En el mundo, 2.000 millones de personas trabajan sin pago

Según la OIT, si las labores relacionadas con el cuidado de ancianos y niños fueran remuneradas, estas moverían US$11.000 millones al año.

Los operarios deberán ser remunerados, aun cuando no sean llamados a los puestos de trabajo.

CEET

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octubre 08 de 2018 - 09:17 p.m.
2018-10-08

De acuerdo con cálculos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), diariamente en el mundo se dedican 16.400 millones de horas al trabajo de cuidado no remunerado, lo cual significa que actualmente hay cerca de 2.000 millones de personas trabajando ocho horas diarias sin recibir un salario.

Esta situación afecta en su mayoría a las mujeres, dado que en Latinoamérica las labores relacionadas con el cuidado de adultos mayores y niños son hechas por ellas en el 73,5% de los casos, es decir, que en promedio las mujeres dedican 2,8 veces más tiempo que los hombres en trabajos no remunerados.

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Esta situación, según María Arteta, especialista regional en temas de género de la OIT, da pie a que en muchos casos estas personas sean empleadas en condiciones de precariedad o dependan económicamente de alguien más para subsistir, lo que ocasiona inequidad y otro tipo de problemas a nivel social.

“El trabajo de cuidado no remunerado constituye la principal barrera para la participación de las mujeres en los mercados remunerados. Mientras que cuando se reparte más equitativamente las labores de cuidado no remunerado entre hombres y mujeres, hay niveles más altos de participación de las mujeres en la fuerza de trabajo pagado”, explicó Arteta.

De acuerdo con investigaciones recientes de la OIT, en el 2018, en América Latina y el Caribe, el 42,4% de las mujeres en edad laboral declaró que no está disponible para el empleo o que no busca trabajo, debido a que debe desempeñarse en labores de cuidado no remuneradas.

(La ‘revolución’ del trabajo). 

Esta tasa regional es ligeramente superior a la del mundo, que es del 41,2%, y es también significativamente más alta en el caso de las mujeres que en el de los hombres, quienes solo se enfrentan a dichas limitaciones en el 5,2% de los casos.

Según Arteta, esta situación se agrava al tener en cuenta que cuando el trabajo remunerado y el no remunerado, asociado al cuidado de otras personas, se contabilizan juntos, la jornada laboral de las mujeres es, en promedio, más larga que la de los hombres.

Además, en América Latina y el Caribe las madres con niños de entre 0 y 5 años de edad trabajan menos horas remuneradas que las mujeres que no están en esta situación y que los hombres adultos en general.

De hecho, según estadísticas de la Organización, las mujeres que viven con niños menores de 6 años, tiene una tasa de empleo del 49%, cifra inferior a la de los hombres que son padres, que es del 87,7%, a la de los hombres que no son padres, que es del 79,3% y a la de las mujeres que no tienen niños a su cuidado, que es del 59,6%.

Según Arteta, esta realidad también incide en el nivel de ingresos que tienen las mujeres, dado que al desempeñar trabajo de cuidados sin remuneración pueden trabajar menos horas en el campo remunerado, y a la larga, sus ganancias tienden a ser inferiores a las de los hombres.

Además, “las mujeres con responsabilidad de cuidado también tienen una mayor probabilidad de trabajar por cuenta propia, dentro de la economía informal, por lo que tienen una menor probabilidad de contribuir a la seguridad social en comparación con las demás personas, lo que tiene consecuencias a largo plazo”, indicó Arteta.

EL MERCADO LABORAL DEL CUIDADO 

Según la OIT, al calcular el pago de las horas dedicadas al trabajo de cuidado en el mundo sobre la base de un salario mínimo, esto representaría el 9% del PIB mundial, lo que corresponde a US$11.000 millones. No obstante, el mercado de los servicios del cuidado está ligado en gran medida a la informalidad y no es plenamente reconocido en las sociedades como un trabajo, por lo que cuando es pagado la remuneración tiende a ser baja.

Actualmente en América Latina y el Caribe hay 47,2 millones de personas dedicadas al trabajo del cuidado, de las cuales 36,8 millones son mujeres y 10,4 millones son hombres. Esto representa el 16% del total del empleo en la región y el 31% del empleo femenino.

“La demanda en la región es particularmente alta respecto al mundo y se calcula que continuará aumentando, dado que la población está envejeciendo de manera más acelerada, lo que representa muchos retos, pero también una oportunidad para generar empleo y para incluir laboralmente a las mujeres”, explicó Arteta. De acuerdo con el Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (Celade), para el 2030 habrá alrededor de 24 millones de adultos mayores en la región, cifra que continuará incrementándose exponencialmente y, en el 2050, se prevé que este segmento superará en número a los jóvenes.

No obstante, se estima que hoy en día este tipo de trabajos se desarrollan de manera informal, lo que incide en la baja calidad de vida de las trabajadoras comparada con quienes desempeñan otro tipo de trabajo de manera formal, y además, en la baja calidad del servicio del cuidado.

“La propuesta de la OIT es buscar un circulo virtuoso en el que, por un lado, las mujeres con educación superior puedan ir a trabajar, porque el mercado laboral las necesita y de su participación depende el crecimiento del PIB y que, por el otro, las mujeres que se dedican al cuidado, tengan una oportunidad de empleo en condiciones dignas”, para lo cual se necesita, en primer lugar, que se reconozca la relevancia que tienen estas labores en la realidad social, señaló Arteta.

LA SITUACIÓN EN COLOMBIA 

De acuerdo con el Dane, en Colombia estas labores están valoradas en 185,7 billones de pesos que no están siendo pagadas a los trabajadores. Esta suma representaría cerca del 20% del PIB del país, estando por encima de otras actividades tales como el comercio, la administración pública y las industrias manufactureras.

Según el informe más reciente de la entidad, la participación de las mujeres en dichas actividades en el país es superior en 4,9 puntos básicos respecto al promedio latinoamericano y alcanza el 78,4% de las horas laboradas. Además, el 41,1% de las horas dedicadas a este trabajo no remunerado las realizan personas con educación secundaria y el 30,4% de las horas invertidas en estas actividades ocupan a menores de 28 años.

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