que más lejos van, al tomar incluso acciones”.

Los analistas coinciden en que esta ha sido una de las medidas clave para enfrentar el impacto de la covid-19 en las distintas economías del mundo y en sus sectores empresariales, pero que también puede llegar a suponer riesgos.

López indica en esta línea que “siempre que hay un aumento de liquidez se dan riesgos de inflación, aunque este no es el caso por las características de la crisis. Donde sí hay una preocupación es en dónde acaba ese dinero, pues puede acabar provocando burbujas financieras”.

Lo mismo apunta Pérez, quien indica que “los riesgos son más de largo plazo y dependerán de la recuperación económica. Por eso, el riesgo es que esa gran liquidez vaya a activos financieros como ocurre en Wall Street o con el oro, provocando que se infle su precio”.

En Twitter: @rlopezper

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